Los salarios en la Argentina en 2026 enfrentarán un escenario marcado por una inflación proyectada que oscila entre el 20% y casi el 27%, según estimaciones del Banco Central y consultoras privadas, mientras los últimos datos oficiales de ingresos y el nuevo esquema del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) muestran tensiones entre aumentos nominales y poder adquisitivo real, de acuerdo con información del INDEC, el Gobierno y distintos centros de análisis.
El punto de partida de las proyecciones salariales surge de un presupuesto elaborado por empresas que tomaron como referencia una inflación anual cercana al 20%. Ese cálculo se apoya en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que previó un IPC acumulado del 20,1% para diciembre.
Sin embargo, el consenso no es uniforme. Otras estimaciones privadas advierten que la inflación podría ubicarse por encima de ese nivel, lo que condicionaría la capacidad de los salarios para recuperar terreno perdido en los últimos años.
Inflación proyectada y el marco para los salarios
Entre las proyecciones alternativas, la consultora LCG anticipa una inflación promedio anual del 27% para 2026. En tanto, el IERAL de la Fundación Mediterránea proyecta un escenario base del 23% para diciembre del mismo año, con rangos posibles que van del 18% al 30%, según el comportamiento de la demanda de pesos.
En la misma línea, Fundación Capital estima que, en un escenario de continuidad del esquema de bandas y avances en reformas clave, la inflación de 2026 se ubicaría en torno al 26,5%, lo que implicaría el tercer año consecutivo de desinflación, aunque con precios quebrando el umbral del 2% mensual recién en el segundo semestre.
Este abanico de proyecciones plantea un desafío central: si los aumentos salariales no acompañan estos niveles de inflación, el poder de compra de los ingresos volverá a quedar bajo presión.
Qué muestran los últimos datos de salarios
Según el INDEC, en octubre de 2025 el índice de salarios registró un incremento mensual del 2,5% y una suba interanual del 43,1%. En el acumulado respecto de diciembre de 2024, el avance fue del 33,7%.

El crecimiento mensual estuvo explicado por aumentos del 2,1% en el sector privado registrado, del 1,9% en el sector público y del 4,2% en el sector privado no registrado. Estos datos muestran una dinámica heterogénea entre los distintos segmentos del mercado laboral.
No obstante, el Instituto Argentina Grande advirtió que en octubre la variación real de los ingresos cayó un 0,2% tanto para los privados registrados como para los públicos provinciales, mientras que los salarios públicos nacionales retrocedieron un 0,4% en términos reales.

En una mirada más extensa, el instituto señaló que entre enero y noviembre de 2023 los privados registrados perdieron entre 2,6% y 3,8% de poder adquisitivo, mientras que el salario público provincial cayó 11,6% y el nacional acumuló una pérdida del 35,3%.
El salario mínimo y su impacto en 2026
En este contexto, el Gobierno informó un nuevo esquema de actualización del Salario Mínimo, Vital y Móvil que comenzó a regir desde noviembre de 2025 y se extiende hasta agosto de 2026. La medida fue oficializada mediante la Resolución 9/2025 publicada en el Boletín Oficial, tras la falta de acuerdo en el Consejo del Salario.
El esquema establece diez incrementos consecutivos, uno por mes, tanto para trabajadores mensualizados como para jornalizados. En noviembre de 2025 el SMVM quedó en $328.400 mensuales y alcanzará los $376.600 en agosto de 2026.
El poder de compra del salario mínimo cayó 35% en la era Milei
Además, la actualización del salario mínimo impactará en el cálculo de la prestación por desempleo, que pasará a determinarse en base a los valores vigentes del SMVM.
El desafío de ganarle a la inflación
Con proyecciones de inflación que se mueven entre el 20% y casi el 27% para 2026, y antecedentes recientes de caídas reales en los ingresos, la clave estará en si los aumentos salariales logran sostenerse por encima del ritmo de los precios.
Por último, las estimaciones privadas coinciden en que el proceso de desinflación continuaría, aunque no exento de riesgos. En ese escenario, la evolución de los salarios será determinante para definir si 2026 marca una recuperación del poder adquisitivo o si la inflación vuelve a imponerse sobre los ingresos.
GZ