INTERNACIONAL

Sombreros, caballos y sangre azul en las carreras de Ascot

La tradicional celebración en Inglaterra cuenta con la presencia de toda la realeza.

Una celebración a todo color.
| AFP.

Las tradicionales carreras de caballos de Ascot, quizás el evento deportivo y social más importante de Gran Bretaña, dieron comienzo el martes en Berkshire, al sur de Inglaterra, con la presencia de la reina Isabel II, príncipes, celebridades, millonarios, nobles y políticos. 

Se trata de un evento único que reúne la pasión inglesa por el deporte ecuestre y por los sombreros. Tiene lugar en la localidad de Ascot, a 10 kilómetros del castillo de Windsor, la emblemática fortaleza-residencia de Isabel II. 

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La reina es una gran aficionada a las carreras de caballos: heredó los títulos de su padre, el rey Jorge VI, cuando falleció, y ahora posee unos 25.

 

El acontecimiento conmemora este año el tricentenario de su fundación. Fue la reina Ana quien vio en esa zona las ventajas para que "los caballos galopen al máximo de su capacidad", y la primera carrera se corrió el 11 de agosto de 1711. 

 

Ochenta y tres años más tarde, se construyó el primer espacio exclusivo para las carreras, con capacidad para 1650 personas.

 

Desde entonces, es una cita para la elegante y extravagante aristocracia británica. Cada vez más, con el tiempo el hecho deportivo fue perdiendo protagonismo absoluto para dar paso al evento social que significa.

 

Entre las espectadores más ilustres figuran el príncipe Felipe, duque de Edimburgo (que cumplió 90 años el pasado viernes), el príncipe Carlos y su esposa Camilla y las princesas Beatriz y Eugenia de York, hijas del príncipe Andrés. También asistió Kate Middleton, por primera vez en calidad de esposa del príncipe Guillermo. 

 

Además, miembros de las familias más acaudaladas del país asisten a presenciar y apostar en las carreras, llevando sus propias canastas de picnic con caviar, sandwiches y champán.

 

El sitio web del hipódromo emite una lista de reglas para la vestimenta de los asistentes. Los caballeros deben vestir una camisa y corbata con una chaqueta o traje. Los pantalones de jean, pantalones cortos, camisetas y ropa deportiva (incluyendo de fútbol y de rugby y zapatillas deportivas) son prendas terminantemente prohibidas.

 

Entre el público femenino, son mal vistos los vestidos que dejan hombros, rodillas y espalda a la vista, pero para los sombreros no hay límites.


A pesar de las altas temperaturas, varios centenares de mujeres de todas las edades y clases sociales acudieron al hipódromo luciendo, como marca la tradición y con mayor o menor atrevimiento, los sombreros más vistosos, coloridos y hasta ridículos que se ven en Inglaterra.

 

Se cuenta que anualmente, los jinetes ganadores se reparten unos 6 millones de dólares, y que a lo largo de los tres días que dura el evento son descorchadas casi 200.000 botellas de champagne.

(*) especial para Perfil.com.