INTERNACIONAL
Tensión geopolítica

"Estamos en medio de una ruptura, no de una transición": el crudo discurso del primer ministro canadiense Mark Carney en Davos

En el Foro Económico Mundial, el jefe de Estado se refirió así a la agresiva política exterior del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y aseguró que fractura el orden internacional.

Primer ministro de Canadá, Mark Carney 21012026
Primer ministro de Canadá, Mark Carney en Davos 2026 | AFP

El discurso del primer ministro de Canadá, Mark Carney, fue uno de los más comentados del Foro Económico Mundial de Davos, ya que dijo sin pelos en la lengua lo que muchos países piensan del brusco giro geopolítico mundial que está imponiendo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. "El viejo orden no volverá", afirmó con claridad Carney. Y remató: "Estamos en medio de una ruptura, no de una transición".

Carney tildó de "ficción útil" al ordenamiento mundial previo, y reconoció la responsabilidad de su país, entre otros, en fingir que había relaciones de poder simétricas para beneficiarse de rutas comerciales y estabilidad financiera. Advirtió acerca de los peligros que puede conllevar una integración económica global, y aseguró que las grandes potencias mundiales, especialmente Estados Unidos, están usando "la integración económica como un arma".

"No se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo a través de la integración, cuando la integración se convierte en la fuente de su subordinación", remarcó. Canadá es uno de los países que más se benefició históricamente del sistema liderado por Estados Unidos, que proporcionó bienes públicos como rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y marcos para resolver disputas.

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El mensaje de Carney propone unir a las "potencias medias"

A lo largo de su discurso, Carney describió la realidad actual como un sistema de rivalidad entre grandes potencias donde las más poderosas usan la integración económica como coerción. Subrayó que las grandes potencias emplean "aranceles como palanca, infraestructura financiera como coerción y cadenas de suministro como vulnerabilidades para explotar".

La alocución del premier canadiense va dirigida a las "potencias medias", países con un poder económico, un mercado y una potencia militar similar a los de Canadá, a las que propone actuar juntas. "Si no estás en la mesa (de negociaciones), estás en el menú", aseguró, una forma muy cruda de compartir la noción de que cualquier país está en peligro ante la agresiva política expansionista de Estados Unidos.

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También hubo lugar para la autocrítica. Usó la palabra "nosotros" (que puede incluir solo a Canadá o también a otros países) para reconocer que no se había denunciado la distancia entre retórica y realidad al sostener la ficción del multilateralismo, cuando en verdad el poder económico y militar escribía las reglas no explícitas del orden mundial. "El cumplimiento no compra seguridad", afirmó, para dejar en claro que ningún país debería sentirse seguro por seguir las reglas de las grandes potencias.

El centro de la disputa: la pelea por Groenlandia y los aranceles punitorios

El discurso se dio en el marco de las declaraciones de Donald Trump en relación a sus intenciones de anexar Groenlandia a Estados Unidos. Carney afirmó que Canadá apoya a Dinamarca en su derecho a determinar el futuro de Groenlandia, y se opuso a los aranceles comerciales de hasta 25% que Donald Trump amenazó imponer a ocho países europeos por sostener esa posición.

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Tras este panorama y asunción de responsabilidades, Carney aseguró: "La nostalgia no es una estrategia". Así dio cuenta de que, a su criterio, el orden mundial tal como se lo conocía ya no volverá, y urgió a las potencias medias a unirse, asegurando que de la fractura se puede construir "algo mejor". El discurso recibió una ovación de pie de parte de cientos de líderes globales reunidos en Davos, y tuvo amplia repercusión en los medios de todo el mundo.