Un episodio clave ocurrió en la escalada en Medio Oriente: la eliminación de Ali Larijani en Irán. “Ayer ocurrió algo muy importante en Irán, Israel eliminó a Ali Larijani, para muchos el presidente de facto de Irán, luego de la muerte de Alí Jamenei”, explicó Marcelo Longobardi en su programa en NET TV, y agregó: “Este asunto tiene varias lecturas: hay una vuelta de rosca interesante para mirar. Parece que este hombre era un poco más que el presidente de Irán”.
Al profundizar en su figura, remarcó su centralidad dentro del sistema político iraní: “En un ataque aéreo, este hombre murió en la noche de anteanoche. Se perfilaba como el hombre fuerte de Irán”.
“Figura clave en la República Islámica, ocupó cargos de primer orden desde la revolución islámica: fue jefe de la Guardia de la Revolución, de la diplomacia, presidente del Congreso, jefe del Consejo de Discernimiento. Pertenecía a una familia muy poderosa, considerado como interlocutor con la diplomacia. Su familia está metida en el centro del poder. Desde el primer día de la guerra, Larijani supervisaba la seguridad del territorio, se perfiló como un hombre fuerte”, comentó acerca de su trayectoria e historia familiar.
Sobre su perfil político e intelectual, añadió: “Hay comentarios respecto de que era más pragmático, negociador. Había estudiado filosofía, escribió un libro sobre Kant”.
Primera renuncia en el Gobierno de Trump por la guerra en Irán
A partir de esa caracterización, Longobardi planteó el impacto estratégico de su muerte: “Siendo que este tipo era aparentemente el único con el que se podía hablar, me niego a usar la palabra moderado. Vuelvo a la idea de la hidra: si cortás una cabeza, aparece otra. Israel dinamitó el último puente que podía existir para conversar y dialogar, es evidente que no quieren hablar con nadie, y que Estados Unidos sí”.
En ese punto, marcó diferencias dentro del bloque occidental: “Recordemos que estos socios tienen propuestas distintas: Israel mira su seguridad y Estados Unidos mira el petróleo, son cosas distintas". En paralelo, advirtió sobre el impacto interno en Irán y las dificultades de un eventual levantamiento social: “Luego de la muerte, convocaron a los iraníes a una revuelta. Todos quisiéramos ver una escena en que el pueblo iraní, sometido y masacrado por el régimen, se levanta. La última vez que eso pasó murieron miles de personas. El planteo de Netanyahu es difícil para los iraníes: ¿con qué apoyo?”.
Trump, Europa y la tensión con los medios
En ese contexto, Longobardi puso el foco en la reacción de Estados Unidos y, particularmente, en el comportamiento de Donald Trump frente a la falta de respaldo internacional. “A esto se le agrega una reacción que tuvo Trump ayer como consecuencia de la negativa de los países europeos a ayudar a Estados Unidos”, dijo.
“Trump está desesperado, toda la tranquilidad que muestra Netanyahu, en el caso de Trump es distinta. Pidió ayuda a los países europeos para intervenir en la protección de Ormuz. Como británicos y franceses no le respondieron, tuvo una reacción: dijo ‘no me importa’, parece un niño, esto es increíble”, dijo Longobardi.
Además, cuestionó su relación con la prensa y el clima político interno: “Al mismo tiempo ahondó sus críticas a los medios, se peleó con un periodista. A uno le contestó una barbaridad: ‘sos un molesto, les encanta no informar, medios corruptos. Lo que se publica es el reflejo de lo que está pasando, y a Trump no le está yendo bien”.
“Además se trancó en el estrecho de Ormuz. Israel ni habla de Ormuz, es un tema secundario para sus intereses, tienen otros propósitos”, remarcó.
En esa línea, advirtió sobre una posible escalada institucional: “Ayer Trump volvió a insistir en que si los medios siguen cubriendo mal la guerra, los va a intervenir, porque tiene el poder”
BR