La Santa Sede se encuentra en el centro de una controversia diplomática luego de otorgar la Gran Cruz de la Orden Pontificia de Pío IX a Mohammad Hossein Mokhtari, embajador de Irán ante el Vaticano. Autorizada por un diploma firmado por el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, generó una reacción de rechazo entre activistas de derechos humanos y sectores políticos, quienes la consideran una ofensa hacia las víctimas de la represión del régimen teocrático.
Algunas organizaciones de activistas denunciaron que el reconocimiento llega meses después de las protestas de enero en Irán, donde se estima que decenas de miles de ciudadanos fueron víctimas de masacres y ejecuciones.
Diversos portavoces calificaron la distinción como un "insulto vergonzoso" y una muestra de "ceguera moral".

Por su parte, los medios oficiales de Teherán capitalizaron el anuncio interpretándolo como una señal de respaldo a sus políticas de paz y como un gesto político del Papa frente a las posturas beligerantes de Estados Unidos.
La Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede intervino para aclarar que la condecoración no representa un apoyo político, sino que responde a un protocolo habitual otorgado a todos los embajadores luego de cumplir dos años de servicio, un honor que también han recibido diplomáticos estadounidenses en el pasado.
A la par, la distinción amenaza con reavivar las tensiones entre el Vaticano y Donald Trump, quien recientemente acusó al pontífice de poner en peligro a los católicos por su postura ante el programa nuclear iraní.

El fuerte cruce entre el papa León XIV y Donald Trump: “No le temo”
La encrucijada estalló cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, atacó frontalmente al pontífice, exigiéndole “concentrarse en ser un gran papa, no un político”, luego de que León XIV emitiera mensajes a favor de la paz en Medio Oriente y cuestionara la intervención militar en Venezuela. Ante el ataque, el Papa mantuvo su postura con firmeza al asegurar: “Seguiré adelante con lo que considero que es la misión de la Iglesia en el mundo”.
A través de su red Truth Social, el mandatario norteamericano calificó al líder religioso de “débil con el crimen y terrible en política exterior”, acusándolo además de favorecer a “la izquierda radical”. En un mensaje cargado de hostilidad, Trump manifestó: “No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un papa que considere terrible que Estados Unidos haya atacado a Venezuela”.

De hecho, el presidente justificó sus acciones militares bajo el argumento de que está haciendo “exactamente aquello para lo que fui elegido”, marcando un fuerte contraste con la visión humanitaria de la Santa Sede.
Pero, el enojo del jefe de Estado llegó al plano personal cuando señaló que León XIV debería “estar agradecido” de su nacionalidad estadounidense y lamentó que no tuviera la misma visión que su hermano, Louis Martin Prevost, un veterano de la Marina. “Él lo entiende, y León no”, se quejó Trump en sus redes sociales.

Mientras el mandatario utilizaba imágenes de inteligencia artificial para compararse con figuras mesiánicas, el Papa eligió el inicio de su gira por Argelia para responder: “Las cosas que yo digo no tienen por qué ser entendidas como un ataque a nadie. El mensaje del evangelio es muy claro: ‘bienaventurados los que construyen la paz’”.
Para diferenciarse de la lógica del mandatario, León XIV aclaró que la Iglesia no se ocupa de la política internacional con la misma perspectiva que él pueda tener. El pontífice aseguró no tener “miedo” respecto de las represalias que pueda tomar la Casa Blanca y ratificó que no dejará de “proclamar el mensaje del Evangelio” ni de invitar a las personas a buscar puentes de reconciliación.
En su cierre, fue tajante al señalar que “equiparar mi mensaje con lo que el presidente ha intentado hacer aquí es no comprender en qué consiste el mensaje del Evangelio”.
MV / ds