La estabilidad cambiaria se consolidó como uno de los principales activos del Gobierno, pero el debate económico sigue abierto sobre la capacidad de ese esquema para impulsar la actividad y distribuir los ingresos que genera el crecimiento de las exportaciones. En ese escenario, la composición de las divisas que ingresan al país adquiere una importancia central: no todos los sectores producen el mismo impacto sobre el empleo, el consumo y el entramado productivo.
En Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Santiago Llull y Sebastián Waisgold analizaron el papel del RIGI, las condiciones para el ingreso y la liquidación de divisas, y los límites de una estrategia centrada en mantener estable el dólar. También advirtieron sobre la necesidad de ofrecer previsibilidad a los inversores y debatieron hasta qué punto la calma cambiaria puede sostenerse en el tiempo, en especial frente a las próximas elecciones.
El campo, la energía y la distribución de los dólares
Llull llamó la atención sobre las condiciones que regirán el ingreso de capitales vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). “Cuidado con algo que va a tener que ver con el RIGI, con qué tipo de dólares entran, cómo se van a poder liquidar, si los tienen que traer o no”, advirtió.
El analista destacó además el efecto distributivo del campo frente a una economía cada vez más orientada hacia la energía y la minería: “Que vos tengas 130 mil millones de dólares de exportación, pero los dólares que den afuera no es lo mismo”.
En ese sentido, Llull remarcó: “El campo además es un gran distribuidor de esos dólares, porque genera muchos más puestos de trabajo” y agregó que posee una estructura económica con mayor derrame. Por eso, planteó: “Si todo migra al petróleo, a la minería, no va a tener tanto derrame como sí tiene el campo”.
Sebastián Waisgold, en tanto, señaló que la energía podría modificar el mapa de generación de divisas: “Creo que a mediano plazo, al ritmo que viene subiendo todo, estamos hablando de los ingresos de divisa de la energía”. Y proyectó: “Creo que va a superar en algún momento al campo”.
RIGI, previsibilidad y el objetivo electoral del dólar
Uno de los puntos centrales del debate fue el régimen cambiario y la necesidad de establecer reglas previsibles para atraer inversiones y permitir el giro de dividendos. La discusión se concentra en cómo compatibilizar la llegada de capitales con un mercado cambiario de dimensiones reducidas, en el que las operaciones de grandes empresas pueden tener un efecto significativo sobre la cotización.
Waisgold sostuvo que “al mercado no le molesta” establecer límites, siempre que exista previsibilidad. “Lo que le molesta es saber que una vez un año puede retirar, al otro no”, explicó.
Para el especialista, Argentina debería avanzar hacia reglas claras y de largo plazo: “Si vos le das previsión, le das previsibilidad de cómo va a ser”. Y advirtió sobre la fragilidad del mercado cambiario local: “Argentina tiene un mercado cambiario muy chico y si dos empresas o tres grandes quieren girar dividendos, te rompen en una semana el mercado”.
Llull puso el foco en el impacto político de la estabilidad cambiaria y fue contundente: “Tener el dólar controlado es electoral”. Según su análisis, “hay una tranquilidad cambiaria” que permite al Gobierno llegar con mayor previsibilidad a las elecciones.
Sin embargo, dejó una advertencia sobre la sustentabilidad del escenario: “Hay una Pax cambiaria, no lo va a negar nadie, pero también cuidado que no sea la paz del cementerio”.