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MODO FONTEVECCHIA
Una lógica persistente

Diego Giacomini: “Una vez Milei bochó a los 80 estudiantes en un parcial”

El economista reconstruyó una anécdota académica para explicar, en clave pedagógica, su lectura del ejercicio del poder y de la política económica actual. "Tomó un examen que lo divertía a él", señaló.

Diego Giacomini
Diego Giacomini | CEDOC

“Javier Milei bochó a los 80 alumnos”, contó Diego Giacomini para ilustrar la lógica del poder del Presidente. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el economista recordó su paso compartido por la Universidad de Buenos Aires y relató cómo, en un parcial de la materia Dinero, Crédito y Bancos, hizo reprobar a todos los estudiantes: "Aquel examen no estaba hecho para los estudiantes, sino para divertirse él mismo”; una escena académica que hoy, sostiene, funciona como metáfora del modo en que se ejerce el poder: “un parcial pensado para quien lo toma, no para quienes lo tienen que rendir”.

Diego Giacomini es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y posee un máster en Ciencias en Economía Internacional de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido. Es consultor económico y financiero y profesor de grado y posgrado. Dirige la consultora De Dos, Economía y Ética.

¿Podrías hacer análisis semántico del discurso de ayer de Milei?

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Te voy a ser muy franco: no lo escuché. No le presté atención, no me interesó el discurso de Milei en Davos.

¿Qué pensás de Stuart Mill?

Nada, no es santo de mi devoción. Lo único que falta es que lo haya defendido...

No, lo atacó. O sea, ahí coincide con vos. Hacé tu crítica a esto.

Me hace acordar también a Milton Friedman, que son los que dicen que si el poder y las políticas económicas son aplicadas como ellos piensan y como ellos recomiendan, en ese caso van a ser buenas y van a terminar dando buen resultado. Ahora bien, si no se hace lo que ellos recomiendan, va a haber un exceso de Estado y las políticas van a terminar fracasando. Cuando en realidad los que están desconociendo es el esquema de incentivos que hay detrás del poder político y del ejercicio de las políticas económicas.

Javier Milei en Davos, el espejo del mundo

Me gustaría que vos le explicaras a la audiencia en qué es útil el óptimo de Pareto y en qué su mal utilización puede terminar siendo negativa.

Es más de lo mismo, es otra ingeniería en materia de economía y de ahí su aplicación terrenal de política económica. Ahora bien, ¿Milei fue a Davos nuevamente a dar clase de primer grado de economía? Esto llama mucho y poderosamente la atención. Porque esto muestra que él utiliza el poder que tiene para saber lo que a él le interesa y a él le gusta. En este caso, dar clase de economía ante un público y un recinto que estaba muy vacío, porque eso sí lo vi pasar. Me llegaron videos y reels, lo cual no me equivoqué al no escuchar su discurso. Recordemos que él fue ayudante mío de cátedra de la Universidad de Buenos Aires.

¿Y cómo era como ayudante tuyo?

o era muy diferente. Me acuerdo que hubo un cuatrimestre que viene el primer parcial y yo le digo a los chicos: “Bueno, vamos a dividir el parcial en dos. Una parte la voy a tomar yo y una parte la va a tomar Javier Milei”. Los 80 alumnos de la comisión Dinero, Crédito y Bancos, UBA, último año de la carrera, tenían que dar el lunes mi parcial, el jueves el de Javier, y les dije: “La nota va a ser el promedio de ambas. Vamos a sopesar 50% cada uno”. Javier venía a honorem, yo lo respetaba mucho, entonces por eso el peso relativo de 50 y 50, porque éramos equipo.

Resulta que yo tomo mi parte, toma Javier su parte. Le digo: “Corregí tu parte, me das las notas y yo después corrijo la mía y me hago cargo y pongo la nota final”. Javier Milei bocha al 100%. Bocha a los 80. Porque hace un examen parcial que lo divertía a él. Nada más. Con toda una situación armada que los chicos no entendieron, etcétera. No importa. El asunto es que, si la mitad del parcial tenía dos, yo tenía que reprobar a los 80 alumnos. Obviamente, iba yo a poner la cara y era yo el responsable de las notas. O sea, se me armaba un problemón. Y los tuve que poner la cara.

Entonces le tuve que decir a los chicos: “Tienen todos dos, porque todos reprobaron la mitad del parcial de Javier”. Yo tenía que sostener a Javier, que era mi coequiper, era mi ayudante de cátedra y era mi amigo. No tenía otro camino. Imaginate lo que pasó porque si todos tienen dos, el problema es de los profesores, no de los alumnos. Entonces dije: “Les pido que confíen en mí, esta situación va a ser enmendada a lo largo del curso”. Bueno, y el segundo parcial, nada, lo tomé yo solo; tuvieron que ir al recuperatorio del primero y, cambié la metodología porque se incendiaba el curso.

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¿Qué metáfora es esto de lo que vos estás contando, que reprobó a todos, con la sociedad o con el país o con el modelo de la Argentina? O sea, ¿están todos reprobados?

Y todo porque el parcial era un parcial que a él lo divertía, que estaba hecho no para el consumidor, que son los estudiantes, sino que era un parcial hecho para él mismo, para divertirse él mismo, con toda una situación armada. Y bueno, que así terminó saliendo.

¿Cuál es tu balance de cómo cerró el 25 y cuáles son las perspectivas con las que abre 2026?

El 2025 cierra con una victoria electoral que el gobierno pretende utilizar para insistir, persistir en su error original. Que es utilizar el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. El gobierno está apostando a que el dólar, de acá a los próximos meses, se comporte en forma diametralmente opuesta a cómo se comportó desde mayo hasta octubre. O sea, desde mayo hasta octubre el tipo de cambio se movió hacia su nivel de equilibrio, que está más arriba: el dólar subió de 1100 a 1500.

El tipo de cambio real, según cuál escojas, subió entre 13 y 19%. El plan es volver a abaratar el dólar en términos reales, es volver a sobreapreciar el peso. A ver, el plan es que, en noviembre y en diciembre el dólar no subió, o en promedio subió 10 manguitos, mientras que la inflación fue 2,5 y 2,8%. Imaginate si el dólar se sigue comportando así de acá a julio. Imaginemos que con eso logra bajar la inflación, un escenario optimista, a 1,5 mensual en los próximos seis meses: el dólar va a estar entre un 5 o 6% más barato en julio que en su piso pasado de abril de 2025.

¿Esto qué quiere decir? Que los costos de producción en dólares van a aumentar más, los márgenes de retorno de las empresas en dólares se van a comprimir todavía más, a niveles récord, y esto va a afectar negativamente a la economía real, donde los sectores perdedores van a pasar a ser más perdedores todavía, como la industria, como la construcción, como el consumo masivo, porque además, del otro lado, va a generar suspensiones, cierres, quiebras y el salario no le va a ganar, en términos reales, a la inflación.

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Y entonces, el punto es que está insistiendo, persistiendo en algo que es un error intelectual y que ya fracasó. Porque el dólar es un bien escaso en Argentina. ¿Qué quiere decir esto? Que el precio de un bien escaso está condenado a subir. Entonces, el ancla que pretenden volver a instaurar, más temprano o más tarde, no sé cuándo, en algún momento se va a resquebrajar de vuelta, el dólar va a volver a subir y la inflación, que probablemente baje los próximos meses si le sale más o menos bien, más adelante va a volver a subir.

Va a volver a pasar porque el dólar lo pisan artificialmente con ofertas transitorias de dólares. Y te las digo: que el sector privado coloca dólares, que el blanqueo, el carry trade, el FMI, que las retenciones circunstancialmente bajadas a cero, que la intervención de Scott Essence, que el swap del FMI, que el perdón o la inocencia fiscal. A ver si aparecen algunos dólares, pero siempre más de lo mismo, con otro formato.

Así planteado, lo que vos decís es que va a volver a tener un otoño de acá a ocho meses, nueve meses, y que va a entrar en 2027 otra vez con la misma situación con la que estuvo previa a las elecciones de septiembre pasado.

Exactamente, porque está haciendo lo mismo que antes, que ya fracasó. Pero, como yo vengo insistiendo, acertado y anticipando, se metió en un callejón sin salida. Y el punto es que un callejón sin salida, en el extremo, metafóricamente, termina siendo un laberinto. Y de los laberintos se sale por arriba. ¿Qué quiere decir en esta metáfora? Que acá tenés un precio que está fuera de equilibrio porque no responde ni a los fundamentos del mercado cambiario, donde vos tenés un oferente de dólares genuinos, que son las exportaciones, que está sobrealimentado circunstancialmente con colocación de ONs del sector privado, que no pueden ser eternas, pero que las exportaciones traen muchos menos dólares que los que se demandan a este tipo de cambio.

Porque no alcanzan a equiparar la demanda por dólar tarjeta, por dólar ahorro, por importaciones y por la propia necesidad del sector público y del sector privado para pagar sus necesidades financieras en dólares. Y del otro lado está desalineado con los fundamentos microeconómicos, porque con este tipo de cambio se le aumentan los costos de producción en dólares y se le reducen los márgenes en dólares, haciendo inviable a los exportadores competir en el mercado externo y a los mercados internistas competir con las importaciones y la apertura comercial en el mercado doméstico, que otra cosa sería si el tipo de cambio no tuviera ninguna oferta transitoria, se lo sincerara y, al mismo tiempo, se abriera todo el cepo y no las empresas siguieran encepadadas como estaban con Sergio Tomás Massa y Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández. Porque están encepadadas igual las empresas.