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MODO FONTEVECCHIA
Editorial de Jorge Fontevecchia

Día 1031: Claves para pensar la elección de Brasil

Entre el auge inquebrantable de la extrema derecha y la implacable ola contra los oficialismos, el mapa electoral brasileño vuelve a quedar dividido en dos mitades exactas. Claves de un país fragmentado y el impacto regional de cara al balotaje.

Día 1031 Editorial de Jorge Fontevcchia
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Hay dos interpretaciones que se solapan, combinan y complementan de qué pasó ayer en Brasil. La primera la podemos nombrar la fuerza y resistencia del fenómeno de la extrema derecha en Brasil y el mundo. Con el principal dirigente, Jair Bolsonaro, derrotado y preso por el intento de golpe de Estado, con escándalos de corrupción y de todo tipo con relación al candidato Flávio Bolsonaro y un Lula que reúne en su frente a la mayoría del espectro político brasileño, igual se impuso el bolsonarismo.

Esta interpretación se hace extensible a Estados Unidos. Nunca un presidente había vuelto a ganar tras perder una elección y, además, Trump ganó con una condena firme en su contra por abuso sexual y otra condena por 34 delitos graves vinculados a la corrupción. Además, esto se está demostrando en la región. La extrema derecha y la centro derecha ganaron en Chile, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay, Costa Rica y en Argentina. Esto dio un escenario geopolítico favorable para Trump. En este siglo, nunca Estados Unidos había tenido tantos gobiernos aliados en la región.

La otra interpretación es que la derrota de los oficialismos es recurrente. A nivel internacional, los oficialismos perdieron el poder en el 70% de los casos. Las recurrentes crisis económicas y la pandemia generaron que la sociedad votara en contra de los oficialismos y, hasta ahora, el descontento es el principal color de la pintura política de las sociedades.

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El bolsonarismo amplió su poder en Brasil: el PL será la mayor fuerza del Congreso y ganó cinco gobernaciones

Volviendo a Brasil en particular, el triunfo de Flávio Bolsonaro resultó una derrota para el Gobierno de Lula y las fuerzas políticas que se oponen al avance de la extrema derecha en todo el mundo. Por otro lado, conforme iban pasando las horas y cargando los datos del nordeste del país, el resultado se fue achicando y pasó de una diferencia de 11 puntos a 1,87%, prácticamente la misma diferencia con la que Lula le ganó a Bolsonaro padre en el balotaje de 2022. Nuevamente se mostró un país dividido, con dos núcleos duros enfrentados y un segmento de brasileños que oscilan entre ambos, votando en contra de los oficialismos.

Un país dividido, que refleja cada vez más un Occidente dividido, entre dos formas de entender el mundo, cada vez más lejanas e incomprensibles entre sí. Este elemento del país dividido tiene una forma hasta geográfica. Vamos a ver el mapa de la elección de ayer.

Candidatos de Brasil mapa

Vean cómo el norte más pobre y agrícola es más cercano al PT y el sur, más rico, cercano a la derecha bolsonarista. Miremos ahora el resto de los países que tuvieron balotaje en los últimos años y Estados Unidos que, al ser un sistema bipartidista, es como si tuviese balotaje.

Mapa elecciones América

Argentina. Massa ganó solo en el conurbano y en algunas provincias. En Chile el mapa tiene pintado de azul a la izquierda y de rojo a la derecha. Casi todo el sur votó a Kast y luego, de la mitad del país hacia el norte, es más dividido. En Uruguay casi todo el país votó a la izquierda, salvo el sur, que votó a Lacalle Pou. En Colombia también está pintado, al revés de lo que se supone: la izquierda de azul y la derecha de De La Espriella de rojo. La derecha ganó el centro del país y la izquierda de Iván Cepeda, el norte y el sur. Estados Unidos: de rojo van los republicanos y de azul los demócratas.

Se inicia el camino a la segunda vuelta, pero con Lula partiendo de un nivel más bajo que el anticipado por encuestas

Las costas son de los demócratas y el centro del país, el interior, es de Trump. Qué queremos decir con todo esto: que las formas de percibir el mundo, de entender la realidad y, en consecuencia, de votar, tienen elementos geográficos. Los principales medios de comunicación habitualmente están concentrados en las grandes ciudades, tenemos sesgos de un sector de la sociedad. También de ahí vienen las sorpresas.

Volviendo a Brasil, Flávio Bolsonaro sacó 47,03% y Lula 45,16%, lo que muestra que se va a segunda vuelta. Vamos a escuchar el discurso de ambos tras conocerse los resultados:

Las encuestas daban dos puntos arriba, de hecho, algunos planteaban con optimismo que Lula pudiese ganar en primera vuelta. Por otro lado, un editor de O Globo que entrevistamos el viernes nos decía que podía llegar a ganar Bolsonaro en primera vuelta, lo que nos sorprendió. La mayoría creía que Lula iba a estar arriba, pero terminó abajo y Lula lo transmitió anoche diciendo: "Ya he ganado en segundas vueltas", escuchémoslo.

Si bien Lula aún tiene posibilidades, lo más probable es que gane Bolsonaro. Primero porque hay una tendencia más general a la derecha que será difícil revertir. De los 20 gobernadores que ya se eligieron y no van a balotaje, hay 15 de derecha y solo 5 que responden a Lula. Además, la mayoría de los candidatos que quedaron afuera del balotaje y juntan el 7,8% restante tienen una base electoral más de derecha, con inclinación de votar a Bolsonaro. Lula deberá jugarse a convocar a parte del 21% de ausentes.

Sin embargo, en el último balotaje, a pesar de que hubo una fuerte polarización, solo se redujo un 0,5% el ausentismo. Es decir, la apuesta de que la gente que no fue a votar vaya masivamente a votar a Lula es posible, aunque muy difícil.

Ahora vamos a centrarnos en lo que los propios periodistas y analistas brasileños recogieron como elementos de análisis. Obviamente la mirada que podemos tener nosotros hace más a las grandes tendencias internacionales, pero los colegas en Brasil miran el día a día y pueden entender los factores locales de la derrota de Lula. Primero veamos las tapas de los principales diarios y luego nos enfocamos en los columnistas. Veamos la tapa de Folha de S.Paulo.

Bolsonaro Lula Tapa Folha de S.Paulo

“Flávio Bolsonaro y Lula van a la 2ª vuelta en medio de una avalancha de la derecha”, dice el título. Y la bajada: “EL SENADOR QUEDA EN PRIMER LUGAR Y TIENE MEJOR VOTACIÓN QUE LA DE SU PADRE EN 2022”.

Ahora la tapa de O Globo.

O globo Bolsonaro Lula

La volanta de arriba del título dice: “Giro en las urnas”. El título: “La ola de la derecha domina el Congreso y lleva a Flávio por delante de Lula a la 2ª vuelta”. La bajada: “El PL obtiene las mayores bancadas, en el mejor desempeño para la Cámara y el Senado en cuatro décadas”.

Esto último es interesante. Según O Globo, no hay otro partido desde la vuelta a la democracia que por sí solo haya tenido tanta cantidad de diputados y senadores. En Brasil no hay elecciones de medio término. En Diputados se renueva totalmente la Cámara y los senadores duran ocho años. Entonces, la última elección fue en 2022 y, en combinación con esta, le dio un tercio del Senado.

Ahora los columnistas y sus explicaciones de la derrota de Lula. Por ejemplo, en Folha de S.Paulo, los analistas hicieron hincapié en el error de diagnóstico del oficialismo. La columnista Mônica Bergamo destacó que el desenlace obliga al Palacio del Planalto a recalibrar su estrategia de forma inmediata: "En 2022 se apostaba que solo Lula era capaz de vencer la elección; ahora, en 2026, muchos decían que el adversario era un rival débil y que el resultado estaría garantizado, pero la realidad de las urnas demonstró que la polarización permanece intacta y que la fuerza del bolsonarismo va mucho más allá de las figuras individuales".

Por su parte, en el mismo diario, el analista Bruno Boghossian subrayó que el discurso defensivo no fue suficiente para consolidar una ventaja holgada: "El oficialismo intentó transformar este pleito en un plebiscito sobre la democracia, pero el electorado demostró estar impulsado por preocupaciones económicas cotidianas y un desgaste con la gestión que el gobierno no supo interpretar a tiempo".

En O Globo, las firmas de opinión pusieron el acento en las dificultades legislativas e institucionales que se proyectan. El columnista Josias de Souza sostuvo en sus análisis que "Lula intenta guerrear en 2026 recuperando el viejo manual de 2022, apelando nuevamente al factor democrático para marcar diferencias frente a su rival, pero se encuentra con un país con ánimos distintos y una oposición mucho mejor estructurada a nivel regional". En la postura institucional expuesta en sus páginas de opinión, el diario señaló que "el veredicto de las urnas impone la necesidad urgente de pragmatismo y negociaciones reales, alejando cualquier intento de radicalización o triunfalismo de cara a las próximas semanas de campaña".

Javier Milei pasó de felicitar a Bolsonaro a ir con todo contra Lula: “Zurdos empobrecedores, córranse” tras las elecciones de Brasil

Por su parte, O Estado de Sao Paulo adopta la línea más severa en su editorial y análisis de sus firmas principales. El diario remarca que "el resultado de las urnas expuso los límites de una política económica basada en medidas de gasto con claros fines electorales que no lograron tapar la desilusión de gran parte de la sociedad".

El analista Alvaro Gribel sostuvo al respecto que "el votante envió una señal inequívoca de descontento con la conducción fiscal y la inflación, demostrando que los discursos ideológicos pierden peso cuando el bolsillo de las familias sigue ajustado". Asimismo, el diario remarcó en su espacio editorial central que "el país ha vuelto a dividirse en dos mitades casi exactas, dejando en evidencia que cualquier intento de gobernar mediante la imposición o ignorando las fuerzas de la oposición fragmentada resultará impracticable en el ciclo que se abre".

Volviendo a las dos interpretaciones que se combinan, sobre el auge de la extrema derecha y la derrota de los oficialismos, Milei tiene una buena y una mala noticia. La buena es lógica: él apoyó a un candidato cercano ideológicamente y ganó. Esto lo fortalece. La mala es que están perdiendo todos los oficialismos. El hartazgo de la gente es patente y esta tendencia también se puede llevar puesto su gobierno en las próximas elecciones. Veremos cómo sigue este año electoral con Estados Unidos e Israel.

Para todos los que no nos sentimos convocados por el auge de la extrema derecha, es un ejercicio muy difícil tratar de entender las razones de la otra mitad de la gente que piensa distinto. Es importante hacerlo porque entender al otro y tratar de llegar a acuerdos es una de las principales claves del debate público.

Quizás al propio Lula le suceda. Cuentan integrantes de delegaciones que fueron a la última jura de Lula como presidente en 2022 que, tras jurar, entró a la sala y dijo: “Estoy muy feliz por haber ganado, pero no puedo dejar de pensar que la mitad del pueblo brasileño votó a alguien como Bolsonaro”. En esta ocasión, Lula no quiso debatir con su hijo, Flávio Bolsonaro, porque entendía que no era digno de debatir con él. Quizás Lula se empiece a sentir extranjero en su época. Quizás les suceda a muchos que en las redes sociales utilizan la frase de “si este es el mundo, yo me quiero bajar”.

No podemos ser extranjeros de nuestra época, tenemos que esforzarnos por entenderla y a esta difícil tarea estamos convocados en este programa.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi.

MEG/EM