La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar con una nueva serie de bombardeos ordenados por el presidente Donald Trump sobre territorio iraní, mientras Teherán respondió con ataques con drones dirigidos contra bases militares estadounidenses en distintos países del Golfo. La jornada marcó un nuevo deterioro del conflicto y dejó en evidencia el colapso de la tregua que ambas partes habían alcanzado semanas atrás.

De acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), las fuerzas estadounidenses atacaron alrededor de 90 objetivos militares distribuidos en distintas zonas de Irán. Entre los blancos alcanzados se encuentran instalaciones militares y posiciones vinculadas con la capacidad iraní para lanzar ataques contra buques comerciales que atraviesan el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de petróleo.
Estados Unidos volvió a atacar Irán tras la ruptura del alto el fuego anunciada por Trump
La ofensiva representa la segunda noche consecutiva de bombardeos estadounidenses y profundiza la estrategia anunciada por Trump, quien durante la cumbre de la OTAN aseguró que el alto el fuego ya no tenía vigencia y advirtió que continuará con operaciones militares si persisten las acciones iraníes contra intereses estadounidenses.
Irán respondió con ataques contra bases estadounidenses
Como represalia, Irán lanzó drones y otros ataques contra instalaciones militares de Estados Unidos ubicadas en Kuwait, Qatar y Baréin. Las autoridades de este último país informaron que lograron interceptar parte de los proyectiles antes de que impactaran sobre sus objetivos, mientras que el gobierno iraní sostuvo que continuará respondiendo a cualquier agresión estadounidense.
En paralelo, el Ministerio de Salud de Irán informó que los bombardeos estadounidenses dejaron al menos 14 muertos y 78 heridos en cinco provincias del país, aunque las cifras podrían aumentar a medida que avanzan las tareas de rescate.

Durante la jornada, Donald Trump endureció aún más su discurso y aseguró que ya no pretende mantener conversaciones con el régimen iraní, al que calificó con fuertes descalificaciones públicas. Sin embargo, también afirmó que no considera inevitable una guerra de gran escala, pese al aumento de las operaciones militares.
La nueva escalada militar también volvió a impactar en los mercados internacionales. El recrudecimiento de los enfrentamientos incrementó la preocupación por una eventual interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula una parte significativa del petróleo que se comercializa a nivel global, lo que impulsó una suba en el precio del crudo y generó caídas en algunos mercados bursátiles.
Con este nuevo intercambio de ataques, la posibilidad de retomar las negociaciones entre Washington y Teherán quedó aún más debilitada, mientras la comunidad internacional sigue con preocupación la evolución del conflicto y el riesgo de una expansión regional de las hostilidades.
RG/AF