Nayib Bukele, presidente de El Salvador, comparó el juicio colectivo contra los jefes pandilleros de su país con los procesos de Núremberg implementados contra los principales líderes nazis tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial.
486 integrantes de la Mara Salvatrucha (MS-13) están siendo juzgados desde el pasado lunes 20 de abril, acusados de más de 29.000 asesinatos, incluyendo el de 87 personas, en marzo de 2022, que llevó a Bukele a declararle la guerra a las pandillas.
En su cuenta oficial de la red social X, el presidente salvadoreño remarcó que lo realmente “novedoso” de este juicio masivo “es hacer responsables a los jefes (pandilleros) por los crímenes cometidos por sus organizaciones”.
Y agregó que “no inventamos ese principio. Se llama 'responsabilidad de mando' y se aplicó en Europa durante los Juicios de Núremberg. ¿Estás en contra de esos juicios también? ¿O solo estás aplicando la lógica de ‘está bien para mí, pero no para ti’?”, confrontó tras una crítica de Kenneth Roth, exdirector de Human Rights Watch, quien consideró “injusto” el juicio colectivo que incluye a 22 líderes de la MS-13.
Durante los Juicios de Núremberg, realizados entre 1945 y 1946, los abogados de los países Aliados que ganaron la Segunda Guerra sometieron a juicio individualizado a 21 grandes referentes del régimen nazi alemán, 12 de los cuales fueron hallados culpables, condenados a muerte y colgados.
Por su parte, en el juicio masivo de El Salvador, se acusa a los pandilleros de 47.000 delitos cometidos entre los años 2012 y 2022, según detalló la Fiscalía.

Fuertes críticas contra los juicios masivos de Nayib Bukele: "Hay presunción de culpabilidad, no de inocencia”
Los juicios masivos en El Salvador afectan a 91.000 personas detenidas bajo el régimen de excepción impuesto por el presidente Nayib Bukele cuatro años atrás, en su guerra contra las pandillas. “Unos van a pagar por otros. Si condenan a uno, condenan al montón (...). Pagarán justos por pecadores”, opinó en comunicación con la agencia AFP una vendedora de 55 años, en Soyapango, 20 km al este de San Salvador.
Su vecino Reynaldo Santos, un panadero de 58 años, tiene miedo que a su hijo, uno de los 8.000 procesados en libertad, lo vuelvan a encerrar para enjuiciarlo cuando regrese al juzgado a firmar. La fiscalía general dijo que haría 3.000 acusaciones en el primer trimestre con el fin de juzgar a los “pandilleros” por grupos, dependiendo de las zonas donde realizaban sus operaciones.

Un abogado que defiende a 45 presos le aseguró a la AFP que “desde que los agrupan, los están declarando culpables. Hay presunción de culpabilidad, no de inocencia”, y denunció que la fiscalía “optó por juicios masivos porque no puede investigar a tantos detenidos”.
Según el defensor de un verdulero condenado en febrero a 30 años de cárcel junto a otras 163 personas, estos juicios masivos “son un mero trámite. Esto no es innovador, es una fábrica masiva de condenas. Ya hay unos 20.000 agrupados”.
Se trata de “una involución del derecho”, asegura el defensor del vendedor de verduras, que vio a su cliente un minuto antes del juicio. “Sólo alcancé a preguntarle cómo estaba y decirle: ‘Tu familia te quiere y sabe que eres inocente'”.
Diferentes ONG han denunciado 500 muertes en prisión, torturas y el arresto ilegal de miles de presuntos inocentes. Santos revela que su hijo sufre ansiedad y depresión, y solo pide que lo dejen defenderse: “Quisiéramos que esta pesadilla termine”.
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