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MODO FONTEVECCHIA
El editorial de Jorge Fontevecchia

Día 808: Milei está en(Trump)ado

Javiar Milei pudo atravesar varias dificultades gracias a su gran fortaleza que reside en su relación geopolítica con Estados Unidos. Pero esto deja al Gobierno completamente vulnerable a una suerte de "efecto Trump".

Día 808: Milei está en(Trump)ado
Día 808: Milei está en(Trump)ado | CEDOC

Donald Trump está pateando el tablero del orden mundial. Los aranceles a los productos importados a Estados Unidos encontraron el freno de la Corte Suprema norteamericana, pero Trump aseguró que pondrá otros aranceles aún peores. Amenaza con bombardear Irán, lo que desataría un conflicto a gran escala y su popularidad continúa bajando en medio de un año electoral.

A miles de kilómetros de Washington, en nuestro país, a Javier Milei le pueden explotar los misiles y misiles que el republicano le tire al mundo y una derrota electoral frente a los demócratas podrían desatar una crisis financiera en una economía que se volvió totalmente dependiente de la billetera del titular del Tesoro norteamericano, Scott Bessent. ¿Somos conscientes de la delicada situación en la que estamos como país? ¿Lo es el Gobierno?

Para entender la naturaleza del problema hay que retrotraerse al 2018. En aquellos años, el FMI, a instancias del propio Trump, le prestó al Gobierno 57 mil millones de dólares de los que se llegaron a desembolsar 45 mil millones. Este fue el préstamo más grande de la historia del organismo y como sabemos, violaba los propios estatutos del Fondo. Recordemos un momento en la previa de la Cumbre del G20 en el que Trump y Macri se encuentran, Trump elogia a Franco Macri y el expresidente le agradece el apoyo frente al directorio de FMI para el préstamo.

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El objetivo económico declarado era estabilizar el tipo de cambio y evitar una crisis financiera, pero el objetivo político era sostener a un aliado estratégico de Estados Unidos en la región y evitar una derrota electoral del gobierno argentino. Buena parte de esos dólares se usaron para contener corridas cambiarias y sostener la confianza de los inversores, lo que en los hechos implicó facilitar el pago de deuda a bonistas privados y permitir la salida ordenada de capitales.

Cuando asumió el gobierno de Alberto Fernández, Argentina ya era el principal deudor del FMI. En 2022 se firmó un nuevo acuerdo por unos 44 mil millones de dólares que no implicó dinero fresco significativo sino la refinanciación del préstamo anterior. El objetivo fue evitar el default con el Fondo y postergar vencimientos, lo que permitió estabilizar parcialmente la situación pero dejó intacta la dependencia financiera.

Con la llegada de Milei esa dependencia se profundizó. Argentina seguía debiendo más de 40 mil millones de dólares al FMI y necesitaba financiamiento para estabilizar el mercado cambiario. En 2025 el gobierno negoció un nuevo programa cercano a los 20 mil millones de dólares, con un desembolso inicial muy alto destinado a reforzar reservas y sostener la confianza de los mercados. Detrás de ese acuerdo volvió a aparecer el respaldo político de Estados Unidos. La administración de Trump y su secretario del Tesoro apoyaron activamente el programa, con un objetivo político similar al de 2018: sostener a un gobierno aliado y evitar un colapso económico que debilitara a un experimento económico considerado estratégico.

Recordemos que Milei había perdido las elecciones provinciales en suelo bonaerense por trece puntos con el peronismo comandado por Axel Kicillof. También recordemos que Milei venía de duras derrotas en el Congreso y la oposición había conseguido el peligro número de dos tercios para bloquear los vetos contra la Ley de Financiamiento Universitario y de Emergencia de Discapacidad.

En ese momento de extrema debilidad, en el que periodistas serios como Joaquín Morales Solá contaron que tras los bastidores de la política se mencionaba la posibilidad de una Asamblea Legislativa y de una caída anticipada de Milei, aparecieron los 20 mil millones de dólares de Bessent. Este desembolso logró frenar la suba del dólar que ya había perforado el techo de la banda porque los bonistas se retiraban del país y canjeaban los bonos en pesos. Desde ese momento, el mercado entendió que Milei estaba respaldado por Trump y Bessent, quienes aseguraron que harían todo lo posible por sostener financieramente al gobierno de Milei.

Además, en ese momento, recordemos que Trump amenazó a los argentinos que si no ganaba el Gobierno las elecciones nacionales no daría la ayuda que ya había comprometido. Tanto los sectores financieros, como la sociedad en general entendieron que si efectivamente esto sucedió, el lunes posterior a una eventual derrota de Milei, se desataría un caos económico.

En un discurso, el propio Trump se adjudicó el triunfo de Milei en las últimas elecciones legislativas. "A Milei le di mi apoyo. No se supone que deba apoyar gente, pero lo hago cuando me gusta la gente. Milei estaba un poco detrás en las encuestas, pero terminó ganando". Esto nos trae una reflexión. La ayuda de Trump y Bessent a Milei fue dos semanas antes de la elección y tuvo un efecto electoral innegable. En cambio, la ayuda de Trump a Macri fue más de un año antes y el efecto evidentemente se disipó y perdió con Alberto Fernández en 2019.

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Por otro lado, es probable que desde ese momento haya operado una suerte de mecanismo de defensa en la sociedad que nos anestesia frente al enorme riesgo que atravesamos. Toda una economía sostenida en la voluntad del presidente de otro país, que tiene un carácter tan explosivo como impredecible. En ese sentido, la fortaleza financiera del Gobierno, estar respaldado por la principal economía del Gobierno, es también su principal debilidad.

Esto nos remite a tres grandes mitos de la tradición occidental que muestran cómo aquello que constituye la mayor fortaleza de un personaje suele ser también la causa de su caída. En las historias de Edipo, Antaeo y Sansón, el orgullo intelectual, la fuerza nacida de la tierra y el cabello sagrado funcionan al mismo tiempo como poder y como condena.

Edipo, el rey de Tebas, era célebre por su inteligencia y su confianza en la razón. Gracias a su capacidad para descifrar enigmas resolvió el acertijo de la Esfinge y salvó a la ciudad, lo que le permitió convertirse en rey. Pero esa misma seguridad en su lucidez fue también su perdición. Convencido de que podía dominar el destino mediante el conocimiento, investigó obstinadamente el origen de una peste que asolaba Tebas hasta descubrir que él mismo era el culpable: había matado a su padre y se había casado con su madre sin saberlo. Su orgullo racional lo llevó a buscar la verdad hasta el final, incluso cuando esa verdad significaba su destrucción. La inteligencia que lo elevó fue también la que lo hundió.

Antaeo, a veces escrito Anteo, el gigante de la mitología griega, obtenía su fuerza del contacto con su madre Gea, la Tierra. Cada vez que caía al suelo recuperaba su energía, por lo que parecía invencible en combate. Esa conexión con la tierra era su poder absoluto, pero también contenía el secreto de su derrota. Cuando Heracles lo enfrentó, comprendió que debía levantarlo en el aire para impedir que tocara el suelo. Suspendido lejos de su fuente de fuerza, Antaeo murió asfixiado. La misma condición que lo hacía invulnerable señalaba el punto exacto de su debilidad.

Sansón, el héroe bíblico, poseía una fuerza sobrehumana ligada a su cabello, símbolo de su pacto con Dios como nazareo. Mientras su pelo permaneciera intacto, nadie podía vencerlo. Pero ese signo visible de poder era también una fragilidad evidente. Dalila descubrió el secreto y ordenó que lo afeitaran mientras dormía. Privado de su cabellera, Sansón perdió la fuerza y fue capturado por los filisteos. Su don divino estaba concentrado en un rasgo tan poderoso como vulnerable.

Al igual que estos personajes mitológicos, Milei pudo atravesar varias, dos de ellas en 2025 en el otoño y nuevamente en la primavera, dificultades gracias a su gran fortaleza que reside en su relación geopolítica con Trump. Pero, esto deja a su gobierno completamente vulnerable a una suerte de efecto Trump. Si el efecto mariposa indicaba que el aleteo de uno de estos insectos en Hong Kong puede provocar un huracán en Nueva York, el efecto Trump indica que un revés militar, una derrota electoral o un paso en falso del republicano puede generar un aumento en los precios de los alimentos en Argentina y el fin del relato de la “derrota de la inflación”.

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Expliquemos el contexto en el que está el líder republicano. Trump atraviesa uno de los momentos más complejos de su segundo mandato: su liderazgo se proyecta con fuerza sobre el escenario internacional, pero al mismo tiempo enfrenta riesgos militares, tensiones económicas y un deterioro político interno que podrían condicionarlo en el corto plazo.

El frente más delicado es la crisis con Irán. La administración Trump volvió a intensificar la presión con sanciones económicas, despliegue militar y amenazas de acción si no se alcanza un acuerdo nuclear. El mayor temor de los mercados es que un conflicto derive en un bloqueo del estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Analistas energéticos estiman que un cierre incluso breve podría disparar el precio del petróleo hasta entre 120 y 150 dólares por barril, con impacto directo en la inflación mundial. Incluso un conflicto limitado podría empujar el barril por encima de los 80 o 100 dólares. Por eso, cada escalada entre Washington y Teherán ya está generando subas en el precio del crudo y mayor volatilidad en los mercados.

Al mismo tiempo, la economía estadounidense atraviesa tensiones vinculadas a la política comercial de Trump. Su estrategia basada en aranceles busca reducir el déficit comercial y recuperar industria, pero muchos economistas señalan que también vuelve menos eficiente a la economía y genera disrupciones en las cadenas globales. Algunos estudios sostienen incluso que las tarifas comerciales podrían reducir el crecimiento y aumentar la inflación si continúan escalando. La política arancelaria, además, ha generado conflictos institucionales: la Corte Suprema cuestionó parte de los aranceles globales y Trump anunció que igualmente continuará aplicándolos, lo que profundiza la incertidumbre económica.

Ese clima económico se combina con un deterioro político. Las encuestas muestran que Trump enfrenta niveles de aprobación relativamente bajos: alrededor de 38% de apoyo y más del 50% de rechazo en algunos sondeos recientes. Más preocupante aún para la Casa Blanca es la percepción pública sobre su liderazgo: un sondeo de Reuters/Ipsos encontró que seis de cada diez estadounidenses consideran que el presidente se ha vuelto “errático” con la edad, incluyendo una parte significativa de votantes republicanos. Esa percepción también aparece en evaluaciones sobre su política económica, donde muchos ciudadanos creen que sus decisiones son demasiado imprevisibles.

En ese contexto, Trump dio recientemente su discurso anual ante el Congreso, donde defendió su gestión y presentó su proyecto político como una restauración del poder estadounidense. Reivindicó los aranceles, el control migratorio y la producción energética como pilares de la recuperación nacional, en un mensaje dirigido tanto a sus votantes como a los mercados. El discurso se produjo en medio de un Congreso dividido y con encuestas adversas, lo que subraya que el presidente ya gobierna en clima electoral.

"Nuestro país está venciendo nuevamente. Estamos venciendo tanto que no sabemos qué hacer con esto. La gente me dice: ¡Por favor, señor Presidente, estamos ganando demasiado! Ya no podemos aceptar más victorias´", dijo.

Por eso, la posibilidad de una derrota electoral aparece como un riesgo real. Aunque el sistema político estadounidense es muy polarizado y las elecciones suelen definirse por márgenes estrechos, los bajos niveles de aprobación y la incertidumbre económica suelen ser señales negativas para cualquier presidente que busca continuar en el poder. La evolución de la inflación, el precio de la energía y la estabilidad financiera podrían volverse factores decisivos.

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Con todo esto lo que queremos decir es que un misil de Trump a Irán, un nuevo arancel a cualquier potencia o una derrota electoral pueden provocar un caos en la inflación y los mercados en Argentina. Además, Milei al estar tan visiblemente alineado con Trump, una caída de la popularidad internacional del republicano también lo impactaría. Nuestro Presidente no podría desentenderse de decisiones de Trump que afecten la economía argentina, porque el alineamiento con Estados Unidos es tal, que prácticamente se defendió todo lo que la administración del republicano hizo, inclusive aquellas medidas que van contra la ideología libertaria de Milei, como los aranceles.

Por otro lado, Argentina atraviesa otra importante contradicción. Si decimos que Milei está “entrumpado”, al mismo tiempo hay que decir que está enchinado. El campo depende en gran parte de las exportaciones de soja al gigante asiático y el país necesita del ingreso de esos dólares para poder subsistir. Además, Milei abrió las importaciones y es justamente China la que está aprovechando con todo esta medida.

Mientras empresas como FATE cierran porque no pueden competir con los neumáticos chinos, la emblemática fábrica de Cerveza Quilmes abre los retiros voluntarios y decenas de miles de pymes bajan las persianas. Milei, además de razones ideológicas, abrió las importaciones para poder controlar la inflación, su principal capital político. Esto obviamente genera tensión con Washington que lo que busca justamente es barrer la influencia china en América Latina. Como pueden ver, la situación es muy complicada y compleja y el margen de Argentina frente a estas dos potencias es limitado.

En lo que respecta a Estados Unidos la situación cambia día a día. Ayer hubo dos noticias de primer orden: guardacostas cubanos mataron a cuatro personas que estaban a bordo de una lancha norteamericana en las cercanías de la costa de la isla. Según la versión oficial del gobierno cubano, una lancha rápida con matrícula del estado de Florida fue detectada aproximadamente a una milla náutica de la costa. Una patrulla de la Guardia Fronteriza se acercó para identificarla y ordenarle que se detuviera. De acuerdo con las autoridades cubanas, los ocupantes de la embarcación abrieron fuego contra los guardacostas e hirieron a un oficial, lo que provocó un tiroteo. Como resultado murieron cuatro personas y otras seis resultaron heridas.

El gobierno de Cuba afirmó que los ocupantes estaban armados con fusiles, armas cortas y explosivos, y sostuvo que intentaban una infiltración armada o una acción “terrorista” contra el país. Algunas de las personas a bordo eran cubanos residentes en Estados Unidos, y al menos uno fue identificado como ciudadano estadounidense.

Por su parte, Estados Unidos no confirmó la versión cubana y anunció investigaciones independientes para determinar qué ocurrió realmente. Funcionarios estadounidenses pidieron cautela y señalaron que no confían únicamente en la información proporcionada por La Habana. También autoridades del estado de Florida iniciaron pesquisas propias. Marco Rubio, secretario de Estado, cubano de origen, dijo que responderá en consecuencia a las conclusiones de la investigación.

Además, legisladores demócratas revelaron que archivos desclasificados del FBI sobre el caso Epstein hablan de una denuncia de violación contra Donald Trump que fue escondida por la propia administración del republicano a pesar de que había una ley que obligaba a dar a conocer toda la investigación.

Veremos cómo prosperan ambos temas, pero lo seguro es que el gobierno de Trump está atravesado por varios enfrentamientos tanto económicos, como militares y hasta legales que vuelven aún más delicada la situación económica argentina por todo lo que ya explicamos. Con esto, lo que queremos decir es que no solo Milei está “entrumpado”, el país lo está. Esperemos que el Gobierno y el Presidente encuentren la manera de que la compleja situación de Trump y su Gobierno afecten lo menos posible nuestra delicada situación.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi

TV/ff