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El viceministro de Economía, Emanuel Alvarez Agis, admitió ayer que la cartera analiza junto al Banco Central una posible regulación de la tasa de interés para frenar la suba que se produjo en las últimas semanas en algunas líneas crediticias.
“A partir de algunos abusos que hemos detectado estamos estudiando en forma coordinada con el Banco Central si es necesaria una regulación de la tasa de interés”, dijo el funcionario a periodistas acreditados en el Palacio de Hacienda.
El viceministro puntualizó que el desborde se está observando principalmente en las tasas que se están cobrando sobre los saldos deudores en tarjetas de crédito.
Alvarez Agis aclaró que “no son todas las situaciones iguales” y puso el acento sobre los saldos deudores sobre tarjetas de crédito “porque en ese caso los consumidores no tienen salida”.
En ese sentido, enfatizó que “estamos viendo cosas desarbitradas”.
“Distinto es si para sacar un crédito se pide una tasa exorbitante, porque en ese caso uno puede decidir si lo toma o no, pero sobre los saldos no hay forma de escaparse”, añadió el funcionario.
Para reforzar su posición señaló que “se puede entender si un banco utiliza la suba de tasa para restringir el crédito por temor a problemas económicos”, pero consideró que “no es posible que lo hagan con los saldos”.
El viceministro recordó que “tras la reforma del Banco Central quedó consagrada la posibilidad de que en forma coordinada con el Ministerio de Economía se regule la tasa de interés”.
En este marco, Alvarez Agis desacreditó las versiones que revelan discrepancias con la conducción del Banco Central, a cargo de Juan Carlos Fábrega, y afirmó que “la forma en la que estamos trabajando en este tema lo demuestra”.
En otro orden, sostuvo que el Ministerio de Economía “tiene indicios de que la inflación se desaceleró en abril, especialmente por el lado de los alimentos” debido al efecto de Precios Cuidados y la fijación del tipo de cambio oficial.
Ayer, un informe de Ecolatina aseguró que la menor oferta de financiamiento (reducción de las cuotas sin interés) y la suba de tasas también contribuyeron a desalentar el gasto de las familias: los préstamos al consumo (créditos personales, prendarios y el gasto con tarjeta) se frenaron durante el primer trimestre de 2014.
El crédito trepó sólo 5,5% en los primeros tres meses del año, muy por debajo de la inflación, arrojando una significativa caída real (-6,7%).
Peor aun, en abril se observó una contracción nominal de los créditos destinados a familias, hecho que no se observaba desde mediados de 2009, año en que la economía se contrajo 4% en la comparación interanual.
Cuatro días atrás, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, señaló que el gobierno nacional sigue de cerca la evolución de las tasas de interés que los bancos cobran por los préstamos que otorgan a empresas y particulares.
“Entendemos que esas tasas son elevadas, en algunos casos usurarias, y allí es donde deben propender dos acciones posibles: la autorregulación o eventualmente la actividad regulatoria por parte del Estado, y en eso estamos trabajando minuciosamente”, dijo.
“Qué mejor quisiera el Gobierno que la gente haga cola para sacar préstamos para consumo, pero las tasas que están cobrando son absolutamente usurarias”, manifestó Capitanich.