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MODO FONTEVECCHIA
VISITA PAPAL

El responsable del Cottolengo Don Orione explica por qué León XIV puso su foco en discapacidad

El sacerdote, Aníbal Quevedo, referente de la Obra Don Orione analiza el profundo valor simbólico del viaje de León XIV, la huella pedagógica de Jorge Bergoglio sobre la discapacidad y la necesidad de dar visibilidad a la vulnerabilidad en la sociedad actual.

Papa León XIV
Papa León XIV | AFP

La elección de León XIV de incluir al Cottolengo Don Orione de Claypole en su agenda pastoral marca un hito histórico para la comunidad eclesial argentina y para el colectivo de personas con discapacidad. Evocando la fuerza profética de los primeros gestos de Francisco y el legado de Jorge Bergoglio —quien impulsaba a los seminaristas a formarse junto a los residentes para comprender la fragilidad humana—, la visita pone el foco sobre una labor silenciosa que abarca 14 instituciones y más de 1.300 personas en la región.

En un diálogo profundo y emotivo en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el Padre Aníbal Quevedo repasa el significado de este gesto papal, la vigencia del mensaje de Don Orione y el desafío ético de reconocer los derechos y la dignidad de los más vulnerables en el mundo contemporáneo.

Aníbal Quevedo es sacerdote de la Pequeña Obra de la Divina Providencia (Obra Don Orione) que se desempeña como coordinador de hogares y cottolengos, además de consejero provincial de dichos centros en la Argentina, Uruguay y Paraguay. Participa activamente en la gestión de los cottolengos y hogares de la organización orionita, que brindan alojamiento, atención integral y apoyo permanente a personas con discapacidad en el país, además de representar a la institución en espacios de diálogo con organismos estatales.

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Padre Aníbal, muchas gracias por estar acá. Comentábamos previamente, cuando estábamos en el corte, lo que significa para ustedes esta visualización mundial que va a tener el cottolengo. Me decía que por momentos encuentra cierta reminiscencia de lo que fue el comienzo del papado de Francisco, cuando decidió ir a Lampedusa.

Pienso que esa es la fuerza que tienen nuestros pastores de poder estar junto al vulnerable, al marginado, y la fuerza que da la presencia del Santo Padre en estos lugares tan importantes. Me imaginaba Lampedusa y a Francisco hablando al mundo a partir de esa plataforma, y algo así sueño que ocurrirá cuando el Papa León visite Claypole, que podrá transmitir un mensaje a los residentes y a los empleados, pero también a toda la Argentina y al mundo.

¿Habrá un espíritu de Francisco ahí también?

Sin ninguna duda. Sabe que Bergoglio, cuando era formador del Seminario de Buenos Aires y luego como arzobispo de Buenos Aires, quería que los seminaristas se formaran yendo al Cottolengo de Claypole. Es decir, conocer a la persona con discapacidad, conocer los límites y comprender cómo acompañar el límite de las personas. Quería que sus pastores tuvieran esa impronta, con lo cual no dejo de pensar que la figura de Bergoglio también está presente de alguna manera.

¿Por qué cree que eligió Claypole el Papa León XIV?

Pienso que nosotros representamos a un público vulnerable cuya voz muchas veces no se escucha y que, por otro lado, llevamos 90 años haciendo lo que hacemos. Creo que, con el gesto de la Comisión Ejecutiva del Episcopado, podemos representar a ese público vulnerable que requiere aliento, presencia, una palabra y una mirada. Eso es lo que soñamos con la presencia de León.

Se me ocurre una conjetura laica: si Bergoglio ponía tanto acento en que todos los seminaristas pasasen por Claypole, supongo que esto puede haber llegado a oídos del propio León XIV, ¿no?

Pienso que también no solo los chicos seminaristas, sino también los obispos: que la discapacidad sea el lugar para formarse como pastor. Pienso que es algo así. Por otro lado, no dejo de pensar en el Evangelio, Mateo 25: «Lo que hicieron por el más pequeño de mis hermanos...». Creo que nosotros representamos eso, y ese es nuestro desafío, nuestra tarea cotidiana y casi anónima de todos los días.

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Cuéntele a la gente que no sabe qué es el Cottolengo de Don Orione: además de los años que lleva, cuántos institutos y cuántas personas abarca.

En la Argentina somos 12 instituciones Cottolengo de Don Orione distribuidas por el país. También se suma una en Montevideo y una en Mariano Roque Alonso, en la periferia de Asunción, Paraguay. Son 14 instituciones donde viven 1300 personas con discapacidad, necesitadas de apoyo y con limitaciones. Se generan alrededor de 1100 empleos en blanco en estos tres países, y existe el desafío cotidiano de acompañar el límite y la necesidad de apoyo. Y en general lo hacemos desde el anonimato, no desde la exposición. Estar acá y todo lo que se generó desde ayer es algo puntual, parte del sueño de poder dar a conocer quién es Don Orione y qué es el cottolengo.

¿Cuántas de esas 1300 personas están en Claypole?

En Claypole viven 410 personas.

O sea, es el más grande.

Sí, es el más grande y de los más antiguos. Suelo decir que es como nuestra nave insignia por el tamaño y el reconocimiento. A veces, al pensar en el Cottolengo de Claypole, solo se piensa en Claypole, es Claypole y 13 lugares más.

Padre, me gustaría una interpretación metafísica de por qué Bergoglio consideraba que un cura tenía que ver eso y comprender el límite. ¿Qué enseña el límite? ¿Qué es lo que solamente se puede entender allí, frente al límite de la discapacidad?

Pienso que es un acento necesario para el pastor de hoy, el que acompaña la situación. Hoy un lema más conocido es «la vida como viene», de los Hogares de Cristo. Me parece que la discapacidad también nos enfrenta a una situación necesitada, sobre todo de presencia. Que un sacerdote esté formado de esa manera marca un acento que a Francisco, al cardenal Bergoglio le parecía importante.

Déjeme avanzar nuevamente en mi interpretación laica. Quizás quienes están en el cottolengo, las personas con discapacidad, sean apenas una versión más externa de las limitaciones y discapacidades que todos tenemos y de las que muchas veces nos olvidamos, y tomar contacto con ellas sea un espejo para comprender la fragilidad humana.

Estoy totalmente de acuerdo. Pienso que es una población con un límite muy marcado en una sociedad donde no parecen importantes o no ocupan un lugar destacado.

Los descartables de Francisco.

Los descartables, lo que decía Francisco sobre la periferia: los que están afuera, los que no deciden. Pasa con nuestra sociedad actual y nos hace ruido, porque nosotros trabajamos para que ellos puedan ser felices. Todas estas posibilidades son para Don Orione, pero lo que queremos también es visibilizar a todo este colectivo de gente anónima que trabaja por la discapacidad en la Argentina.

El tema de discapacidad es un tema político en este momento, porque hay toda una discusión respecto a la Ley de Discapacidad y su no aplicación, además del presupuesto que fue enviado nuevamente con el no reconocimiento de dicha ley. Más allá de que es un viaje pastoral, ¿cuánto a su jucio representa también un símbolo en el caso de la discapacidad, y por eso también León XIV lo elige? ¿Cuánto hay en ese símbolo de Don Orione mucho más el tema de discapacidad?

Pienso que por eso también es parte de nuestra alegría cuando decimos que esta persona, hecha a imagen y semejanza de Dios, es una persona con derechos que merece ser feliz y cuyos derechos requieren ser respetados. A veces, por una u otra cosa, pareciera que nuestro mensaje no llega, no se escucha, no tiene el lugar que corresponde o termina mezclado en disputas políticas parciales que sesgan la mirada. La presencia del Papa, del pastor mundial de la Iglesia en ese lugar, nos invita a trascender la mirada, no solo hacia nuestra realidad, sino hacia la realidad de la discapacidad y me atrevo a decir en el mundo.

Vuelvo al punto. Tuvimos dos visitas de Juan Pablo II y, si no recuerdo mal, en ninguna visitó el Cottolengo de Don Orione; una de ellas fue más extensa que la de León XIV. ¿Por qué ahora el Cottolengo de Don Orione? ¿Cómo se lo explica a los otros curas? ¿Cuál es la explicación que encuentran?

Pienso que hoy el límite y la vulnerabilidad de las personas es algo a tener presente que quizá en otro momento de la sociedad no lo era, y eso permite que nos podamos visibilizar de esta manera. Por qué Don Orione en particular, no sabría decirle, más allá de la alegría de que nos elija.

Don Orione es la institución más grande de la Iglesia vinculada a la discapacidad. Por carácter transitivo, lo que elige es poner foco sobre la discapacidad, que me parece una metáfora de todo tipo de limitaciones en una sociedad individualista. No solamente limitaciones de orden operativo, sino que no es una sociedad solo para los competitivos o los ganadores. Hay distintos niveles de falta de capacidad; la discapacidad, como normalmente la entendemos, es física o máxima, pero todos somos incapaces en algo.

Sí, da la sensación de que nos toca vivir en una sociedad en la que, por distintos límites que podamos poseer, se nos deja de lado: por pensar de determinada manera, por el nivel cultural, económico o de salud, vamos quedando a los márgenes.

De origen. Creo que esa igualdad de oportunidades no tiene en cuenta la igualdad de comienzo, ¿no?

Totalmente. Por eso, fíjese lo que es la presencia del Papa León mirando a los residentes, dirigiéndoles la palabra, transmitiendo un mensaje...

Su rostro de felicidad sale de la pantalla, padre.

Nos resulta difícil de entender. Me preguntan cómo lo vivieron los residentes, y cuesta entenderlo; a mí mismo, que hoy me toca estar en estos lugares para hablar de Don Orione y del cottolengo, me parece un sueño.

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¿Con quién va a ir acompañado León XIV? ¿Cómo va a ser el protocolo allí cuando esté en el Cottolengo?

Tiene una comitiva, pero no sé quiénes irán particularmente al cottolengo. Lo que veíamos ayer por el tema de agenda es que después viene el gran evento de la misa en el Monumento a los Españoles, con lo cual es fácil darse cuenta de que quien esté en el cottolengo no va a participar de lo otro por las dificultades para llegar. Me imagino que será una comitiva más reducida para acompañarlo en ese encuentro con nosotros, formada por parte del periodismo y la comitiva papal.

Formalmente en la Argentina, ¿de quién depende el cottolengo desde el punto de vista eclesiástico?

De la Obra Don Orione, que somos una familia religiosa como los salesianos, jesuitas o franciscanos. Somos una familia religiosa pequeña que nos visibilizamos más por nuestro trabajo con la discapacidad que por los colegios que también tenemos.

Independientemente de eso, en el caso de Claypole, ¿depende del arzobispo de La Plata o de qué jurisdicción?

La diócesis de ese lugar es Lomas de Zamora. El obispo que va a estar presente, sin duda, es monseñor Lugones, que es el obispo de Lomas de Zamora.

Cuénteme cómo se imagina ese día allí. ¿Qué tienen organizado? ¿Cómo van a preparar a la gente que está allí? ¿Cómo va a ser la situación con los vecinos?

Será un encuentro cerrado; el predio estará cerrado con personas identificadas para poder estar presentes. Nos imaginamos nuestra iglesia, con capacidad para cerca de 500 personas, llena de residentes de todos nuestros cottolengos, porque habrá comitivas de cada uno para acompañar a sus residentes. Seguramente habrá autoridades también y el público lleno con el Papa en ese lugar. En el santuario del cottolengo tenemos la reliquia del corazón del santo. Para nuestra cultura occidental, el corazón es el centro de los sentimientos.

Cuente para los que no conocen la historia de Don Orione.

Don Orione fue un sacerdote italiano que nació en 1872 y murió en 1940. Estuvo dos veces en la Argentina: en 1921 y en 1934. La segunda vez estuvo casi tres años viviendo en el país, por eso estuvo presente cuando se fundó el cottolengo y se puso la piedra fundamental. Él participó de un gran evento eclesial de aquel tiempo: el Congreso Eucarístico, donde se celebró una misa en el mismo lugar programado para ahora, el Monumento a los Españoles. Don Orione decía que esa fue una experiencia del cielo en la tierra al ver a tanta gente acercarse a la Eucaristía. Quedó tan conmovido con la experiencia de su paso por nuestro país que, cuando volvía a Italia en 1937, dijo que quería regresar a la Argentina: «Vivo o muerto, volveré». Por eso la reliquia del corazón. En el año 2000, después de participar en la Jornada Mundial de la Juventud con el papa Juan Pablo II —hace 26 años, cuando yo era joven—, trajimos la reliquia del corazón, que fue el momento histórico más importante y festivo de los 90 años del cottolengo. Pienso que el 9 de noviembre será una fecha igual de significativa.

¿Por qué santo?

Porque durante el pontificado de Juan Pablo II ocurrieron milagros atribuidos a Don Orione tras su muerte en 1940. Para la Iglesia, los milagros son situaciones sin explicación científica. En el proceso de canonización intervienen tribunales médicos que estudian los casos desde la ciencia y no desde la fe, y cuyo dictamen final determina que la situación no tiene explicación científica.

Padre, ¿Por qué no hay más cottolengos de Don Orione fuera de la Argentina, más allá de los casos de Uruguay y Paraguay? Si hay algo del pueblo argentino que hace que esta obra sea posible, me parece que también hay un reconocimiento a la Argentina por parte del Papa al visitar el cottolengo.

Don Orione, cuando se fue de la Argentina, pedía rezar por el país con una oración que decía: «Bendice, Señor, a la Argentina, porque la Argentina ama a tus pobres».

¿Qué fuerza de la Argentina hicieron construir todos estos cottolengos?

Pienso que el corazón y el compromiso de los argentinos son los que permiten que estas instituciones sigan vivas. Llevar adelante estas obras es sumamente complejo: somos caridad, Evangelio y palabra de Dios hecha realidad, pero

Sí, usted contaba que hay 1100 sueldos en blanco que mantener.

Sí. Se requiere una estructura y un nivel de profesionalismo necesario para sostenerlo.

Recién se emocionaba y se le ponían los ojos brillosos. En su caso particular, ¿cuál es su historia particular con Don Orione?

Soy originario de Barranqueras, Chaco, y mi parroquia era de Don Orione. Al participar en la vida parroquial, fui descubriendo el sacerdocio. Me gustó el llamado de Dios a ser feliz en la vida sacerdotal y después me encontré con todo el mundo de Don Orione: la gestión, las obras y la posibilidad de trabajar en discapacidad. Tuve la oportunidad de estudiar para entender más este ámbito, y hoy me toca acompañar a todos los cottolengos, lo cual es un gran desafío. Buscamos la caridad del Evangelio con profesionalismo, no con discursos vacíos, sino sustentado. Eso es lo que me trae a este momento.

Veo su emoción. Padre, me alegra mucho que se le esté cumpliendo este sueño a usted y a todo lo que representa. Ojalá sirva esta visita no solo para visibilizar al cottolengo y el tema de la discapacidad, sino también para hacernos reflexionar sobre el hecho de que todos tenemos alguna discapacidad.

Pienso también en que nos puede interpelar a todos sobre cuál es el aporte que hacemos a esta población particular: el tiempo, la energía o la forma de pensar frente a la discapacidad. Bueno, la discapacidad está pasando por un momento difícil een la Argentina, y usted lo sabe, pero hay tanta gente anónima trabajando que el hecho de que el Papa esté presente en el cottolengo puede servir como un mensaje de alegría y esperanza.

No me cabe duda de que por eso fue elegido. Padre Aníbal Quevedo, muchas gracias y felicitaciones por todo lo que hace.

Un gusto.

MEG / EM