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MODO FONTEVECCHIA
El nuevo tablero geopolítico

Especialista Malvinas: “Por primera vez los intereses argentinos convergen con intereses permanentes de EE.UU”

Andrés Cisneros sostiene que la creciente disputa entre Estados Unidos y China por el Atlántico Sur y la Antártida genera una oportunidad inédita para la Argentina y obliga a replantear la estrategia sobre las Islas Malvinas.

Andres Cisneros
Andres Cisneros | Cedoc

La disputa por las Islas Malvinas podría estar atravesando un momento inédito para la Argentina. En un escenario internacional marcado por la creciente competencia entre Estados Unidos y China por la influencia en el Atlántico Sur y el acceso a la Antártida, los intereses estratégicos de Washington comienzan a coincidir, por primera vez, con el reclamo histórico argentino. Así lo analiza Andrés Cisneros, abogado, politólogo, analista internacional y exvicecanciller de la Nación, quien considera que esta convergencia abre una oportunidad que el país no debería dejar pasar.

En diálogo con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Cisneros sostiene que la Argentina debe dejar atrás un enfoque exclusivamente geográfico de la cuestión Malvinas para asumir su dimensión estratégica. Para el exdiplomático, el valor de las islas ya no puede pensarse solamente en términos de soberanía territorial, sino como una pieza central del tablero internacional, donde la plataforma continental argentina, el Atlántico Sur y la Antártida adquieren una importancia creciente frente a los movimientos de las grandes potencias.

Andrés Cisneros es un abogado, politólogo, analista internacional y exdiplomático. Fue vicecanciller de la Nación durante la presidencia de Carlos Menem, período en el cual tuvo una participación clave en el diseño de la política exterior argentina de los años 90.

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Andrés es uno de los conocedores del tema Malvinas y actores y protagonistas. Andrés, ¿por qué usted literalmente dice que estamos frente a una oportunidad única en el caso de Malvinas?

Porque es la primera vez que el interés nacional argentino exterior coincide con el interés nacional de Estados Unidos en la zona. Argentina en su debate con Gran Bretaña por Malvinas ha tenido muchos puntos de apoyo. El principal es el jurídico. Tenemos razón. Todo el mundo sabe que tenemos razón. Los ingleses saben que tenemos razón. La opinión pública mundial sabe que tenemos razón. Lo que no tenemos es prestigio y peso en el mundo para que esa razón sea escuchada, respetada. Y nunca tuvimos el apoyo de ninguna gran potencia. No el apoyo para nuestro reclamo. Ni siquiera el apoyo para decirle a Gran Bretaña: cumpla con la propuesta de Naciones Unidas. Siéntese a conversar, siéntese a hablar. Bueno, nadie nos apoyó en eso, salvo algunos apoyos latinoamericanos que no pasaron de ser simbólicos. Nos apoyan simbólicamente y después ahí se queda. De manera que siempre tuvimos la razón, pero estábamos muy solos, muy faltos de fuerza y de prestigio individual. Es la primera vez que esto ocurre. ¿Por qué ocurre? ¿Porque Trump sea amigo de Milei? No. ¿Porque Estados Unidos de repente se ha convertido en la Madre Teresa? Tampoco. Es porque Estados Unidos necesita y se prepara seguramente para disputar con China el control del Atlántico Sur y el acceso por ese lado a las Malvinas. Las Malvinas es como el África en el siglo XVIII. Es decir, es un continente a descubrir. Es riquísimo.

Usted se refiere a la Antártida.

Era en la Antártida. Bueno. Y todo el mundo se va a lanzar sobre la Antártida. China, Rusia están entrando en la Antártida. Y además China está entrando económica y financieramente en América Latina. Estados Unidos, Trump está necesitando remodelar el patio trasero para que deje de ser un lugar que Estados Unidos desprecia. Y se tiene que empezar a fijar en los intereses nacionales de cada uno de los otros países importantes. México. México es un caso especial. Brasil también. Brasil tiene el reclamo de la Amazonía. Y nosotros tenemos el Atlántico Sur y las Malvinas. Ahora, cualquier estrategia que haga Estados Unidos, la OTAN u Occidente respecto al Atlántico Sur, las Malvinas y la Antártida necesita a la Argentina. No pueden ignorar a la Argentina y a Chile, secundariamente, porque es Atlántico, si piensan hacerlo solamente con Inglaterra. Porque a Inglaterra no le alcanza. No tiene la fuerza, la economía, las Fuerzas Armadas y los accesos a lugares donde abastecerse. No lo tiene. Lo tiene Argentina. Argentina es la primera vez que es tomada en cuenta por las grandes potencias para responder al reclamo argentino. Esa es nuestra gran posibilidad. No va a durar demasiado. Pero hay que aprovecharlo y hay que consolidarlo. Si ya no tenemos que basarnos en decir “nos han robado, devuelvan lo que es nuestro, tenemos mejores derechos”, no. Lo que hay que hacer es decir: señores, hemos pasado del reclamo geográfico a un reclamo estratégico. Ahora las Malvinas no son solamente un trozo de tierra, de carácter casi inmobiliario para mucha gente, sino que es un lugar donde la estrategia del planeta se va a jugar. Y la Argentina tiene un papel para jugar ahí y tiene que jugarlo bien.

Andrés, ¿no es entonces un tema de Milei con Trump y de Trump con el coyuntural jefe del gobierno del Reino Unido, sino un tema estratégico perenne de los Estados Unidos?

Bueno, no recuerdo quién ha dicho que Milei parece que tiene mucha suerte. A veces la suerte es...

Carlos Pagni.

¿Fue Carlos Pagni?

Fue Pagni quien lo dijo, bueno.

Pero creo que Pagni no lo cita, pero creo que la frase es de Napoleón.

Napoleón decía que preguntaba si tenía suerte, si ganaba batallas, los coroneles que tenía que ascender a general.

Claro, decía: “Dígame, es muy buen militar, pero tiene buena suerte”. Bueno, y creo que Pagni enhebra las veces en que Milei tuvo buena suerte. Quizás sea habilidad, no sé. Pero, de todas maneras...

La suerte acompaña al buen jugador.

Sí, sí. Las relaciones de Milei con Trump, que son discutibles, aplaudibles, ayudan a este proceso. No es el factor esencial, pero es el factor que está jugando en este momento. No me acuerdo quién recordaba la vez pasada que si Napoleón no hubiera invadido España, Argentina hubiera demorado mucho su independencia. Después vino la Santa Alianza amenazándonos. Y eso tiene que ver con lo que hizo Milei anoche. Bien aconsejado. Lo que hizo fue otra vez una convocatoria tipo Ortega, diciendo “argentinos, a las cosas”. Afuera hay un susto, afuera hay una amenaza renovada, pongámonos las pilas. Esto tiene más de una lectura. Una lectura crítica, negativa, escéptica, sería: bueno, lo está haciendo porque tiene problemas internos y nos quiere distraer, y es lo que hacen todos los gobernantes cuando tienen problemas. Eso es posible. Más cosas pueden ser posibles. Pero tiene un factor importante que es este. Él destacó ayer que Malvinas es el único tema que tiene un enorme pegamento social. No hay ningún argentino que no esté a favor de cambiar el sistema de Malvinas, el estatus de Malvinas, a favor nuestro. De manera que eso es una fuerza social y política enorme que la podemos utilizar para reivindicar nuestros mejores derechos o se pueden utilizar políticamente en la política interna. Bueno, es así, así son las cosas. La revolución norteamericana comenzó con un tema tarifario con la importación de té. Ahora estamos con un tema tarifario de la pelea de Trump con Gran Bretaña. Además está ocurriendo una cosa que es poco frecuente. Inglaterra tiene serios problemas en su relacionamiento internacional con medio mundo. En el 2016... Se fue, hizo el Brexit, del cual se terminaron arrepintiendo muchísimo. Del 2016 para acá, en los últimos cinco años, Gran Bretaña cambió cinco primeros ministros. Parece un país...

Perú.

Parece un país latinoamericano. Tienen problemas internos. Se pelearon con el continente. Se desasociaron, se afiliaron de la Unión Europea, que fue... Fue la alianza más importante que ha registrado la humanidad en toda su historia. Y ahora tiene problemas serios con Trump, en su alianza, en su histórica alianza con Estados Unidos. De manera que no las tienen todas consigo. No están tan fuertes, no están tan bien. Entonces la idea generalizada es que tendríamos que dejar de discutir nuestros mejores derechos, que son mejores derechos que los británicos, porque eso está claro. Lo que tenemos que discutir ahora es, en la opinión pública del mundo, especialmente en la británica, es: siéntense a discutir y a arreglar. ¿Por qué? Porque, como todo el mundo sabe, hay ciertos problemas que no se pueden atravesar. Porque usted se queda ahí estancado. Entonces hay que pasarlos por arriba. ¿Cómo se pasa por arriba un tema como Malvinas? En Malvinas, nunca. Nunca va a ocurrir que uno de los dos le diga al otro: caramba, usted tenía razón, le reconozco su soberanía. No existe eso, no está ni va a ocurrir. Entonces lo que tenemos que hacer, lo que han hecho otros países en la historia, es decir: bueno, como Esparta y Atenas ante la amenaza de Jerjes, digamos, encontremos un tema en común en el cual podamos coincidir y que permita superar el conflicto. No resolverlo, superarlo.

Reino Unido respondió a Milei por las Malvinas: "Son británicas porque los isleños eligen ser británicos"

¿Y cuál sería? ¿Cómo sería?

Bueno, si Occidente decide organizarse para defender o para asentar sus derechos sobre el Atlántico Sur y el acceso a la Antártida, que en veinte años termina el Tratado Antártico, si decidiera ser eso Occidente, bueno...

¿Usted dice Occidente, se refiere a Estados Unidos?¿ O se refiere a Estados Unidos y Europa?

Estados Unidos y Europa, como se ponen los contratos, o con quien tome su lugar. Pero seguramente Estados Unidos va a estar presente. Si en este momento se congelara el tiempo, sería Estados Unidos. Tenemos que entender, Inglaterra tiene que entender, que si Occidente le dice a Gran Bretaña: ¿ustedes están en condiciones de defender militar y estratégicamente el Atlántico Sur desde Malvinas, con el presupuesto militar que ustedes tienen, que es bajísimo, con la capacidad que tienen económica? ¿Pueden hacer eso? Y Londres va a decir que no puede. Entonces, si no puede, bueno, entonces vamos a tener que hacernos cargo todos nosotros, porque si ustedes no arreglan alguna forma de entendimiento con Argentina, bueno, vamos a tener que encargarnos nosotros de poner orden ahí, que es un poco el mensaje de Trump. Pongan orden o voy yo y lo hago. Cuando él reclama a Dinamarca que ceda...

Groenlandia.

Groenlandia, no es un tema de metros cuadrados, es un tema de estrategia. El petróleo venezolano no necesita a Trump, pero se lo está privando a Chile. Y lo mismo pasa con el supuesto real petróleo del Sea Lion en las Malvinas. El petróleo de Malvinas, con Rockhopper a la cabeza, que es un gran pescador de interesados en invertir, hace 30 años que están tratando de asustarnos con el hecho de que se van a llevar todo el petróleo del universo. Hasta ahora no lo han hecho, pero han funcionado como “ahí viene el lobo, ahí viene el lobo”, y nunca viene el lobo. Son mares muy difíciles, muy costosos, muy lejanos. Hay 12.500 kilómetros entre Londres y la zona de explotación.

Bueno, y podríamos decir que en todos los proyectos del RIGI no hay ninguno en la plataforma marítima. Nosotros mismos, con toda nuestra plataforma, no hay ninguno en la plataforma marítima.

Me acuerdo que cuando comenzó Brasil a perforar el Presal, que fue una hazaña tecnológica y política, nosotros podríamos haber hecho algo parecido en aguas indisputadamente argentinas, a la altura de Malvinas, y generar ahí un frente. Bueno, eso no lo hicimos. Lo hizo Brasil, y bueno, Brasil está como está y nosotros estamos como estamos. De manera que hay muchas cosas para hacer, pero los argentinos tenemos que concertarnos en una política exterior.

Lo primero que usted marca, Andrés, para ir avanzando paso por paso, es que no se trata de una cuestión coyuntural entre Trump y el gobierno inglés por un mus, sino se trata de una cuestión de orden permanente, estratégico, y que tiene que ver con que Inglaterra, con la inversión que hace y puede hacer en armamento, hoy 2% del Producto Bruto, no está en condiciones, por el tamaño de las Islas Malvinas, de ser un controlante, como lo es Irán, por ejemplo, el Estrecho de Hormuz, un controlante de la navegabilidad del Atlántico Sur. Y que solamente un país que tiene la plataforma continental que tiene la Argentina podría ser garante, aunque no tenga la inversión militar que tiene Inglaterra. Y aquí viene una pregunta que ya le hice otras veces. Hoy vemos en el contexto internacional que potencias medias, como podría ser la Argentina, tienen capacidad defensiva y ofensiva inimaginable en el pasado frente a potencias mucho más grandes, ¿no? Ucrania con Rusia, Irán con Estados Unidos. ¿Hay, desde el punto de vista militar y geopolítico, una situación también distinta que permitiría producirle un enorme costo a Gran Bretaña en términos militares desde la Argentina? Concretamente, ¿con drones se podrían destruir las bases petroleras que pudieran colocar en alta mar empresas a las que Inglaterra les dé concesiones muy fácilmente?

Supongo que técnicamente sí, pero no creo que se dé el caso porque no es lo mismo. En Irán, yo no respaldo la posición de Irán, en Irán hay una fortaleza religiosa que hace a cada uno de los habitantes. Argentina, yo espero que nunca vayamos a tirarle bombas a nadie en el Atlántico, simplemente para...

Porque, por ejemplo, los barcos chinos están dentro de las 200 millas, nosotros los detenemos y les podemos mandar un misil si no se detienen, por ejemplo. ¿Cuál sería la diferencia si consideramos nuestro territorio, cuál sería la diferencia con un barco pesquero chino que se mete dentro de las 200 millas, con una plataforma dentro de las 200 millas?

¿Chino, español?

¿Chino, español?

Sí.

¿O portugués?

Sí. Ahí sí que somos la Torre de Babel. Porque no nos hemos decidido, por suerte, a entrar en guerra. De esa manera. En gran parte porque carecemos de la capacidad militar para sostenerlo. Cuando Argentina invadió en el 78 el territorio chileno por la cordillera, no lo pudimos sostener. Porque llamaron por teléfono desde Washington y del Vaticano y dijeron: no sigan. O sea, Argentina no le puede declarar la guerra y sostenerla prácticamente a nadie. De manera que, desde un punto de vista estratégico, militar, no estoy en condición... No estoy en condición de sostenernos, pero creo que ese no sería el caso.

¿Cree usted, en retrospectiva, históricamente, cuando, o sea, hasta en un futuro no tan cercano, cuando se analice la disputa de Malvinas, que la fracasada guerra de Argentina en Malvinas, de cualquier forma, y aún con lo desastrosa que fue, pudo haber dejado, aumentado los derechos de Argentina sobre Malvinas, al haber generado un reclamo, aunque sea militar? ¿Era militar de consideración?

No. Le explico mi punto de vista, que es el punto de vista, por ejemplo, de las Naciones Unidas. Que es el siguiente. Nosotros, creo que solamente nosotros y Corea merecimos la condena del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en toda la historia. ¿Por qué? Porque invadimos. Es muy simple, invadimos. No fue una buena idea. Con el diario del lunes, bueno, pero hubo gente que lo dijo. Esto es un error. El propio Milei reivindica que teniendo 15 años, no sé cuánto tenía, él se opuso y su padre aparentemente lo castigó. Bueno, eso no tendría mucha importancia. La idea es que...

Para el diario británico The Mirror, Argentina no tiene la capacidad militar para una nueva invasión a las Islas Malvinas

A ver. Se lo pongo de esta otra forma, Andrés. Uno de los best sellers de geopolítica de hace unos años planteaba que para el año 2050 México podía darle el jus sanguinis a todos sus exmexicanos y descendientes mexicanos que vivían en los estados del sur de los Estados Unidos. La mayoría de la población sería mexicana y pretender recuperar California, Texas y Arizona. Suena absolutamente ridículo. Pero la pregunta es, bueno, ¿cuál territorio es de quién? ¿Pasado qué tiempo? Finalmente, hay una cuestión. Hay una cuestión de orden en el cual el tiempo, cierta cantidad de tiempo, da derechos. Además del poder de la fuerza, que también da derechos. Entonces mi pregunta es, bueno, si pasan 100 años sin reclamar, 150 años sin reclamar, más allá de irlo y pedirlo en las Naciones Unidas, pasado cierto tiempo, ¿finalmente no se cristaliza un derecho? ¿Cuándo algo es legítimo? Usted recordará aquellas discusiones de que toda propiedad inicialmente fue un robo. ¿Alguien la robó? La primera vez. Entonces la pregunta es, ¿hasta qué punto el paso del tiempo, sin que suceda ninguna modificación, le da legitimidad a esa propiedad? Gibraltar, que no es de los españoles. Ceuta, que no es de los marroquíes. ¿Cómo se explica desde un punto de vista de la razón?

Bueno, ahora también ha ocurrido con este conglomerado de islas. Es que la Corte Suprema de Gran Bretaña, finalmente falló a favor de ellos. Yo creo que la guerra por Malvinas no se va a resolver militarmente. O la contienda. Se va a resolver en la guerra de la opinión pública. La opinión pública es la que decidió la caída del régimen de las partes en Sudáfrica.

O sea, que sería la opinión pública inglesa en su juicio.

No, la opinión pública mundial.

Presionando a la inglesa.

Presionando a las partes. Digamos, señores... Este... En el caso... Un momento que usted me citaba de... Hay un tema muy importante. En el año 82, nos rendimos en julio, creo.

Así fue.

Bueno. Inmediatamente, Londres, creyendo que, habiendo ganado militarmente, habiéndose impuesto por la fuerza, podía convertir la fuerza en derecho. Entonces, en el mismo año, en el 82, presentó un proyecto de resolución a las Naciones Unidas para que digan: se acabó la disputa de soberanía, en la victoria del más fuerte...

Prevalece.

Prevalece. Es que, de alguna manera, es lo que usted me estaba preguntando. La Cancillería de Argentina... Argentina era un paria mundial. Había invadido, había sido derrotado. Tenía una dictadura.

Tenía una dictadura.

Había sido calificado por la Bretaña en Europa como un país proclive al nazismo, al fascismo. Teníamos muy mala prensa, muy mala opinión. Que se ve ahora, cuando nos sorprendemos porque nos atacan en el mundo porque somos supuestamente fascistas, nos sorprendemos. Bueno, esa es la opinión que tienen de nosotros. Bueno, entonces, comenzando por ese tema, la Cancillería argentina tuvo que afrontar la votación cuatro meses después de la derrota militar. ¿Qué hacemos con esto? Y sorprendentemente consiguió que la propuesta británica fuera aplastada en la cantidad de votos en la Asamblea General de Naciones Unidas, con el apoyo por primera y única vez del voto norteamericano de Estados Unidos a favor de que no se castigara a la Argentina.Fue la única vez, la primera y única vez que tomó partido Estados Unidos. Pero, ojo, porque hay una gran ignorancia en la Argentina. Yo lo veo en muchos periodistas, sobre todo de medios importantes, que dicen alegremente que Estados Unidos tenía un apoyo por la posición británica respecto de los derechos en Malvinas. Eso es mentira, no es verdad. No mienten a propósito, es que lo ignoran. Y eso, sobre Malvinas y sobre la política exterior, hay que tener en cuenta que hay una gran ignorancia y que hay tantos mitos.

Bueno, la apoyó militarmente, independientemente de que no reconozca el derecho formalmente.

No, no la habilitó, no la apoyó militarmente en Malvinas por el conflicto de Malvinas. La apoyó porque fue atacada por otro país militarmente, no importa dónde.

También podría haber hecho valer el TIAR. Pero no lo hizo.

También tenía varias alternativas, pero esta alternativa, ¿a quién se le ocurre? Que en el año 80... En el año 82, en plena Guerra Fría, pegarle un cachetazo, que la Argentina, que era un país de tercer orden, pegarle un cachetazo a la segunda potencia naval del mundo, que es históricamente asociada a Estados Unidos, no iba a reaccionar. Tenía que reaccionar.

Y con Margaret Thatcher de primer ministro, no es poca cosa. No es poca cosa.

Bueno, Margaret Thatcher en su momento también impulsó una solución tipo Hong Kong. Pero a eso se quedó. Que yo creo que es posible que diera una...

Ah, yo sigo su razonamiento, Andrés, y se lo pongo, obviamente, mi papel aquí es provocar su respuesta. Pero entonces, sí, la cuestión es convencer a la opinión pública mundial. Lo mejor que pasó fue lo que hicieron los jugadores en la selección de fútbol.

Desde ese punto de vista, sí. Es decir, fue un gran costo para algunos jugadores, que los han castigado para la AFA, que deben haber calculado eso antes de hacerlo. Pero desde ese punto de vista, hay millones de personas en el mundo que dicen: ¿qué es esto de Malvinas? ¿Con qué se come? No lo conocían, no tenían la menor idea.

O sea que la estrategia tendría que ser una estrategia de relaciones públicas a nivel mundial respecto de concientizar y colocar el tema Malvinas en la agenda mundial. Ese sería el remedio que usted plantea.

Por ejemplo, todos los embajadores argentinos en el mundo tienen instrucciones de todos los gobiernos de que cada tanto se presenten a la cancillería local y recuerden que tenemos un conflicto. No se ha conseguido continuar lo que hizo Di Tella con Oxford, que es llevar eso a los debates académicos sobre el derecho internacional en las principales universidades del mundo. No hay. No hay un solo caso que yo conozca, es que a partir del siglo XXI, en que se convoque universidades de gran prestigio, esto es Harvard, chicos, a debatir en la universidad quién tiene el mejor derecho, quién está cumpliendo o no cumpliendo con las Naciones Unidas. No se debate. Pero esa sería otra acción de relaciones públicas que permitiría concientizar el derecho de Malvinas.

Claro. Pero fundamentalmente lo que usted plantea es que hay dos planos. Uno que es el plano de la opinión pública mundial y el otro es el plano estratégico formal, que es que la plataforma continental argentina es la garantía fundamental para el manejo de la navegabilidad en el Atlántico Sur y que más tarde o más temprano, si hacemos prevalecer estos dos elementos, recuperaremos a la Madrid.

Exacto.

Bueno, Andrés, muchas, muchas gracias. Fue un placer hablar con usted como siempre.

Muchas gracias.

LMM