INTERNACIONAL
Ginebra

EE.UU. e Irán cerraron una ronda clave bajo la amenaza del mayor despliegue militar en décadas

Tras el ultimátum de Donald Trump, ambas delegaciones discutieron más allá del programa nuclear iraní. Cuáles son las exigencias de Washington para evitar una "guerra devastadora" y la respuesta de Teherán.

Armas EEUU 26022026
Armas Estados Unidos | AFP

Irán y Estados Unidos retomaron este jueves en Ginebra, Suiza, una tercera ronda de negociaciones indirectas con un objetivo explícito: evitar una nueva y "devastadora" guerra en Medio Oriente. La instancia, mediada por Omán, es presentada por ambas partes como una posible última oportunidad diplomática, bajo la sombra del mayor despliegue militar estadounidense en la región en décadas.

El diálogo —que se extendió durante unas tres horas en su primera sesión matutina y continuó esta tarde hasta pasadas las 14 (hora argentina), según la cancillería iraní— se desarrolló en la residencia del embajador omaní en Suiza. En tanto, fue el ministro de Exteriores de Omán, Badr al-Busaidi, quien actuó como intermediario, trasladando propuestas de un lado a otro de manera privada antes del encuentro formal entre las delegaciones.

La presión sobre Teherán es explícita y se incrementó en el último mes desde que Washington trasladó sus principales sistemas de armas al Golfo Pérsico. Además, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó la semana pasada con atacar directamente y fijó un plazo de 15 días para alcanzar un acuerdo.

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Steve Witkoff 26022026
Steve Witkoff, jefe de la delegación estadounidense, encabezó las negociaciones este jueves en Ginebra.

Nuclear sí, misiles no: la disputa de fondo entre EE.UU. e Irán

Por su lado, Washington insistió en que, para evitar una escalada, el entendimiento debe ir "más allá" del programa nuclear e involucrar la capacidad militar de Teherán. El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó como "un gran problema" la negativa iraní a discutir su programa de misiles balísticos. "Tenemos que hablar de otros temas además del programa nuclear", sostuvo el jefe de la diplomacia de Trump.

Por su parte, J. D. Vance advirtió que, si fracasa la vía diplomática, el gobierno mantiene "otras opciones" sobre la mesa. La declaración del vicepresidente estadounidense siguió la línea trazada por el propio Trump en su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso el pasado miércoles por la madrugada. En un momento de su alocución, se refirió al conflicto con Irán, declarándose en favor de una solución diplomática. Sin embargo, también advirtió que Teherán ha desarrollado misiles capaces de amenazar a Europa y a bases estadounidenses, sin presentar pruebas.

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Irán, en cambio, busca limitar las conversaciones exclusivamente a la cuestión nuclear y al levantamiento de sanciones económicas. El portavoz de la cancillería, Esmail Baqai, reiteró que el eje de las negociaciones es el programa atómico y el derecho del país al "uso pacífico de la energía nuclear".

Antes de viajar a Suiza, el canciller Abbas Araghchi —quien encabeza la delegación iraní— habló de una "oportunidad histórica" para llegar a un entendimiento, aunque advirtió que el éxito dependerá de la "seriedad" de la otra parte y de que evite posiciones contradictorias. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, insistió en que su país no busca armas nucleares y describió la negociación como una vía para salir de la situación de "ni guerra ni paz".

Ministro Iraní 26022026
La delegación iraní encabezada por su canciller, Abbas Araqhchi, en Ginebra este jueves 26 de febrero.

El antecedente de junio y el nivel de enriquecimiento

Las conversaciones previas colapsaron tras la guerra abierta entre Israel e Irán, iniciada por Tel Aviv en junio de 2025, un conflicto de 12 días en el que Washington participó bombardeando tres instalaciones nucleares iraníes.

Antes de esos ataques, Irán había alcanzado niveles de enriquecimiento de uranio del 60% (con un umbral del 90% necesario para fines militares), según información de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), a cargo del argentino Rafael Grossi.

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Por su lado, a inteligencia estadounidense considera que Teherán no habría reiniciado un programa formal de armamento nuclear, informó la agencia AFP, aunque habría iniciado actividades que podrían facilitar la construcción de un dispositivo si así lo decidiera. En tanto, la disputa entre ambas partes data de 2003 y radica en la finalidad del programa nuclear iraní. Teherán, por su lado, negó sistemáticamente las acusaciones y destacó que su desarrollo tiene fines civiles, sumado a que se mantiene dentro del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), a diferencia de Estados Unidos e Israel.

Desde los bombardeos, Teherán asegura que no reanudó el enriquecimiento en los sitios atacados, aunque restringió el acceso de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica. Imágenes satelitales recientes muestran actividad en dos de esas instalaciones, lo que sugiere evaluación de daños y posible recuperación de material.

Armas EEUU 26022026
Estados Unidos envió a dos de sus mayores portaaviones a Medio Oriente y el Mediterráneo.

Despliegue militar y riesgo de una "guerra devastadora"

El contexto militar alimenta la tensión. Trump ordenó el envío de un dispositivo masivo que incluye el portaaviones USS Abraham Lincoln, nueve destructores y tres buques de combate adicionales, además del despliegue en el Mediterráneo del USS Gerald R. Ford, el portaviones más grande del mundo.

Washington también reforzó su presencia con grupos de ataque, cruceros y una docena de cazas F-22 en Israel, en el mayor despliegue desde la invasión de Irak en 2003. En Bahréin, sede de la Quinta Flota, buques habitualmente atracados fueron dispersados en el mar, en una maniobra defensiva similar a la adoptada antes de ataques iraníes previos.

Recientemente, el canciller iraní advirtió que un eventual ataque estadounidense podría desencadenar una guerra regional de gran escala. "No habría victoria para nadie. Sería una guerra devastadora", afirmó. Teherán adelantó que todas las bases militares estadounidenses en Medio Oriente serían consideradas "objetivos legítimos" y también amenazó con represalias contra Israel y aliados de Washington en el Golfo Pérsico.

Entre las posibles represalias figura el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado globalmente. En una ronda anterior, Irán aseguró haber detenido brevemente el tráfico marítimo como señal de advertencia. La tensión ya impacta en los mercados: el Brent se mantiene en torno a los 70 dólares por barril ante el riesgo de una interrupción del suministro.

Armas EEUU 26022026

Presión interna y clima regional

A la presión externa se suma la interna. El líder supremo iraní, Alí Khamenei, enfrenta una de las crisis más complejas en décadas, con una economía golpeada por sanciones, inflación persistente y renovadas protestas. En enero, la represión de manifestaciones multitudinarias volvió a tensar el vínculo con Washington, y Trump llegó a amenazar con intervenir para "ayudar" al pueblo iraní.

Del lado estadounidense, la delegación está encabezada por el enviado especial para Medio Oriente, Steve Witkoff, acompañado por Jared Kushner, yerno del presidente.

En diálogo con AFP, el analista Emile Hokayem, del International Institute for Strategic Studies, estimó que "la región parece esperar una guerra en este punto". Varios países presionaron en enero para disuadir a Washington de un ataque, pero el temor es que, si esta vez fracasa la diplomacia, la escala del conflicto supere la de junio.

CD/fl