Cantar truco con un ancho falso es una jugada de engaño táctico en el truco. El jugador desafía al oponente a subir la apuesta (el retruco) simulando poseer un ancho (el as de espadas o bastos), cuando en realidad tiene cartas de bajo valor. Es una jugada audaz: busca intimidar al adversario para que "se vaya" o tire sus cartas por temor a una mano superior, ganando así la ronda sin necesidad de tener un buen mazo. Requiere astucia, lectura del rival y un riesgo alto de ser descubierto. Esto creemos que es lo que está haciendo el kirchnerismo. Pasamos a explicar.
Desde el entorno de Cristina Kirchner hicieron correr un off que se replicó en el siempre intrigante portal La Política Online. Según la nota de este sitio titulada “Cristina advierte a Kicillof: ‘Si se parte en tres, se parte en cuatro’”, la expresidenta cree que si el peronismo va dividido a las elecciones de 2027, el PRO también presentará una lista propia y la elección será de cuartos. Por un lado, el gobierno con Milei como candidato, el macrismo con su candidato, Kicillof y una candidatura de Cristina que sería impugnada por la Justicia y la terminaría encarnando su vice, que podría ser Wado de Pedro o Mariano Recalde. Según esta versión, en ese escenario, La Cámpora se siente fuerte porque Cristina aún conserva una importante intención de voto. Este análisis también lo hicieron otros dirigentes del peronismo que empiezan a ser cercanos al kirchnerismo como Guillermo Moreno. Vamos a escucharlo.
En este clip, Moreno cita a Berni. Ahora vamos a escuchar las últimas declaraciones del exministro de Seguridad del propio Kicillof en la provincia de Buenos Aires.
Ambos clips tienen poca sustancia. Inventan diferencias donde no las hay. ¿En qué decisión concretamente se expresa el progresismo de Kicillof incompatible con el peronismo? ¿Cuál sería el problema que haya dirigentes que participaran del gobierno de Alberto Fernández que fue elegido por la propia Cristina Kirchner?
Además, nada garantiza que el PRO no arregle con Santilli y Milei, que el ahora ministro de Gabinete encabece la lista de gobernadores en la provincia de Buenos Aires e incorpore a su gabinete al macrismo y Mauricio Macri sume a la provincia de Buenos Aires, principal distrito del país, como otro territorio de gestión del PRO. Un peronismo dividido sería relativamente sencillo de derrotar. ¿No pensó en esto Cristina Kirchner o en realidad está tratando de asustar al resto del peronismo con este tipo de afirmaciones para quedarse con mejores lugares en las listas, probablemente, con el gobernador bonaerense?
Por otro lado, todo parecería indicar que está cercando a Kicillof, porque, a diferencia de él, inclusive en la derrota, Cristina puede ganar. Si van divididos y el kirchnerismo le gana a la lista de Derecho al Futuro, Cristina vuelve a ser la conducción indiscutida del peronismo así pierdan con Milei. Esto sucedió en las elecciones legislativas del 2017. Cristina perdió con Esteban Bullrich, pero le ganó a Randazzo. Volvió a tener el control absoluto de la lapicera, tal es así, que designó al propio jefe de campaña de Randazzo, Alberto Fernández, con un tuit. Gran parte del peronismo se enteró al mismo tiempo que el resto de la sociedad. Ese es el nivel de sumisión que Cristina busca en su movimiento.
Si Kicillof pierde con Milei, pero le gana al kirchnerismo, tiene un problema grave. Perdió su lugar como gobernador en la provincia de Buenos Aires y la fidelidad de los intendentes y la cercanía de los dirigentes sindicales es difícil que se mantenga sin ese lugar de poder. ¿Desde dónde continuaría su lugar de liderazgo? ¿Tiene el oficio para seguir teniendo poder sin cargo, como lo hace Mauricio Macri y Sergio Massa? No está claro. Lo que sí es claro, que si además de perder con Milei, Kicillof pierde con el kirchnerismo en una eventual elección donde el peronismo va dividido, pasa a ser como Larreta. Del poder en un distrito de primer orden al llano. En 2027, Axel Kicillof se juega un pleno. Cristina no, el kirchnerismo va a seguir existiendo, puede continuar empequeñeciéndose, pero preservará poder y la lealtad a Cristina.
¿Qué opinan el grupo de peronistas ligados a Juan Manuel Olmos? Que las diferencias se tienen que resolver en unas internas. Olmos viajó a Córdoba para sacarse una foto a Natalia de la Sota y sigue sumando músculo político. Articulan con Pichetto y plantean que Sergio Massa podría ser el candidato de este sector en una eventual PASO. Pero en ese sector no quieren saber nada con ir divididos. Grabois también está en esa posición.
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Entonces, claramente se puede ver el escenario actual. Todos los sectores del peronismo, el kicillofismo, el grupo de Olmos y Grabois estarían de acuerdo en ir a unas PASO, pero el kirchnerismo amaga con romper por supuestas diferencias irreconciliables con Kicillof que no entiende nadie. Saben que Kicillof podría quedarse sin nada y ellos mal que mal seguirían en pie, como principal sector del peronismo empequeñecido. Desde ese lugar, extorsionan al resto del justicialismo, lo corren, probablemente, porque no quieren ir a las PASO y perder.
Vamos a repasar la historia del peronismo para entender qué rol y qué consecuencias tuvieron las divisiones en las elecciones.
En 2003, el peronismo compitió fracturado en tres sectores. Menem obtuvo el 24,45%, Kirchner el 22,25% y Rodríguez Saá el 14,11%. La falta de consenso llevó a la renuncia de Menem y la consagración de Kirchner.
Vamos ahora a ver los spots de esa época de los principales candidatos del peronismo. Menem y Kirchner.
Este spot quedó en la historia y lo hizo el recientemente fallecido Ramiro Agulla, el publicista que anteriormente había hecho el célebre “dicen que soy aburrido de De la Rúa” y otros spots que también mostraremos. Vamos ahora con el de Kirchner.
En 2005, la ruptura en Buenos Aires entre el FPV (45,77%) y el duhaldismo (20,44%) reconfiguró el mando del movimiento tras la victoria de Cristina Kirchner. Veamos ahora el spot de Chiche Duhalde.
Era un claro perfil social que rivalizaba con el de Cristina Kirchner, pero con fuerte anclaje territorial.
Vamos a ver el de Cristina.
Como ven, Cristina se jugó a nacionalizar la elección.
En 2015, el Frente para la Victoria con Scioli obtuvo el 38,6% en primera vuelta, mientras que Massa, con el Frente Renovador, logró el 21,39%, facilitando la victoria de Macri en segunda vuelta.
Veamos los spots de Massa y Scioli.
Scioli buscaba mostrarse como independiente de Cristina y ahora veamos al de Massa que intentaba construir la idea de un peronismo con sensibilidad por la inseguridad y el narcotráfico.
El 2017 vio al voto peronista atomizado en Buenos Aires entre Unidad Ciudadana (37,27%), 1País de Massa (11,32%) y Cumplir de Randazzo (5,34%). La suma superaba el 53%, pero la fragmentación permitió que Cambiemos ganara con el 41,38%.
Veamos ahora el spot de Massa 2017 que era muy interesante.
¿Qué porcentaje del massismo de aquella época sobrevivirá?
En 2019, la reunificación en el Frente de Todos alcanzó el 48,24% y la victoria en primera vuelta. Finalmente, en 2023, la coalición Unión por la Patria obtuvo el 36,78% en primera vuelta y el 44,3% en el balotaje, resultando derrotada.
Cómo ven hay una caída del voto peronista a lo largo de las elecciones y una división, lejos de facilitar el ordenamiento de una interna, le darían el triunfo garantizado a Milei. El kirchnerismo sabe que si va a las PASO contra Kicillof, no tiene un candidato mejor. Sabe que sus propios votantes elegirán al gobernador de la provincia de Buenos Aires y la derrota en una eventual PASO, terminaría con la hegemonía kirchnerista. Por esta razón seguirá cantando truco para que el resto desista ir a internas y Cristina pueda tener mejores lugares en las listas. Si no lo logra, ¿realmente prefiere romper? ¿Qué haría el resto si el kirchnerismo decide tomar ese camino?
Milei ve toda esta interna desde lejos y sabe que si se resuelve favorablemente y hay unidad en el peronismo e inclusive se acercan más sectores de la oposición a un eventual frente, corre serios riesgos de perder. Por eso, el gobierno está enfocado en la suspensión de las PASO. La designación de Santilli tiene ese objetivo y utilizará fondos de coparticipación discrecionales para torcer voluntades de gobernadores para lograrlo. Por ahora, parece que no tiene los votos, pero todavía no está dicha la última palabra.
Todo esto, recuerda a una fuerte declaración de Pepe Mujica, expresidente del Uruguay fallecido hace poco más de un año. Vamos a recordarla.
Es exactamente como dice Mujica. El problema del peronismo reside en que Cristina no quiere largar el pastel. Nadie le pide que lo largue voluntariamente, en todo caso que su receta de cómo hacerlo compita con otras en unas PASO y se deje de amenazar con romper el peronismo y darle la victoria a Milei. Eso lo único que genera es confirmar lo que el propio Presidente vino a decir: que en la política argentina solo hay personas que se ocupan de sus cargos y sus intereses. Es decir, la casta.
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El problema de mentir en el truco es cuando te descubren y el adversario dice “quiero”. Ahí se ve que todas esas amenazas y extorsiones estaban infundadas. Tal vez, ese es el momento en el que Kicillof deba convertirse en el dirigente del peronismo y cantarle retruco y falta envido a Cristina. Él tiene las cartas para hacerlo y si quiere ser el próximo presidente, no puede evitarlo.
Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi
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