La nacionalización de la empresas del Grupo Techint en Venezuela tomó por sorpresa a la compañía. Ella movilizó al conjunto del empresariado para repudiar la acción de Hugo Chávez, pero se encontró con un conjunto importante de adhesiones espontáneas.
Menos de una semana después de la visita de Chávez al país y de las declaraciones mutuas de
unidad estratégica, los empresarios argentinos reflejaron un hartazgo por el
desinterés del Gobierno en la suerte de muchas de las compañías. Pero también un
temor visceral a un giro del Gobierno. En la perspectiva de los empresarios, el
próximo paso podría ser una avanzada nacionalizadora-estatizadora en la Argentina.
El establishment considera que Néstor Kirchner pecó de un silencio cómplice y privilegió la
lealtad con Chávez o quedó cautivo de las movidas bolivarianas, consecuencia de la haberle dado
calce. Tan fuerte sienten la amenaza - de Néstor Kirchner - que ya no se almedrentan con los
ataques del Grupo Clarín.
No repararon ayer en que, a partir de ahora, aparezca en los discursos de campaña un:
"¡¿Qué te pasa, Techint?!". Las manifestaciones de ayer fueron concluyentes
respecto de la situación de Techint y Venezuela. Pero fueron dirigidas hacia el gobierno argentino.
La influyente Asociación Empresario Argentina (AEA) - que integran empresas como Arcor y también
Clarín - señaló en su comunicado que "considera oportuno recalcar el principio de que el ámbito
propio de las empresas privadas debe ser respetado. La injerencia estatal en dicho ámbito lesiona
el dinamismo de la economía y atenta contra el desarrollo económico y social".
(*) Prosecretario de Redacción del Diario Perfil.