Pese a la reivindicación del gobierno argentino, el Reino Unido avanza con sus planes para explotar petróleo en las Islas Malvinas. Según informó el diario británico The Telegraph, Ed Miliband, secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido y dirigente del Partido Laborista, dio su visto bueno al desarrollo del yacimiento petrolero Sea Lion, ubicado en aguas del Atlántico Sur y que podría albergar hasta 1.700 millones de barriles de petróleo.
Así lo confirmó Navitas, la compañía israelí que encabeza el proyecto junto con la británica Rockhopper. Y todavía se espera que el Gobierno británico oficialice la decisión durante la jornada de este martes.

En el plano interno británico, la decisión también puede generar cuestionamientos por la política energética del Gobierno laborista.
Semanas atrás, Miliband había impulsado restricciones a nuevas exploraciones de petróleo y gas en el Mar del Norte, por lo que el aval al proyecto en el Atlántico Sur abrió interrogantes sobre la diferencia de criterios entre ambas zonas.

Andrew Bowie, portavoz de Energía del Partido Conservador, celebró la aprobación, aunque cuestionó: “¿Por qué Ed Miliband, el hombre que bloqueó las perforaciones en el Mar del Norte, está de acuerdo con que se lleven a cabo en el Atlántico Sur, pero no frente a las costas de Escocia?”.

Desde Reform UK, Richard Tice defendió el desarrollo petrolero con argumentos vinculados a la seguridad energética del Reino Unido. “Es una cuestión de seguridad energética nacional que se maximice la exploración en torno a las Islas Malvinas y que el Reino Unido obtenga el mayor beneficio posible”, sostuvo.
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Y agregó: “Esto debería fortalecer nuestra posición frente a Argentina, no debilitarla”.
Qué pidió la Argentina ante el Tribunal del Mar
El avance del proyecto petrolero Sea Lion se produjo después de que venciera, el miércoles 7 de octubre, el ultimátum que el Gobierno de Javier Milei le había enviado al Reino Unido el 28 de septiembre.
Sobre la base del artículo 290, inciso 5, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), y tras el vencimiento del plazo que le había dado al Reino Unido para frenar las actividades, la Cancillería presentó una solicitud ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), con sede en Hamburgo, Alemania.
Así y todo, el objetivo sigue siendo el mismo: intentar impedir que avance la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, una zona marítima que forma parte de la disputa de soberanía entre ambos países.

Este martes, a través de un comunicado difundido por la Oficina del Presidente, el Gobierno explicó que la solicitud apunta a “preservar los derechos soberanos argentinos sobre su plataforma continental” y evitar que las actividades británicas agraven el conflicto.
Calificó esas acciones como "autorizadas de manera unilateral e ilegal por el Reino Unido".

Entre los pedidos, el Gobierno reclamó que el Reino Unido se abstenga de utilizar “información obtenida durante la exploración” en perjuicio de los derechos argentinos, cese las acciones que obstaculizan la protección ambiental y evite otorgar nuevos permisos para explotar recursos en las áreas marítimas en disputa.
Según el comunicado oficial, se ratificó la posición histórica de Buenos Aires sobre el archipiélago: “La República Argentina reafirma, una vez más, sus legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.
El texto concluyó con una consigna que sintetiza la postura oficial: “Por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas”.