Las turbulencias en los mercados vuelven a poner el foco sobre octubre, un mes asociado históricamente a algunos de los mayores derrumbes bursátiles. Sin embargo, Marcelo Justo advierte en Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil que no se trata de una relación causal. “Todavía hoy no es el problema, el problema empezaría mañana según lo que dicen algunos analistas, porque mañana es primero de octubre”, señaló.
El periodista recordó algunos de los episodios más importantes: “El crack del 29 fue el 28 y 29 de octubre” y “el lunes negro de 1987 ocurrió el 19 de octubre”. También mencionó la crisis financiera asiática y las fuertes caídas bursátiles de octubre de 2008. Pero aclaró: “Esto no quiere decir, no hay una especie de superstición en torno a la fecha de que porque es octubre viene crisis”. El foco está puesto actualmente en los mercados de bonos soberanos y, en menor medida, en las acciones. “Lo que se está viendo es que el impacto que está teniendo en las tasas de interés en los EEUU y el resto del mundo está anunciando que no se sabe bien para dónde pueden salir estos dos mercados”, explicó.
Inteligencia artificial, deuda y riesgo de una corrección
Uno de los principales factores de preocupación está vinculado al fuerte crecimiento de las inversiones en inteligencia artificial. Justo recordó la advertencia del presidente del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, sobre una eventual corrección de los valores vinculados al sector. “Los mercados yo siempre pienso que tienen una especie de cosa pavloviana internalizada y que reacciona así intempestivamente”, describió.
Según el periodista, Bailey alertó sobre el riesgo de que los mercados “sobreexpuestos por sus inversiones en el desarrollo de inteligencia artificial” sufran “una especie de corrección caótica”.
Justo también citó un análisis de The Economist sobre el endeudamiento de las grandes empresas del sector. “La deuda de las empresas que están llevando adelante este proyecto de inteligencia artificial es de 3 millones de millones de dólares”, afirmó.
El problema, explicó, aparece si ese endeudamiento deja de ser sostenible: “La pregunta que se hace The Economist, bueno, qué pasa si esta deuda se vuelve impagable o se percibe como impagable”. A esto se suma el cambio respecto de la etapa de tasas extremadamente bajas. “Tenemos el fin de la era del dinero barato en el mundo desarrollado”, sostuvo.
La combinación de estos factores configura un escenario de incertidumbre, aunque Justo remarcó que no permite anticipar un nuevo derrumbe. “Habrá que ver, ¿va a suceder? Bueno, eso no lo sabe nadie”, concluyó. Y cerró con una referencia histórica: “Maquiavelo siempre terminaba sus escritos con un solo ‘el tiempo dirá”.