jueves 05 de agosto de 2021
INTERNACIONAL Salir de la pandemia
12-06-2021 00:51

Un nuevo round entre Beijing y Washington en la apertura de la cumbre del G7

Mientras Joe Biden se reunía con sus aliados, a quienes busca sumar a la disputa global con China, ambos países volvieron a cruzarse acusaciones en un diálogo directo.

12-06-2021 00:51

Un nuevo cruce entre China y Estados Unidos marcó ayer el inicio de la cumbre del G7 en Gran Bretaña, en el debut internacional del presidente Joe Biden, que ha colocado la disputa hegemónica con Beijing, a la que busca sumar a sus aliados, como el eje de su política exterior. 

Al margen del encuentro de las siete mayores economías del mundo con regímenes democráticos, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, mantuvo una áspera conversación telefónica con el más alto representante diplomático del PC Chino, Yang Jiechi, el primer diálogo bilateral desde el encuentro presencial de marzo en Alaska entre delegaciones de ambos países.

Temas en disputa. Durante la conversación, Blinken apuntó a tres temas con los que Washington busca presionar a China: las dudas sobre el origen del covid, la cuestión de Taiwán y la situación de los derechos humanos, todas respondidas con firmeza por Yang. 

El secretario de Estado, según la versión de Washington, subrayó ante el funcionario chino “la importancia de la cooperación y la transparencia respecto al origen del virus”, y renovó su pedido a Beijing para que permita que expertos de la Organización Mundial de la Salud vuelvan a China.

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Yang respondió, de acuerdo con la agencia Xinhua, instando a Estados Unidos “a respetar los hechos y la ciencia, a abstenerse de politizar el rastreo del origen de la COVID-19 y a concentrarse en la cooperación internacional contra la pandemia”.

El presidente Biden pidió a finales de mayo a la inteligencia estadounidense -que se debate entre la tesis de un origen animal del virus y la de una filtración desde un laboratorio chino de Wuhan- que “redoble sus esfuerzos” para explicar el origen del covid-19, y que presente un informe en un plazo de 90 días.

Por otra parte, Blinken pidió también en su conversación con Yang que Beijing “ponga fin a su campaña de presión contra Taiwán” y que “resuelva de forma pacífica” las cuestiones relacionadas con la isla, otro pedido rechazado frontalmente por el diplomático chino, que  instó a Washington a “adherirse al principio de una sola China y a tomar acciones concretas para mantener la situación general de las relaciones chino-estadounidenses, así como la paz y la estabilidad entre ambos lados del estrecho de Taiwán”.

Estados Unidos, agregó Yang, debe abordar los asuntos relacionados con Taiwán “de una manera prudente y adecuada”.

En los últimos días, Estados Unidos aceptó reabrir las conversaciones comerciales con Taiwán y autorizó que un avión militar llevara a una delegación de senadores con vacunas anticovid.

Finalmente, el secretario de Estado expresó a Yang la “preocupación” de la administración Biden por “el genocidio y los crímenes contra la humanidad en curso”, contra los musulmanes uigures de Xinjiang y por el “deterioro de las normas democráticas en Hong Kong”.

El responsable diplomático del PC chino respondió, según la agencia Xinhua, aconsejándole al gobierno estadounidense “corregir las graves violaciones a los derechos humanos en su propio territorio, en lugar de interferir deliberadamente en los asuntos internos de otros países con el pretexto de los llamados derechos humanos”

De acuerdo con el Departamento de Estado, Blinken y Yang también abordaron otros temas en los que tienen “intereses comunes”, Corea del Norte y “la necesidad de que Estados Unidos y la República Popular China trabajen juntos para desnuclearizar la península coreana”, así como cuestiones relacionadas con Irán, Birmania y la crisis climática, donde hay espacio para la cooperación.

Multilateralismo. En una obvia referencia a la defensa del multilateralismo que Biden realizó ante sus socios del G7, Yang advirtió que “el multilateralismo genuino no es un pseudo multilateralismo basado en los intereses de pequeños círculos”. 

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Yang respondió así a un mensaje sobre el “regreso” de Estados Unidos al multilateralismo que el presidente estadounidense tuiteó poco antes del inicio de la cumbre. “Estoy deseoso de trabajar con nuestros aliados y socios para construir una economía mundial más justa e inclusiva. Pongámonos a trabajar”, afirmó Biden. 

Uno de los propósitos de Biden en su gira europea es convencer a los líderes europeos de que los tiempos del “America First” de Donald Trump, con sus decisiones unilaterales y su rudeza con los aliados históricos de Washington, han terminado definitivamente. 

Biden, dijo al llegar al encuentro la canciller alemana Angela Merkel, cuya relación con Trump fue todo menos armoniosa, “presenta y representa el multilateralismo, que después de todo nos ha faltado en los últimos años”. 

El G7, adelantó Merkel, que dejará este año su cargo, que ocupa desde 2005 en forma ininterrumpida, hará “una fuerte apuesta a favor del multilateralismo y también del multilateralismo basado en valores”, lo que “por supuesto, llevará a una confrontación con Rusia, pero asimismo en algunos aspectos con China”, reconoció. No obstante, Merkel también subrayó: “por otro lado, necesitamos a todos en el mundo”. 

Vacunas. Tras casi dos años sin reunirse, los líderes del Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido comenzaron ayer una cumbre presentada como una “enorme oportunidad” para poner en marcha la recuperación mundial tras la pandemia, empezando por la distribución de mil millones de dosis de vacunas contra el covid-19.

Además de la cumbre, hasta mañana se sucederán las reuniones bilaterales, una recepción con la reina Isabel II y una barbacoa en la playa. Se unirán a las siete grandes economías altos responsables europeos y cuatro países invitados: India, Corea del Sur, Australia y Sudáfrica.

En el centro de las conversaciones estará un reparto más equitativo de las vacunas del covid-19.   Ante los crecientes llamados a la solidaridad, los líderes acordarán proporcionar “al menos mil millones de dosis” y aumentar la capacidad de producción, con el objetivo de “acabar con la pandemia en 2022”.

Estados Unidos ya se ha comprometido a donar 500 millones de dosis de Pfizer/BioNTech y el Reino Unido 100 millones de vacunas excedentes, cifras insuficientes según la ONG Oxfam, que recordó que se necesitan al menos 11.000 millones de dosis para erradicar una pandemia que ya ha matado a 3,7 millones de personas.

Una cuarta parte de los 2.300 millones de dosis administradas en el mundo lo han sido en países del G7, que albergan 10% de la población mundial. Los países de renta baja cuentan actualmente con sólo el 0,3% de las dosis inyectadas.