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MODO FONTEVECCHIA
Datos vs realidad

El fraude estadístico de Milei y por qué la canasta de consumo no refleja la realidad

El economista Alfredo Zaiat sostuvo que el índice de inflación "no refleja la realidad" porque sigue basado en una canasta de consumo de hace más de dos décadas. Además, afirmó que la decisión de no actualizar el IPC tiene consecuencias sobre la medición de salarios, pobreza e indigencia.

Alfredo Zaiat
Alfredo Zaiat | Captura

"El supuesto triunfo que exhibe Milei en el frente inflacionario tiene un origen fraudulento", aseguró Alfredo Zaiat en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Para el economista, la inflación que informa el Indec "no refleja la realidad" porque se calcula con una canasta de consumo correspondiente a 2004, lo que, según afirmó, distorsiona la evolución de variables clave como el poder adquisitivo, la pobreza y la actividad económica.

Alfredo Zaiat es Licenciado en Economía, graduado en la Universidad de Buenos Aires, conduce el emblemático programa radial Cheque en Blanco y se desempeña como columnista en diversos medios nacionales como El Destape Web, Futurock y Cenital. Recibió el Premio Konex - Diploma al Mérito en 2017 como uno de los mejores analistas económicos de la década en la Argentina. Es autor de obras de divulgación económica como Economistas o Astrólogos (2005) y Economía a Contramano (2012).

—Escribiste hace unos días: "El supuesto triunfo que exhibe Milei en el frente inflacionario tiene un origen fraudulento". Me gustaría que pudieras compartir con nuestra audiencia una explicación de por qué.

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Empecemos por una cuestión, una definición básica. No es que el INDEC falsea el relevamiento. El problema central es que esta tasa de inflación no refleja la realidad, no refleja nada, no sirve para nada. Sé que es muy fuerte y contundente esta definición, pero es importante para que, por lo menos, se abra el debate sobre un grave problema de este índice. Es un índice clave. La tasa de inflación es un índice clave porque después te define otro tipo de variables en el análisis económico.

Porque si la tasa de inflación que está relevando el INDEC no sirve, por consiguiente afecta, por ejemplo, lo que pasa con los salarios, qué pasa con la pobreza, qué pasa con la indigencia, qué pasa incluso con el nivel de actividad económica, qué pasa con los niveles de recaudación, en términos reales. Esto es un punto central para lo que yo denomino que es la ficción libertaria, la ficción estadística libertaria en el análisis económico.

Entonces, partamos de un punto central. Milei intervino políticamente el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Ha quedado naturalizado, pero el titular del INDEC, Marco Lavagna, hasta hace pocos meses renunció. ¿Por qué renunció? Porque Milei prohibió que se difunda un nuevo Índice de Precios al Consumidor, ya preparado, ya para difundirse, incluso anunciado por el INDEC, que tenía fecha de publicación. ¿Qué era el nuevo Índice de Precios al Consumidor? Aquí viene el primer punto central. El actual Índice de Precios al Consumidor se basa, es decir, en una canasta de consumo del 2004. Estamos en el 2026. O sea, una canasta de consumo de hace 22 años.

Entonces, el INDEC mide precios de bienes y servicios en función de la canasta de consumo promedio relevada en el 2004. Obviamente, cuando se analiza cuál es la canasta, la canasta de consumo del 2026 casi no tiene nada que ver. Entonces, se está analizando y se está relevando un Índice de Precios al Consumidor que no refleja la realidad. Ahora bien, ¿cuál es el otro Índice de Precios al Consumidor que Milei prohibió difundir? Es en función de una Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares del 2017-2018.

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Para hacerlo sencillo, obviamente que cambió. Tiene más peso del consumo de servicios que el de alimentos y bebidas, por ejemplo. Y hay una diferencia que el Centro de Economía Política Argentina, CEPA, estimó: la diferencia acumulada entre fines del 2023 y el último Índice de Precios al Consumidor son 12,6 puntos porcentuales. Uno puede decir: ¿es poco? ¿Es mucho? Si vos incluís ese 12,6, el salario real cayó muchísimo más, la pobreza no cayó, la indigencia no cayó tanto, y así podés seguir analizando qué es lo que pasa.

Ahora bien, este punto no se incluye fuerte en el debate: que hay una distorsión sobre el análisis económico. Pero te agrego un último punto que, en general, no es mencionado. En estos poco más de 30 meses de gobierno hubo un violento cambio de lo que se llama precios relativos. ¿Qué significa el cambio de precios relativos? Vos tomás un índice de precios promedio y ves los 12 principales rubros de la economía. Entonces ves cuáles aumentaron más que ese precio promedio y cuáles aumentaron menos que ese precio promedio.

¿Qué es lo que sucedió en lo que va del gobierno de Milei? Es muy sencillo. Los servicios públicos aumentaron muchísimo más. Todo lo que está vinculado con los gastos de vivienda aumentó muchísimo más. El tema de los servicios privados aumentó muchísimo más: las prepagas, por ejemplo. Comunicaciones subieron mucho más: internet, servicio de celular. ¿Y qué es lo que bajó? Lo que tiene competencia importada, por ejemplo, indumentaria. Incluso la canasta del 2017-2018 está desactualizada.

¿Y cómo se refleja esto? ¿Qué es lo que dice la mayoría de la población sobre sus ingresos? "La plata no me alcanza. Cuando tengo que pagar luz, gas, servicios de internet, celulares, prepagas, alquileres, ya me quedo sin plata". Es porque esos precios subieron más que el promedio. Eso no se refleja. Entonces, esta es la conclusión de que la tasa de inflación de Milei es un fraude.

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—¿Ese termómetro real, que va más allá de los números que se pueden evidenciar en la macroeconomía, mostrarle al FMI, al Fondo Monetario Internacional, utilizarse en conferencias, pero el termómetro que cada uno de los ciudadanos argentinos tiene en la piel, va a tener repercusiones en las elecciones del año próximo? ¿O vos creés que hay posibilidades de que, de aquí a las elecciones de 2027, haya modificaciones en la forma de distribuir el crecimiento que no produce desarrollo por ahora?

No, yo creo que va a tener reflejo. Incluso ya se está reflejando. En las encuestas de opinión sobre las perspectivas de la población, la población cada vez observa más que, más allá del tema de la tasa de inflación, el grave problema está vinculado con el poder adquisitivo y la calidad del empleo, de conseguir empleo y, si se consigue el empleo, cuál es la calidad del empleo. La velocidad de los procesos políticos, económicos y sociales se ha acelerado en la Argentina y en el mundo. Te voy a hacer un paralelo que vos lo vas a entender, porque además lo viviste: la década del 90.

La década del 90, ¿cuál fue, durante el primer gobierno de Carlos Saúl Menem, el tema central? La baja de la tasa de inflación, fundamentalmente con el tema de la convertibilidad, que el tipo de cambio actuó como un ancla antiinflacionaria muy fuerte, pero con la memoria de la economía, con la memoria de la hiperinflación de Alfonsín.

Entonces gana la reelección en el 95, precisamente porque la sociedad valoró la baja de la inflación, además de que el consumo se mantenía dinámico con el famoso "voto cuota". ¿Te acordás? El tema del crédito. Pero ¿qué es lo que pasó en las elecciones siguientes? Ya el tema de la tasa de inflación empezó a perder importancia y pasó a ser más relevante el tema del empleo, la calidad del empleo y el poder adquisitivo. Así perdió las elecciones el oficialismo en el 99 y estalló por los aires el proyecto de la Alianza, porque quiso mantener el mismo esquema de la convertibilidad, porque la demanda de la sociedad pasó a ser otra.

Hoy la velocidad de esa demanda de la sociedad no se mide en diez años y medio o, si querés, en ocho años, como fue la década del 90, sino que se mide ya en dos años. Tuvo su primer aval Milei en las elecciones de medio término, precisamente por el tema de la baja de la inflación. Pero creo que ya para el 2027 la demanda de la sociedad va a ser el tema del empleo y los ingresos. Y acá se relaciona otra variable muy importante, que es el nivel de endeudamiento y la morosidad, por consiguiente, de gran parte de la población.

Y ahí te tiro un único dato que me parece que es muy fuerte: siete millones de personas están hoy fuera del sistema formal de crédito porque están en una situación irregular, o sea que tienen morosidad en el pago de su deuda. Entonces, hoy la demanda de la sociedad es diferente y ya la tasa de inflación, como muchos economistas lo han mencionado en varias oportunidades, si la conseguís con la paz de los cementerios, es un recorrido muy corto y, por consiguiente, insustentable.

—O sea, hoy estaríamos como en 1998, y 1995 fue el año pasado, para decirlo de alguna manera.

Exactamente. Esa es mi hipótesis.

RM/fl