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Revuelo en el mundo editorial

¿Qué hubiera pasado si, tras la muerte de María Kodama, el Estado hubiera heredado la obra de Borges?

Si no hubieran aparecido los "desconocidos" sobrinos de Kodama, y ante la ausencia de testamento alguno, el Estado podría haber sido albacea del legado de Jorge Luis Borges.

Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges | Telam

Hasta la sorpresiva aparición de cinco sobrinos de María Kodama, quienes esta semana se presentaron ante la Justicia para ser reconocidos como herederos del legado de Jorge Luis Borges, se desconocía que sucedería con la herencia y demás valores que su viuda manejaba y detentaba.

María Kodama no había dejado un testamento formal y su círculo se tomó una semana para buscar si ella habría dejado alguna documentación al respecto de qué hacer en caso de su muerte. Al no encontrarlo, a comienzo de semana se iba a presentar ante la justicia esta situación, es decir, la ausencia de albaceas o herederos.

Cinco sobrinos de María Kodama reclaman el legado de Jorge Luis Borges

Fue entonces cuando se habló de la posibilidad de que fuera el Estado Nacional el destinatario de los bienes que por ley ya había heredado María Kodama en 1986, y también del legado literario de Jorge Luis Borges una vez cumplidos los pasos que exige la ley ante situaciones como ésta. Los herederos tienen hasta diez años para presentarse -a partir de la muerte de la persona-, pero si no hay testamento escrito un juez pueden determinar que pasados treinta días donde nadie se presente, hay una “herencia vacante”.

KodamaHerencia
María Kodama no dejó testamento escrito y aparecieron cinco sobrinos directos a reclamar la herencia.

En este caso, ningún pariente de Jorge Luis Borges puede reclamar nada ya que su legado total correspondía a María Kodama y muerta ella, a sus herederos. De no haber aparecido los cinco sobrinos de Kodama, el patrimonio en cuestión puede pasar al Estado, hay toda una división administrativa dentro del Estado con abogados y tasadores que se ocupan de esto.

Como la viuda de Borges tenía domicilio en Capital Federal, el mismo corresponde al Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

¿Qué sucedería si el patrimonio pasara al Ministerio de Educación porteño?

Por un lado, el Ministerio de Educación tendrá derecho a recibir los derechos económicos por las publicaciones. Además el rédito de los bienes, si hubiera inmuebles podría venderlos, al igual que joyas. premios o manuscritos. Y por otro el derecho “moral” de la obra que es inaprensible y se relaciona con cuestiones de decisiones sobre la “oportunidad, mérito y conveniencia” de la publicación de tal o cual libro. 

Murió la escritora María Kodama

En vida, el escritor no quiso reeditar algunos textos que, tras su muerte, sí publicó María Kodama y estaba habilitada legalmente a hacerlo. A su vez, ella también prohibió cualquier uso audiovisual de la obra de Borges, algo que podría autorizarse si ese material estuviera en manos del Estado o de personas que no tengan su mismo criterio.

Los casos de Julio Cortázar y Adolfo Bioy Casares

“Muchas veces los autores son celosos de estas cuestiones y suelen establecer en sus testamentos una separación de estos derechos y de estas decisiones”, explicó a PERFIL Julián González Mantelli, presidente del Instituto de Derecho Tributario del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires.

“Por ejemplo, Julio Cortázar decidió que fuera su primera esposa (Aurora Bernárdez) la albacea de su obra en cuanto a las decisiones literarias y de publicación, sin perjuicio de que su segunda esposa (Carol Dunlop) se beneficiara de las regalías que como heredera le correspondían. Algo similar ocurrió con Adolfo Bioy Casares, quien encargó a Daniel Martino para ordenar y publicar sus papeles; y gracias a su exhaustivo trabajo tenemos el ‘Borges de Bioy’, diario de anotaciones que María Kodama odiaba y cuya reedición prohibió, y que si el Estado hubiera heredado la obra de Borges podría haber quedado ‘liberado’ y publicarse”.

Kodama y arenques

Según explicó a PERFIL Julián González Mantelli, en caso que el Estado hubiera resultado albacea de una obra universal como la de Jorge Luis Borges “hubiera sido bastante razonable que, aduciendo cuestiones de trascendencia internacional, se hubiera abstenido al menos del derecho moral y disponer que las decisiones y cuidado de la obra queden a cargo de especialistas o un comité de expertos o incluso una universidad. Incluso hasta ceder los derechos para la humanidad toda y que queden libres -de pagos de derechos de autor- antes del plazo legal, que en el caso de Borges, será en 2056.

cp