04 dic 2020
EDUCACIóN |Opinión:Miradas desde la universidad
domingo 29 marzo, 2020

Coronavirus: El desafío de la virtualidad en el sistema educativo

Con las clases recién comenzadas y casi inmediatamente interrumpidas, los actores del sistema han diseñado estrategias para sostener una continuidad en el ciclo lectivo en todos los niveles de enseñanza.

Patricia Ferrante. Coordinadora de UNIPE digital

Foto: Prensa UNIPE
domingo 29 marzo, 2020

Por Patricia Ferrante. Coordinadora de UNIPE digital


El aislamiento y la amenaza de un contagio masivo del COVID-19 plantea un desafío
enorme al sistema educativo. Con las clases recién comenzadas y casi inmediatamente
interrumpidas, los actores del sistema han diseñado estrategias para sostener una
continuidad en el ciclo lectivo en todos los niveles de enseñanza.
Tanto la educación virtual como los recursos digitales se convirtieron en una clave
fundamental. La distancia social se acorta en espacios virtuales y la imposibilidad
física del encuentro se produce de otros modos: en aulas virtuales, por mail, a través
de redes sociales, con audios, con videos, con intercambios que nos mantienen
conectados pero, sobre todo, en una relación de enseñanza y aprendizaje.
Virtualizar se convirtió en la palabra de moda, pero ¿qué significa? ¿Tiene sentido
pasar una clase presencial a formato virtual? ¿O hay que pensar de nuevo cómo se
enseña y aprende en la virtualidad? Muchos docentes experimentan por primera vez
con entornos virtuales de enseñanza y en segundos se dan cuenta que una clase
presencial no tiene una traducción literal en la virtualidad, que tiene otras lógicas y
exige otra puesta en escena. Lo virtual, tan presente en nuestras vidas cotidianas, se
puede pensar con sentido educativo y esto supone salir de la lógica herramental. En
otras palabras: la tecnología y las aplicaciones no van a resolver una clase per se.
Por eso, el paso más importante no es tanto qué tecnologías usar sino qué se pretende
hacer. Y aquí hay una decisión, ante todo, pedagógica, sobre qué enseñar y qué
actividades diseñar en un entorno virtual. Y luego viene animarse y explorar: algunos
docentes comparten lecturas, le suman audios o videos y organizan encuentros por
video conferencia (que deben ser los software más descargados de las últimas dos
semanas). En las aulas y otros entornos virtuales conviven imágenes, textos,
conversaciones entre docentes y alumnos.
Las redes sociales y el whatsapp también son parte de este ecosistema que está
demostrando ser muy eficaz. Las experiencias son múltiples: en muchos casos, las
tareas escolares llegan por mail, con consignas y saludos de lxs docentes. El uso de
los videos breves y amateur, filmados con celulares, son importantes para sostener la
cotidianeidad del cara a cara. Algunas escuelas usan campus virtuales pero también
sostienen una conversación paralela por redes sociales para compartir la experiencia
de esta escolaridad desacoplada y sugerencias para trabajar en las casas. Emerge
también un aspecto fundamental: no hay que sobre actuar. Que las circunstancias
obliguen a implementar estos modos es un buen desafío para todo el sistema, pero no
sirve de mucho sobre cargar a nadie con actividades.

El nivel superior quizás sea el más o mejor preparado para trabajar en estado de
aislamiento. El sistema formador docente y universitario en la Argentina está
altamente digitalizado: casi no hay institución que no haya desplegado en los últimos
años un campus virtual con propuestas de formación de distinto alcance, desde
postítulos hasta maestrías. Los equipo de tecnología educativa y lxs docentes trabajan
juntos en diseños de clases donde se ponen en juego recursos distintos y donde se
fomenta la participación colectiva. La educación virtual no es 1 a 1, es, también entre
todos y un espacio común.
Un aspecto fundamental para que todo este sistema funcione son las condiciones de
conectividad. Argentina es un país altamente conectado, pero las capacidades de
conexión son desiguales y en muchos casos, el celular es el único dispositivo
disponible. Estos también son aspectos que hay que tener en cuenta para pensar en
una buena propuesta de trabajo virtual durante el aislamiento.
Y por último pero igual de importante: el rol de curaduría que cumplen lxs docentes
en todas las circunstancias, pero sobre todo en este momento extraordinario. Internet
es un archivo parahumano. Seleccionar buenos recursos, que puedan acoplarse con
objetivos concretos, no es tarea fácil. Educ.ar y su plataforma “Seguimos educando”
montó en muy poco tiempo una serie de recursos diversos, organizados por nivel, con
guías para docentes y pensados para diferentes tipos de acceso y conectividad.
Más allá de lo académico, lxs docentes en su presencia cotidiana también contribuyen
a enfatizar lo que es más necesario saber en estos tiempos: quedarse en casa,
cuidarnos entre todos, entender que la solución es colectiva.


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