El presidente de Editorial Perfil, Jorge Fontevecchia, formalizó la presentación de un recurso extraordinario federal ante la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal con el objetivo de que la Corte Suprema de Justicia intervenga en la querella por presuntas injurias que inició contra el presidente Javier Milei. A partir de la sentencia dictada el 20 de febrero, la iniciativa busca revisar la decisión del tribunal que desestimó el planteo del empresario periodístico y ratificó el sobreseimiento del mandatario al admitir una excepción de falta de acción por “inexistencia de delito”.
Según el documento, Fontevecchia sostiene que la sentencia impugnada lesiona garantías y derechos reconocidos por la Constitución Nacional y tratados internacionales, específicamente los artículos 11 y 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, referidos a la protección del honor y la libertad de expresión.
Además, la defensa del periodista argumenta que el fallo de Casación es "arbitrario" y se aparta de la jurisprudencia de la Corte Suprema. El tribunal sustituyó el análisis penal por un "razonamiento abstracto" sobre el valor de la libertad de expresión en el debate político, clausurando anticipadamente el proceso sin que la inexistencia de delito fuera manifiesta.
¿Cómo se originó el conflicto entre Jorge Fontevecchia y Javier Milei?
El caso penal se originó a partir de una serie de declaraciones públicas realizadas por el Presidente en distintos medios de comunicación y entrevistas. Según el planteo judicial presentado por Jorge Fontevecchia, durante esas intervenciones el mandatario utilizó expresiones que el querellante considera agravios directos contra su honor y reputación.
Sin más, entre los dichos señalados en el recurso aparecen calificativos como “quebrador serial”, acusaciones de “vivir de la pauta” y referencias al periodista dentro de la categoría de “periodistas ensobrados”, una expresión que Milei suele utilizar para referirse a comunicadores que, según su visión, recibirían beneficios económicos a cambio de favorecer a determinados actores políticos o empresariales. El escrito también menciona que el presidente lo calificó directamente de “delincuente” y utilizó el apodo “Tinturelli”, acompañado de comentarios burlones sobre su apariencia física.
Ahora, para la defensa de Fontevecchia, estas expresiones exceden el marco de la crítica política o periodística y constituyen imputaciones que afectan su honor personal. En ese sentido, el recurso sostiene que el fallo de la Cámara Federal de Casación Penal provoca un “gravamen de imposible reparación ulterior”, ya que la confirmación del sobreseimiento extinguiría de manera definitiva la vía penal como herramienta de protección frente a esos dichos.
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