Mientras buena parte de la economía argentina enfrenta dificultades, el sector agropecuario atraviesa un escenario diferente, favorecido por los precios internacionales y la reducción de retenciones. Javier Preciado Patiño señaló que “el campo sigue todavía con todo para ganar” y destacó que “tiene la baja de las retenciones y, además, precios prácticamente en todos los cultivos claves para la Argentina”.
En Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el consultor remarcó que, de cara a la campaña 2026-2027, “estamos encarando una campaña 26-27 con mejores precios para el maíz, mejores precios para la soja”, mientras que el trigo también presenta valores superiores a los de los años anteriores.
El campo, entre buenos precios y riesgos climáticos
Preciado Patiño sostuvo que el contexto internacional puede abrir oportunidades para el agro argentino. “La circunstancia global es positiva para la Argentina”, afirmó, y destacó el crecimiento de la siembra de girasol en distintas regiones del país.
Sin embargo, advirtió sobre el impacto que podría tener el fenómeno de El Niño. “Tenemos la duda de si este superniño nos va a ayudar o nos va a complicar”, señaló.
Por su parte, Miguel Ponce introdujo otro factor de riesgo: el tipo de cambio y los costos productivos. “El único tema creo que es el tipo de cambio del cual nadie habla, pero está tapado por buenos rendimientos, por precios internacionales y por una expectativa”, explicó.
El economista agregó que el incremento de los costos también condiciona al sector: “¿Cuánto te cuesta hoy mover el grano en el flete? En dólares es más caro” y “tenés mucha energía ni hablar, carísimo”.
Consumo, pobreza y dos velocidades económicas
Ponce puso el foco en los indicadores de consumo y pobreza y marcó una fuerte diferencia respecto del desempeño de algunos sectores exportadores. “Hemos conocido la venta en supermercados de agosto, por lo tanto, julio y agosto, con caídas de ventas de prácticamente 18 meses seguidos de caída en consumo”, afirmó.
El economista también destacó el impacto territorial de la pobreza: “La ciudad donde nací, Resistencia, tiene el 50% de pobreza, y esto no lo vivió nunca Resistencia”. También mencionó a Concordia, con niveles superiores al 60%.
Para Ponce, estos datos reflejan una divergencia estructural: “Para muchos de nosotros es una masacre social”, sostuvo, al describir lo que considera un “divorcio” entre la economía real y los mercados.
En ese sentido, planteó que el fenómeno responde a una transformación de fondo: “Claramente se busca modificar la estructura económica y sobre todo la estructura productiva del país”.