El Tribunal Supremo de Estados Unidos falló en contra de la prohibición existente en el estado de Colorado sobre las terapias de conversión sexual para menores y jóvenes, lo que significa un grave revés legal para la comunidad LGBT en el Día Internacional de la Visibilidad Trans (31 de marzo).
La medida, que tuvo ocho votos a favor de jueces conservadores y uno en contra de la magistrada liberal Ketanji Jackson, apoya la demanda que presentó la terapeuta evangélica Kaley Chiles amparada en la Primera Enmienda de la Constitución haciendo referencia a que la decisión atenta contra su libertad de expresión al impedirle hablar de forma abierta sobre terapias de conversión sexual con sus pacientes.
De acuerdo al fallo escrito por el juez Neil Gorsuch, la legislación en Colorado “no solo prohíbe intervenciones físicas”, además “censura la libertad de expresión” de personas que quieren realizar terapias de conversión tratando de cambiar la orientación sexual o la identidad de género bajo el esquema de la fe cristiana.
El texto remarca que la Primera Enmienda “refleja, en cambio, la convicción de que todo estadounidense posee un derecho inalienable a pensar y hablar libremente, y una fe en el libre intercambio de ideas como el mejor medio para descubrir la verdad. Por muy bien intencionada que sea, cualquier ley que suprima la libertad de expresión en función del punto de vista representa un ataque flagrante contra ambos compromisos”.
Este fallo no invalida la prohibición impuesta en 2019, que todavía sigue vigente, pero si permite que la legislación regrese a los tribunales inferiores donde se la someterá a una cuidadosa revisión que, eventualmente, podría repercutir en todos los otros estados del país.
Chiles habló en los alrededores de la corte, representada por la ONG Alliance Defending Freedom, afirmando que “los temas de género y sexualidad surgen con frecuencia en sesiones de terapia con mis clientes, y la ley de Colorado pondría el foco en cada conversación que tuviera con mis clientes menores de edad, amenazándome con una multa de 5.000 dólares, la suspensión de mi práctica profesional y la pérdida de mi licencia”.
Polly Crozier, directora de Familia en Glad Law, una organización que apoya a la comunidad LGBT, afirmó en un comunicado que el fallo “deja una vía abierta” para que los estados realicen “prácticas dañinas, sin escrúpulos y engañosas” que “separan a los progenitores de sus hijos y ponen en riesgo a los jóvenes” integrantes del colectivo LGBT. Además, remarcó que “la evidencia es clara de que las prácticas de conversión conducen a un aumento de la ansiedad, la depresión y la tendencia al suicidio. Esta es una práctica peligrosa que ha sido condenada por todas las asociaciones médicas importantes del país”.
Por su parte, Karla Gonzales García, directora de Género, Sexualidad e Identidad de Amnistía Internacional (AI), denunció que el fallo tendrá un “impacto devastador en los derechos, la salud y la dignidad de las personas LGBT” en Estados Unidos, señalando que “la llamada 'terapia de conversión' inflige un daño inconcebible a los jóvenes LGBT, resultando en un alto riesgo de depresión, ansiedad y pensamientos suicidas. La práctica puede equivaler a tortura, según el relator especial de la ONU sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”.
Además, advirtió que, si se quitan las salvaguardas legales que protegen a los jóvenes, se deja a la comunidad LGBT “a merced de una práctica altamente insegura y desacreditada. Los jóvenes LGBT tienen los mismos derechos a una vida de dignidad y bienestar que todos los demás. Tienen derecho a estar protegidos contra la discriminación por su orientación sexual o identidad de género”.

Los cuestionamientos a las terapias de conversión sexual
Las terapias de conversión sexual son cuestionadas por gran parte de las organizaciones dedicadas al cuidado de la salud, incluyendo la Asociación Estadounidense de Psicología, la Asociación Médica Estadounidense y la Academia Estadounidense de Pediatría. Según los expertos en el tema, se trata de procedimientos ineficaces y potencialmente perjudiciales.
Según Movement Advancement Project, en la actualidad más de veinte estados estadounidenses prohíben de manera parcial o total esta clase de terapias; sin embargo, el presidente Donald Trump apoyó un conjunto de medidas contra la comunidad LGBT que incluyeron terminar la financiación federal a las cirugías de reasignación de sexo.
HM