Los cuatro candidatos a la secretaría general de las Naciones Unidas (ONU) se presentan esta semana en audiencias públicas en Nueva York, en una etapa preliminar del proceso para definir quién conducirá el organismo luego de que el portugués António Guterres deje el cargo en diciembre de 2026.
En un contexto internacional atravesado por múltiples crisis, el argentino Rafael Grossi, la chilena Michelle Bachelet, la costarricense Rebeca Grynspan y el senegalés Macky Sall serán sometidos durante tres horas cada uno, entre el martes 21 y el miércoles 22 de abril, a preguntas de los 193 Estados miembro de la ONU y de representantes de la sociedad civil.
Quiénes son los candidatos a la ONU
Los cuatro candidatos prometen recuperar la confianza en una organización marcada por divisiones internas y desafíos globales crecientes. Grossi, de 65 años, es egresado de la UCA, diplomático de carrera y dirige desde 2019 el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), parte del sistema de Naciones Unidas.
Su gestión lo posicionó en el centro de dos de los temas más sensibles de la agenda internacional: el programa nuclear iraní y la situación de la central nuclear de Zaporiyia, en Ucrania, bajo control de fuerzas rusas. Ambos expedientes involucran a miembros permanentes del Consejo de Seguridad. En su carta de candidatura, plantea un “retorno a las bases fundacionales” de la ONU: “salvar a la humanidad del flagelo de la guerra”.

Bachelet, de 74 años, fue presidenta de Chile en dos períodos (2006-2010 y 2014-2018). Médica pediatra y dirigente del Partido Socialista, fue detenida y torturada durante la dictadura de Augusto Pinochet. Si bien el gobierno chileno retiró su candidatura, es apoyada por los gobiernos de Brasil y México.
A nivel internacional, dirigió ONU Mujeres (2010-2013) y se desempeñó como alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos entre 2018 y 2022. En ese rol generó tensiones con China tras la publicación de un informe sobre la situación de la minoría uigur. Sostiene que su experiencia la prepara para un sistema internacional que enfrenta “desafíos de una magnitud, una urgencia y una complejidad sin precedentes”. Cuenta con el respaldo de México y Brasil, aunque Chile retiró su apoyo tras la asunción del presidente José Antonio Kast.

Grynspan, de 70 años, es economista e hija de sobrevivientes del Holocausto que emigraron a Costa Rica. Fue vicepresidenta de su país y actualmente encabeza la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). En 2022 participó en la negociación de la Iniciativa del Mar Negro entre Rusia y Ucrania para facilitar la exportación de cereales tras la invasión. En su discurso reivindica la Carta de la ONU como “una advertencia permanente contra los peligros de la deshumanización, la desconfianza y la fragmentación”.
Sall, de 64 años, es el único candidato no latinoamericano. Fue presidente de Senegal entre 2012 y 2024 y centra su propuesta en el vínculo entre paz y desarrollo, al sostener que la estabilidad no puede ser duradera si persisten la pobreza, las desigualdades, la exclusión y la vulnerabilidad climática. Su candidatura cuenta con el respaldo de Burundi, actual presidente rotatorio de la Unión Africana, pero no logró el apoyo del bloque regional ni del propio Senegal. Las autoridades actuales lo acusan de haber reprimido protestas con saldo de decenas de muertos entre 2021 y 2024.
Los detalles del proceso hacia la ONU
Las audiencias, que se desarrollarán en la sede del organismo multilateral en Estados Unidos, estarán centradas en los principales desafíos que enfrenta el organismo: la prevención y resolución de conflictos armados, el rol del multilateralismo en un escenario de creciente fragmentación geopolítica, el desarrollo sostenible, el cambio climático, las crisis humanitarias, la gobernanza global y la recuperación de la confianza en el sistema internacional.
Aunque la instancia es abierta, la decisión final recae en el Consejo de Seguridad, en particular en sus cinco miembros permanentes con poder de veto —Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia—, que en la práctica tienen en sus manos el futuro de las candidaturas. En ese marco, el embajador estadounidense Mike Waltz advirtió que el próximo secretario general deberá estar alineado con “los valores y los intereses estadounidenses”.

En paralelo, crecen las presiones para que una mujer asuma por primera vez el cargo. América Latina también impulsa su candidatura en base a una tradición no escrita de rotación geográfica, que no siempre se respeta. Desde la fundación de la ONU en 1945, el único latinoamericano en ocupar el puesto fue el peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991). Guterres, en funciones desde 2017, es portugués.
Es la segunda vez en los 80 años de historia del organismo que se realiza este tipo de audiencias públicas, un mecanismo introducido en 2016 para aportar mayor transparencia al proceso de selección. La definición del próximo secretario general se dará en los próximos meses, en un proceso donde el equilibrio de poder entre las principales potencias será determinante.
AFP / CD