Pasaron dos meses y medio para que Guillermo Moreno, el emblema del kirchnerismo económico previo al ajuste, pisara de nuevo la Argentina. El ex secretario de Comercio Interior, devenido en agregado económico de la embajada en Roma, volvió al país en el que hasta sus más fieles laderos reconocen que el modelo que supo defender está en un momento muy difícil en términos de producción y empleo.
El ex funcionario todoterreno arribó a la Argentina a comienzos de la semana pasada como estaba previsto. Como informó PERFIL antes de su partida, alterna sus días en Roma con estadías en Buenos Aires para visitar a su madre anciana y seguir de cerca el negocio de su familia, una ferretería mayorista llamada Distribuidora América. Y también para despuntar la militancia. Moreno, que sigue moviéndose en un auto de una empresa del Mercado Central, mantiene una agenda peronista.
Estuvo en la semana en un acto del PJ porteño y ayer sorprendió a propios y extraños al hacerse presente en el Congreso Nacional del Partido Justicialista en Parque Norte. Como una celebrity, recibió saludos, abrazos y se sacó fotos con militantes, a los que les respondía: “¿Qué voy a estar haciendo acá? Lo mismo que vos”. Desde un lugar en las últimas filas, cantó la marcha peronista agitando las manos con los dedos en “v” y sólo se limitó a decirle a PERFIL: “Acá está todo el peronismo unido”. Se negó a hablar de la situación actual.
Puede que Moreno, eyectado de su cargo por Cristina Kirchner tras la derrota electoral del oficialismo en 2013, se extrañe por el país que encontró. La economía empezó a transitar una estanflación, con un PBI que cedió 0,5% en el primer trimestre según Ferreres y Asociados y una inflación que el propio Indec –impensado en su gestión– reconoce en torno al 10% sólo en un trimestre. No se crea empleo, y el saldo comercial, que tantas veces arengó que había que llevar a US$ 10 mil millones por año, apenas superó los US$ 120 millones entre enero y marzo, con caídas de más del 90% respecto del cierre de 2013 que delatan que también dibujó esos datos estadísticos antes de irse. “¿Para esto me sacaron?”, había gritado a militantes en la escribanía de su esposa Marta Cascales, hoy feliz en Italia por la cercanía al papa Francisco, a quien conoce desde los 70.
El ex funcionario tomará nota de que la preocupación por el futuro económico no es cosa de agoreros ni de consultores como los que enfrentó. El empresariado morenista, que se nuclea en la Agrupación La Gelbard, admite en un documento emitido para responderle al Foro de Convergencia Económica que “la industria no está en su mejor momento”. “Si bien no vamos a suspender personal, la situación no está como para generar puestos de trabajo sino para que se mantengan estables”, afirmó Aldo Lo Russo, de Taller Baigorria, durante un encuentro el miércoles pasado en San Telmo, donde hubo dirigentes de la Confederación General Empresaria (Cgera), que encabeza Marcelo Fernández.
La distancia, además, borra lealtades. Raúl Zylbersztein, empresario del cuero y morenista de la primera hora, soltó: “Si bien nuestra relación con Moreno era buena, él tenía otras técnicas para mantener los precios en los que las pymes no teníamos injerencia”, evaluó. “Se nota un cambio importante en la gestión desde que llegaron Costa y Paula Español (subsecretaria de Comercio Exterior)”, aseguró el titular de Zylbersztein Hnos. SA.
En un encuentro con comerciantes, entre los que estuvo Rubén Manusovich de Fedecámaras, Moreno insistió en crear “cien mercados centrales” para replicar la influencia del centro concentrador de la Matanza. Allí sigue teniendo contacto directo a través del gerente Guillermo Cosentino.
Algo de apoyo, aunque también rechazo, recibió en las redes sociales, donde algunos concurrentes a Parque Norte comenzaron a revelar que lo habían encontrado. El vicegobernador de la Provincia, Gabriel Mariotto, se estrechó en un abrazo que luego se hizo público vía Twitter.
Moreno se queda, en principio, hasta el miércoles. Sigue teniendo una oficina frente a la Secretaría de Comercio que hoy conduce Costa, en Diagonal Sur al 600, donde sus secretarias históricas administran algunos asuntos, como por ejemplo los pasajes para ir y venir a Italia.
El plan Querubín
En su paso por el país, el ex secretario Guillermo Moreno también busca mantener su llegada a un cierto tejido empresario que le permita reflotar misiones de comercio exterior como las que en algún momento llevó a Angola o Vietnam, pero ahora desde Italia, donde tiene su nueva base de operaciones, lejos de las grandes decisiones.
El plan inmediato es llevar hombres de negocios a Roma a fines de mayo para armar una ronda comercial con hipermercados y distribuidores que sean puerta de entrada a Europa y Africa del Norte para bienes argentinos, tanto textiles como alimentos. Para ello intentará recrear una cámara de exportadores afín luego de que su ex asesor, Miguel Saredi, saltara al massismo con la Cámara de Exportadores que forjó. La idea sería poner al frente a Walter López, dueño de la empresa de limpieza Querubín (que algunos atribuyen al ex funcionario) o a Lucas Menoyo, de la firma de aceites homónima.