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MODO FONTEVECCHIA
Las contradicciones del peronismo

Cabandié: "La Cámpora utiliza la técnica de Firmenich para atacar al propio que gobierna"

Juan Cabandié analizó las tensiones entre La Cámpora y Axel Kicillof, cuestionó las alianzas con Sergio Berni y Guillermo Moreno y advirtió sobre la falta de liderazgo dentro del peronismo.

Juan Cabandié 21092026
Juan Cabandié. | wikipedia

La interna del peronismo volvió a poner en discusión el vínculo entre las distintas tradiciones que conviven dentro del movimiento y, especialmente, la relación entre La Cámpora, el kirchnerismo y Axel Kicillof. En ese contexto, Juan Cabandié, exintegrante de La Cámpora y exministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, analizó las tensiones actuales y las contradicciones que observa en las alianzas que se están configurando.

En dialogo con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Cabandié también se refirió a la influencia que todavía tienen las discusiones de los años setenta dentro del peronismo, cuestionó la falta de una autocrítica sobre ese período y planteó que el movimiento debería recuperar una agenda centrada en el trabajo, el consumo, los derechos laborales, la producción y el crecimiento de la Argentina.

Juan Cabandié es un político y activista por los derechos humanos, se desempeñó como miembro de las legislaturas de la Ciudad de Buenos Aires en los períodos 2007, 2011 y 2013. Además, ejerció como diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires entre 2013 y 2019. A nivel gubernamental, fue ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación durante la gestión presidencial de Alberto Fernández entre 2019 y 2023. Es el nieto restituido número 77 por sus Abuelas de Plaza de Mayo.

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Muy buenos días, Jorge Fontevecchia. Lamento que nos quede poquito, te estábamos llamando sin suerte. Y el tema central, porque te llamamos, es quizás vos tengas credenciales como pocos para poder hacernos una evaluación de lo que a nosotros, a la distancia, nos resulta contradictorio, que tiene que ver con que La Cámpora se asocia a personas como Berni o como Guillermo Moreno, que acusan a Kicillof de ser de izquierda, cuando La Cámpora se autopercibía como la izquierda o la juventud de izquierda del actual peronismo. Vos que estuviste en La Cámpora, que luego te fuiste de La Cámpora, ¿tenés la suficiente cercanía y distancia como para ayudarnos a comprender si hay una contradicción o una lógica en todo esto?

Jorge, ¿cómo estás? Gracias por el llamado. Es un tema interesante el que estás tocando, me parece que es central. Al mismo tiempo, requiere mucho tiempo de análisis, pero me parece que, de alguna manera, la introducción es acertada. También quiero decirte que quizás el peronismo arrastra endémicamente algún problema vinculado a los setenta. Culturalmente, una porción grande del peronismo quedó anclada ahí. Es decir, y en ese sentido, hay algunos que optan por una práctica política más vinculada a Firmenich, a la vanguardia iluminada, el sectarismo. Para mí, o para el peronismo, la construcción siempre es de mayorías y la lógica siempre es sumar. Yo no sé quién convenció a los que hoy manejan el peronismo que era virtuoso restar. La verdad que en política siempre es necesario sumar. Entonces, una de las características de aquel tiempo de los setenta de Montoneros era horadar al que estaba al lado. Es decir, como así hubo perjuicios al gobierno de Perón, me parece que eso es algo que habría que reorganizar. Uno puede tener diferencias con cualquiera, pero criticar a quien gobierna, sea Axel o sea el gobernador peronista que se te ocurra.

O Alberto Fernández.

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Bueno, en el caso de Alberto Fernández, ahí me parece que es un poco más compleja la situación, sobre todo porque quienes configuraron aquel gobierno en materia electoral no pudieron ponerse de acuerdo antes de asumir, en los temas centrales. Me parece que ahí no hay responsabilidad compartida de todos, tanto sea del kirchnerismo, de Alberto y de Sergio (Massa). Entonces, hoy, querer diferenciarse de ese gobierno me parece que es un poco incorrecto querer diferenciarse desde afuera, porque el kirchnerismo también fue parte de ese gobierno, y creo que inició. Pero efectivamente, o evidentemente, ese gobierno no fue lo suficientemente bueno, porque si no hubiésemos tenido continuidad, como tampoco fue lo suficientemente bueno el último gobierno de Cristina. Yo creo que tuvo cosas muy positivas, pero si hubiese sido del todo bueno, hubiésemos continuado en el gobierno. Perdimos en el 2015, ¿no es cierto?

Juan, cuando vos decís que hay un problema con los setenta y quedaron anclados en los setenta, uno puede imaginar eso en personas que tengan setenta años y que, de alguna manera, fueron o testigos o protagonistas de aquellos setenta. Ahora, me resulta paradójico que el sector juvenil del kirchnerismo, que era La Cámpora, con personas que tienen cincuenta años o menos, sean las que quedaron ancladas. ¿Qué lectura hacés de esa incongruencia generacional, por lo menos a mis ojos?

Es decir, el proceso uruguayo, las organizaciones políticas armadas en aquel tiempo, posdictadoras, es un proceso de discusión y autocrítica de cara a sus militantes. De ahí surge el partido que después, tanto con Mujica como con el Frente Amplio, logra hacer gobierno en distintos períodos. Me parece que en los setenta en Argentina nunca hubo una autocrítica, ¿no? Es decir, por parte de la conducción en aquel momento. Y al mismo tiempo se configura una especie de corrimiento de líneas doctrinarias del peronismo, por una confusión histórica, ¿no? Que es eso que algunos llaman la izquierda peronista. Yo creo que el peronismo, el único apellido es el peronismo. No hay peronismo de izquierda, peronismo revolucionario, ni peronismo de Evita, peronismo de Cristina, o el peronismo de Néstor. El peronismo es el peronismo. Entonces me parece que no asumir las generales del peronismo, primero, es un error histórico por parte de los que nos integran, y dicen: “No, yo banco esto, pero no banco esto”. “Yo quiero a Néstor, pero no a Cristina”. “Yo quiero a Evita, pero no a Perón”. El peronismo es el peronismo. Ahora, es cierto que en el último tiempo, en una forma de ver que seguramente puede ser discutible, hay algo ahí emparentado con la seguridad internacional. En algún momento Laclau llamó “cadena de equivalencias”. Como ya el marxismo no creía más en la lucha de clases o no proponía más la lucha de clases, agarró una agenda vinculada a los derechos humanos, al ambientalismo. Me parece que ahí un sector del periodismo tuvo una confusión estructural con esto y pensó que eso era lo prioritario, cuando lo prioritario para el peronismo es el trabajo, el consumo, digamos, alentar el consumo, los derechos laborales, el crecimiento de la Argentina, el crecimiento del PBI. Fijate, Jorge, que Argentina crece su PBI desde el año 2011. Eso es una tragedia. También fuimos parte de no priorizar el crecimiento de la Argentina, la producción. Entonces eso lo reemplazamos por otra agenda. Yo estoy de acuerdo con esos posicionamientos. Lo que tenemos que reparar es que eso no puede ser lo central de un gobierno peronista.

Aun entendiendo que cualquier peronismo, cualquier partido grande —de hecho, le pasa a los partidos centenarios, le pasaba al radicalismo, le pasa en otros países, tanto al laborismo como al conservadurismo, o en Estados Unidos a los republicanos y los demócratas— tiene un ala, si querés, más de izquierda, más progresista, más reformista, y un ala, si se quiere, más de derecha, más conservadora. Desde fuera del peronismo, como en mi caso, yo observaba a La Cámpora representando no solamente, o la expectativa de representar, a una generación más joven, sino también un sector más corrido hacia ese reformismo, hacia lo que podría ser de izquierda. Ver ahora que Berni y que Moreno lo llaman zurdos, izquierdistas, soviéticos a Kicillof y, al mismo tiempo, es una alianza en defensa de Cristina con La Cámpora, ¿no hay allí una contradicción de, no sé si llamarlo finalmente, hipocresía ideológica, en el sentido de que quien sería más afín tendría que ser Kicillof y no Berni o Guillermo Moreno?

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Pasa que creo que eso es producto del problema del liderazgo que tiene el peronismo. Está claro que no hay liderazgo. Entonces empieza a tejerse algo que podría llamarse “Elige tu propia aventura”, donde empezamos con las críticas a uno u otro, pero claro, cada crítica a uno u otro se esconde una contradicción. Lo que vos acabás de decir, efectivamente, es una contradicción. Al mismo tiempo, yo rescato muchas cosas en Guillermo y las otras cosas que estoy diciendo, totalmente distinto en el apoyo a Netanyahu, la variedad de enfrente y más todavía. Pero me parece que ha dado una discusión muy válida dentro del peronismo. Y, al mismo tiempo, yo creo que Axel tiene que definirse en términos de política económica. Axel tiene que definir qué va a hacer un gobierno peronista: ¿va a devaluar, no devaluar? ¿Va a emitir, no va a emitir? ¿Cuál es el lugar frente a la producción? ¿Qué va a pasar con el sector agropecuario? ¿Cómo va a aumentar el PBI? ¿Cómo va a aumentar la torta de la producción argentina? ¿Cómo vamos a hacerlo? ¿El estatismo es válido o no es válido? ¿Es mejor un Estado inteligente que el estatismo? Esas distinciones hay que producirlas. Yo, hasta ahora, no veo que las esté produciendo. Incluso sería muy bueno para él también, pero bueno, me parece que es parte de la confusión que hoy reina.

Juan, te propongo lo siguiente, porque se nos está acabando el programa. Vamos a combinar con la producción de invitarte un día que vengas aquí y hacemos en profundidad este análisis: de los setenta a las generaciones, cómo lo viven o quedan anclados en cada una de ellas, y cuán relevante es plantearse los términos izquierda o derecha para analizar el peronismo.

Perfecto, lo hacemos.

Dale, Juan, muchas gracias.

Gracias Jorge.

LMM