La gestión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca diferenciarse del legado de Obama mediante una estrategia de presión económica y militar orientada a neutralizar la influencia regional de Teherán y sus alianzas estratégicas con China. Según el analista Gabriel Ben-Tasgal, que habló en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), Israel —socio de EE. UU.en el conflicto armado contra Irán— mantiene una postura intransigente frente al enriquecimiento nuclear iraní por considerarlo una amenaza existencial, mientras el experto advierte que el elevado costo financiero del conflicto y las oscilaciones en el precio del petróleo están asfixiando la capacidad de resistencia del régimen al asegurar que “el tiempo juega en contra de Irán, que pierde 160 millones de dólares por día”.
El periodista, analista político y conferencista argentino-israelí especializado en la geopolítica de Medio Oriente, el islamismo radical y el fenómeno del antisemitismo, Gabriel Ben Tasgal, reside en Israel desde hace más de tres décadas, donde se formó académicamente en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por la Universidad Hebrea de Jerusalén, además de contar con posgrados en Publicidad y Relaciones Públicas. Se desempeña como director de la ONG Hatzad Hasheni (La Cara de la Verdad), una organización dedicada a la diplomacia pública que busca explicar la postura de Israel y desmentir mitos sobre el conflicto palestino-israelí en el mundo de habla hispana y portuguesa. A lo largo de su carrera, escribió la serie de libros titulada "300 preguntas en 300 palabras", donde utiliza un formato de respuestas breves para abordar temáticas complejas como el terrorismo y la historia de Israel.
Irán lanzó un ultimátum: 14 puntos que incluyen un nuevo mecanismo de control sobre el Mossad, posibilidad de cobrar peajes, garantías sobre una nueva postura de Estados Unidos e Israel, retirada de tropas norteamericanas en Medio Oriente, fin de las sanciones económicas y liberación de activos congelados. Donald Trump calificó la propuesta de “totalmente inaceptable”. ¿Cuál es su propia opinión y cómo se lo lee desde Tel Aviv?
Son grandes negociantes los iraníes. Son excelentes. El punto de partida de Irán es que creen que tienen más paciencia que los norteamericanos y más paciencia que los occidentales. También creen que Estados Unidos no va a poder aguantar el potencial aumento del crudo y la presión interna en vistas a las próximas elecciones. Entonces, consideran que Estados Unidos va a ceder antes.
La verdad es que el tiempo juega en contra de Irán. Están perdiendo 160 millones de dólares por día y lo que proponen, esos 14 puntos importantes que están exponiendo, no es lo mismo que suelen ofrecer en negociaciones directas, porque dentro del gobierno iraní tampoco se ponen de acuerdo sobre cuál es el camino a seguir. Tenés extremistas por un lado y sectores un poco más realistas dentro del propio gobierno.
Irán ofreció transferir parte de sus reservas de uranio altamente enriquecido a terceros países, pero rechazó desmantelar sus instalaciones nucleares. Benjamin Netanyahu advirtió que la guerra no ha terminado y que todavía queda trabajo por hacer para desmantelar la capacidad nuclear iraní. ¿Podría Israel aceptar un acuerdo que deje intactas esas capacidades?
La respuesta es contundente: no.
En este momento, el secretario de Defensa norteamericano dijo que Irán puede llegar, en pocas semanas, a un enriquecimiento del 90%. Irán tiene actualmente aproximadamente 460 kilos de uranio enriquecido al 60%, lo que equivale a 11 ojivas nucleares. Además, posee las centrifugadoras necesarias para hacerlo y misiles de largo alcance capaces de portar ojivas nucleares.
Ante esa situación, la amenaza para el Estado de Israel es existencial. Entonces, Israel no lo va a aceptar. La pregunta del millón es si los iraníes podrían comprometerse a renunciar por completo al enriquecimiento de uranio y a entregar ese material ya enriquecido. Algunas veces parecería que sí están dispuestos.
La mayoría de las veces, como ocurre con esta declaración, parece que se sienten más seguros de lo que deberían.
El Pentágono calcula que la guerra ya costó casi 30 mil millones de dólares, 4 mil millones más que hace dos semanas, y que la inflación de Estados Unidos alcanzó su nivel más alto en tres años a causa del aumento del petróleo. Un analista planteaba que el poder eran recursos multiplicados por voluntad y que, en el caso de Irán, Estados Unidos tenía más poder, pero Irán tenía más voluntad. Me gustaría una reflexión, quizá un poco más metafísica, sobre qué peso tiene en esta guerra lo que usted llamaba paciencia y lo que este analista llamaba voluntad.
Yo creo que en parte es cierto.
Lo que sucede es que, para Donald Trump específicamente, la voluntad pasa por entrar en la historia como aquel que no fue Barack Obama.
Para Donald Trump, Barack Obama representa el símbolo de todo lo que él no quiere ser. Él quiere ser el sheriff que impone un nuevo orden mundial. Y ese nuevo orden mundial significa desmantelar la amenaza de Irán, derrocar o cambiar de cuajo el régimen de Venezuela y modificar el régimen cubano. Si logra esos tres objetivos, va a poder decir que su presidencia fue muy exitosa y se va a vanagloriar, aunque eso incluya el uso de la fuerza.
Entonces, en principio, estoy de acuerdo con lo que dijo el analista. Lo que ocurre es que el deseo de Donald Trump de permanecer en la historia como aquel que no fue Obama puede llegar a ser incluso más contundente y persistente que el propio régimen iraní.
Y por último, tenemos a Trump con Xi Jinping en China y uno de los temas, más allá de la guerra comercial entre ambos, es la economía mundial a partir del aumento del petróleo. ¿Qué se dice en Israel? ¿Qué expectativas tienen respecto de este viaje de Trump a China en relación con lo que pueda negociar sobre la guerra en Medio Oriente?
Lo que especialmente se menciona es la posibilidad de llegar a algún acuerdo para que el crudo que en el futuro salga desde Irán llegue a China sin que China se sienta amenazada, porque en el pasado compró petróleo a precios muy baratos y de forma ilegal, salteándose las sanciones internacionales.
En este momento, China está preocupada por la posibilidad de que ese flujo se corte.
Por otro lado, lo que se le pide al presidente Trump es que presione duramente a China para que deje de facilitar material bélico a Irán y se sume al esfuerzo de debilitar militarmente al régimen iraní. Entre otras cosas, se habla de material de detección, radares y elementos ligados a la fabricación de misiles que China estaría facilitando a cambio, por supuesto, de dinero.
MV/ff