INTERNACIONAL
Encuentro en China

Trump llegó a Beijing para la cumbre del "G2": comercio, Irán y tierras raras en la agenda bilateral con Xi Jinping

El mandatario estadounidense llegó con su delegación y varios CEO de las big tech para impulsar una agenda marcada por la tensión comercial y la venta de armas a Taiwán. Xi Jinping no fue a recibirlo al aeropuerto.

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DIPLOMACIA CHINA Y EE. UU. | AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a Beijing y dio con la foto que buscaba: alfombra roja, guardia de honor y cientos de estudiantes ondeando las banderas china y estadounidense. Llegó acompañado por los CEO de gigantes tecnológicos y una delegación de funcionarios de primer nivel, incluido el vetado Marco Rubio, en un momento de tensión en torno a los coletazos de la guerra en Medio Oriente en los flujos comerciales y energéticos.

Pero el gesto protocolar del gobierno chino tuvo su propia lectura: no fue su presidente, Xi Jinping, quien fue a recibirlo a la pista, sino su número dos, Han Zheng. En paralelo, mientras Trump descendía del Air Force One, los medios oficiales chinos priorizaban en sus portadas la reunión de Xi con el presidente de Tayikistán, un gesto no menor para la superpotencia asiática.

Ambos mandatarios se reunirán el jueves 13 de mayo a las 10 de la mañana (hora local) en el Gran Salón del Pueblo y compartirán una cena por la noche, como parte del protocolo de Beijing para los jefes de estado que visitan el país. El viernes, ambos líderes compartirán un té y un almuerzo de trabajo previo a la partida del mandatario estadounidense.

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El vicepresidente de China recibió a Donald Trump en Beijing el miércoles 13 de mayo.

Trump, por su parte, se mostró muy activo en sus redes sociales, donde previó un "gran abrazo" de su par chino, en un intento de poner paños fríos a una relación marcada por el recuerdo de la "guerra arancelaria" de abril de 2025 (luego de los anuncios del Liberation Day), la competencia global por los recursos (como tierras raras y 5G) y los desacuerdos en torno a la continuidad de la ofensiva en Medio Oriente.

Los ejes del encuentro entre Xi y Trump

Según trascendió, el comercio bilateral encabeza el temario de la reunión de las dos delegaciones donde también participará el sector privado estadounidense. Como telón de fondo estará la crisis arancelaria de abril de 2025 (con una escalada arancelaria que superó el 100% en ambas direcciones), los dos países alcanzaron una tregua en octubre, en su última reunión en Corea del Sur. Ahora negocian extenderla por un año más, aunque el acuerdo dista de estar cerrado.

En paralelo, el presidente estadounidense también buscará cerrar negocios en agricultura, aviación y energía, en un intento de obtener beneficios para aliviar el frente interno de cara a las elecciones. Por su parte, el analista estadounidense Ian Bremmer, de Eurasia Group, anticipó también el posible establecimiento de una Junta de Comercio (Board of Trade, en inglés), que formalice el canal ya existente entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino He Lifeng, para gestionar el déficit bilateral.

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"Ninguno de estos temas es particularmente impactante", sostuvo Bremmer en su editorial en relación al encuentro. Además, advirtió que las peleas más duras (tierras raras, controles de exportación de tecnología, acuerdos de inversión) quedarán diferidas para una reunión más sustancial prevista para septiembre.

El estrecho de Ormuz y las tierras raras, claves del encuentro

Por otro lado, el conflicto en Medio Oriente es otro de los puntos sensibles de la "cumbre del G2", como definió Trump a la relación con el gigante asiático el año pasado. Trump, que llegó a Beijing debilitado políticamente por la guerra con Irán y con sus números de aprobación en baja, buscará que Xi presione a Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz, mientras prolonga el alto al fuego. "Espero una larga charla con Xi sobre Irán", dijo el mandatario antes de partir.

China, el mayor comprador de petróleo iraní, tiene sus propios incentivos para que el estrecho vuelva a operar: depende del gas natural del Golfo y la interrupción del flujo daña sus exportaciones. En diálogo con AFP, Andy Lipow, de Lipow Oil Associates, resumió la lógica del mercado en función de la cumbre en Beijing: los precios del petróleo cedieron en la previa, este miércoles, ante la expectativa de que Trump logre convencer a Xi de ejercer presión sobre Teherán.

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La guerra en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz son parte del temario de la agenda bilateral.

Bremmer, sin embargo, marca los límites del juego chino: Xi no puede ni quiere aparecer como el ejecutor de la política de Trump, pero puede ofrecer a Irán incentivos económicos propios y darle al presidente estadounidense una carta a favor a cambio de alguna concesión.

Ese "algo" podría tener que ver con las tierras raras, los 17 elementos químicos críticos para misiles, autos eléctricos y smartphones en los que China mantiene el 91% del control mundial de separación, según la Agencia Internacional de Energía citada por la agencia francesa. Beijing, por su parte, los restringió el año pasado antes de suspender la medida, consolidándolos como carta geopolítica, al igual que hizo Teherán con Ormuz.

Washington, en paralelo, busca reducir su dependencia de China al acelerar su propia cadena de suministro: aumentó su participación en la producción mundial del 3% al 13%, sumó minas en Wyoming y California, y firmó acuerdos con Australia, Ruanda y la República Democrática del Congo.

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La incógnita de Taiwán y la mirada de Beijing

El tema más delicado, con todo, es Taiwán, considerada "una línea roja" para el gobierno de la República Popular China. Trump anticipó que lo abordará con Xi, en una posible ruptura con la postura histórica de Washington de no consultar sobre sus ventas de armas a la isla autogobernada.

Mientras Washington calibra sus expectativas, Xinhua, la agencia oficial china, publicó este miércoles una columna de opinión que resume con precisión el marco en el que Beijing quiere encuadrar la visita. La cumbre, sostiene la agencia, es "una oportunidad para explorar la construcción de una relación estratégica, constructiva y estable", y recuerda que "la diplomacia entre jefes de Estado ha servido siempre como el ancla de la relación". "El diálogo es mejor que la confrontación", concluye el editorial de la agencia estatal china.