La discusión sobre cómo lograr una recuperación económica sostenible atraviesa el papel del Estado, el crédito y la capacidad de adaptación de los distintos sectores. Santiago Llull planteó que el proceso requiere tiempo y cuestionó la posibilidad de una transformación inmediata: “Es posible pero no en un proceso de shock”. En esa línea, sostuvo que “el gradualismo es el que te permite adaptarte” y advirtió que, sin capacidad de adaptación, “mucha gente va a ir cayendo de los lugares donde está”.
En Ronda de Economistas, por +Perfil, el especialista también puso el foco en la situación social y definió la pobreza desde las necesidades básicas: “No estoy hablando de ningún lujo, de nada, estoy hablando de comer, agua potable y vivienda”.
Crédito y tasas: el desafío para la industria
Alejandro Barros destacó que el ingreso de divisas provenientes de sectores como el petróleo, el agro y la minería no alcanza por sí solo para garantizar el desarrollo. “No es condición ni para desarrollarse, ni siquiera para salir adelante”, afirmó, y remarcó la importancia del financiamiento: “Yo insisto en todo el tema de crédito”.
Según explicó, el crédito puede generar “no solo expansión, sino corrección de costos”, lo que permitiría a las empresas industriales “ser más competitivas”. Para ello, consideró necesario evitar una mayor presión impositiva y mantener controlado el gasto público.
Barros también señaló al Banco Central como un actor clave. “El problema corre por el engolosinamiento del Estado en cobrar más”, sostuvo, y planteó que la autoridad monetaria debería facilitar la expansión del crédito.
En particular, propuso reducir el costo del financiamiento: “No tener la tasa de interés tan alta, sobre todo la que él marca como política monetaria”. También cuestionó el nivel de los encajes bancarios y consideró que “bajen un poco los encajes” permitiría liberar fondos para el sistema financiero.
Tipo de cambio y una economía bimonetaria
El especialista diferenció el dólar observado diariamente del tipo de cambio real y advirtió sobre su impacto en la competitividad. “Una cosa es el tipo de cambio que nosotros vemos todos los días, y otra cosa es el índice de tipo de cambio real”, explicó.
Frente a la posibilidad de una devaluación, Barros sostuvo que “no tiene que ser con el dólar”, sino mediante una combinación de mayor crédito y corrección de costos.
Finalmente, describió una característica estructural de la economía argentina: “Nosotros nos manejamos en una economía bimonetaria, en la cual los pobres se manejan en pesos y las grandes transacciones se mueven en dólares”. Y resumió el dilema con una metáfora: “Un hombre nadando en medio del río se ahoga. O vamos a una orilla o a la otra”.