Los datos de actividad económica de julio muestran fuertes diferencias entre sectores: mientras la minería registra crecimiento, la industria y el comercio presentan caídas interanuales. Para Alejandro Barros, esta divergencia responde, en parte, a las prioridades de la política económica. “El gobierno le ha dado mucha prioridad a todos los sectores exportadores, importadores, a diferencia de lo que es el mercado interno”, sostuvo.
En Ronda de Economistas, por +Perfil, Barros señaló que los indicadores del INDEC muestran una contracción persistente de la demanda doméstica. “El mercado interno se comprime cada vez más”, afirmó, y agregó que también falta dinamismo en el sistema financiero: “El sector de préstamos, el sector financiero, también está estancado desde mediados del año pasado”.
Mercado interno y financiamiento, los puntos críticos
Para Barros, la recuperación requiere una expansión que no dependa exclusivamente del sector externo. “Si queremos una economía que funcione, nosotros no tenemos que tenerla apoyado en todo el sector externo”, explicó. En su análisis, “tiene que haber crecimiento en el sector interno, no sólo de consumo, sino también de inversión”.
El economista también cuestionó el destino que actualmente tiene el financiamiento empresarial. “Las empresas están volcando para lo que es capital de trabajo rápido, financiamiento propio”, señaló, en lugar de utilizar recursos para ampliar su capacidad productiva.
En ese sentido, advirtió sobre el deterioro de la inversión industrial: “Todo lo que es industria, maquinaria está entrando en obsolescencia porque uno se enfoca a todo lo que es producto rápido”.
Por su parte, Santiago Llull coincidió en que los datos reflejan una dinámica que excede una fluctuación puntual. “Una cosa es un break even para los sectores, otra cosa es una caída constante”, afirmó.
Una matriz productiva sin señales claras de cambio
Llull describió una economía en la que determinados sectores permanecen rezagados de manera persistente. “Estamos viendo constantemente caída en esos sectores y el punto es, hasta dónde pueden aguantar esto”, planteó.
El analista también señaló que el mercado financiero no estaría identificando un factor capaz de modificar esa tendencia. “No hay un driver que diga que esto va a cambiar la matriz productiva de la Argentina o la vida de cada uno”, sostuvo.
Según Llull, esta dinámica también tiene consecuencias sociales. “Hoy te empeora la situación de la pobreza”, afirmó, y vinculó el deterioro de los indicadores sociales con la evolución de la actividad económica.
Barros, por su parte, sintetizó el desafío en la necesidad de recuperar el mercado interno y la inversión productiva, además del desempeño de los sectores vinculados al comercio exterior.