La renuncia de Marco Lavagna al INDEC y la decisión del Gobierno de postergar la actualización del índice de inflación reavivaron viejos fantasmas en la Argentina y pusieron en alerta a los mercados, al punto de que The Wall Street Journal comparó al gobierno de Javier Milei con las gestiones kirchneristas por el manejo de las estadísticas oficiales, al advertir que la credibilidad del organismo vuelve a estar en juego en un momento clave del programa económico.
El diario estadounidense reportó que Lavagna dejó su cargo al frente del Instituto Nacional de Estadística y Censos luego de que el Ejecutivo decidiera demorar la implementación de un nuevo índice de inflación. La medida, de acuerdo con economistas, mantiene subestimadas las subas actuales de precios y genera dudas entre los inversores sobre el rumbo de la “terapia de shock” impulsada por Milei.
La inflación, un detonante anunciado para la salida de Lavagna del Indec
El WSJ remarcó que la fortaleza política del Presidente y el éxito percibido de su plan económico dependen en gran medida de una rápida desaceleración inflacionaria, que pasó de niveles superiores al 200% anual en 2023 a alrededor del 31% hacia fines de 2025, y advirtió que cualquier ruido en torno a los datos oficiales puede erosionar esa narrativa.
La nota, firmada por Samantha Pearson y Silvina Frydlewsky, señaló que el nuevo índice estaba listo para ser aplicado y que su implementación era ampliamente esperada el mes pasado, pero que el ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que el Gobierno avanzará recién cuando las medidas para controlar la inflación estén plenamente consolidadas.
El índice de inflación y la renuncia en el INDEC
El artículo del Wall Street Journal subrayó que la inflación es un dato extremadamente sensible en la Argentina, ya que impacta directamente en negociaciones salariales, jubilaciones, mediciones de pobreza y pagos de bonos ajustados por inflación, lo que convierte cualquier modificación metodológica en un asunto político y financiero de primer orden.

En ese contexto, el artículo recogió duras críticas del sector privado. “Esto es manipulación de datos”, afirmó Exquanti, una consultora económica argentina, citada textualmente en el artículo. “Lavagna ayudó a Milei y a Caputo durante dos años demorando el cambio, pagando el precio de desacreditarse tanto a sí mismo como al instituto”, agregó la firma, al sostener que el funcionario no podía continuar sin poner en riesgo su prestigio profesional.
El Wall Street Journal explicó que el índice vigente utiliza precios actuales, pero ponderaciones basadas en una encuesta de gasto de los hogares de hace aproximadamente 20 años, lo que reduce el impacto de los aumentos en tarifas de servicios públicos, que hoy representan una porción mayor del presupuesto familiar.
Con los datos actuales, señaló el artículo, el nuevo índice implicaría apenas un leve aumento de la inflación. En esa línea, el artículo se respaldó en las palabras de Carlos Melconian, quien sostuvo que la inflación del año pasado habría sido solo un punto porcentual más alta bajo el índice propuesto, en comparación con el 31,5% informado oficialmente.
El impacto en los mercados y el respaldo internacional
Sin embargo, los economistas advirtieron que los aumentos previstos en las tarifas energéticas durante este año podrían ampliar de forma significativa la brecha entre el índice actual y el actualizado, lo que explica parte de la cautela oficial y de la inquietud del mercado.
En el Círculo Rojo, la intervención del INDEC “generó dudas sobre si está bien el modelo económico”
El Wall Street Journal destacó que Milei mantiene una estrecha alianza política con el presidente estadounidense Donald Trump y recordó que en octubre el Departamento del Tesoro de Estados Unidos respaldó a la Argentina con un paquete de ayuda financiera de u$s 20.000 millones a través de un swap de monedas.
En paralelo, señaló que JPMorgan Chase y otros bancos estadounidenses redujeron planes iniciales de rescate por u$s 20.000 millones y ofrecieron en su lugar préstamos de corto plazo, en un contexto donde cualquier erosión de la confianza en los datos oficiales amenaza no solo la credibilidad del Presidente, sino también la apuesta de Washington por su programa económico.
El artículo advirtió que esa desconfianza ya comenzó a reflejarse en los activos financieros: el índice S&P Merval cayó alrededor de un 8% en pocos días, mientras que el peso podría verse afectado debido al esquema de bandas cambiarias que se ajustan con la inflación, lo que implica que un índice más alto habilitaría una mayor depreciación.
El fantasma del kirchnerismo y el antecedente de Macri
El Wall Street Journal trazó un paralelo directo con el pasado y recordó que la reputación del INDEC quedó severamente dañada durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, cuando, según describen en el artículo, se despidió a técnicos que se negaban a manipular datos, se suspendieron estadísticas clave y surgieron mediciones privadas bajo amenaza de sanciones.
INDEC: qué proyectos impulsan diputados de la oposición para una reforma
El diario señaló que, al mantener artificialmente bajos los datos de inflación, aquellos gobiernos lograron ahorrar miles de millones de dólares en intereses de deuda indexada, pero a costa de perder la confianza del mercado, un costo que todavía pesa sobre la economía argentina.
En ese marco, el WSJ citó a Marcos Buscaglia, quien sostuvo que “aunque esto es muy diferente de lo que ocurrió bajo los Kirchner, sigue siendo un cambio de reglas respecto de lo que se había anunciado”, y advirtió que, si bien la diferencia técnica entre canastas es pequeña, el costo reputacional es muy alto dada la historia del país.
Por último, el artículo recordó el antecedente del gobierno de Mauricio Macri, que intentó restaurar la credibilidad del INDEC tras el kirchnerismo, pero terminó redefiniendo abruptamente las metas de inflación en 2017, un episodio que, según el Wall Street Journal, marcó el inicio del colapso de su programa económico y allanó el camino para una nueva crisis.
GZ/ff