Para Gustavo Marangoni, la discusión de cara a las próximas elecciones dejará de lado las formas institucionales y se concentrará de manera "fundamentalmente económica" entre el proyecto de Javier Milei y una alternativa contundente. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el consultor señaló que "el que ha picado en punta hoy es Axel Kicillof", aunque advirtió que para consolidarse, el gobernador bonaerense deberá alcanzar su mayoría de edad política sin tutelas: "Quien pretenda el año que viene confrontar con Milei tendrá que demostrar que es el administrador de su propia biografía política y el dueño de su propio destino".
Gustavo Marangoni es politólogo, profesor universitario y analista político. Es socio fundador y director de la consultora de opinión pública MIR Asociados. Se desempeñó como director vicepresidente del Banco Provincia entre 2008 y 2011, y presidente de la entidad bancaria entre 2011 y 2015.
¿Puede pasarle a Kicillof algo parecido a lo que le pasó a Horacio Rodríguez Larreta? De que, podríamos decir siguiendo las categorías del PRO, era el CEO y no el dueño, y se creyó el dueño, y entonces Macri terminó defenestrándolo. ¿Puede pasar lo mismo entre Kicillof y Cristina Kirchner? ¿Que Cristina Kirchner crea que se quiere quedar con su construcción y, finalmente, termine eligiendo a cualquiera para que pierda?
Si Kicillof quiere ser candidato firme y con posibilidades para el 2027, tiene que demostrar que es el administrador de su propia biografía política. Los tres candidatos anteriores del peronismo no pudieron hacerlo por el madrinazgo de Cristina Kirchner: dos perdieron y el que ganó no pudo gobernar. Por lo tanto, quien pretenda el año que viene confrontar con Milei tendrá que demostrar que es el dueño de su propio destino.
Para ello, necesariamente va a tener, inicialmente al menos, como está sucediendo en el caso de Kicillof, pero pueden surgir otros candidatos, un conflicto con Cristina Kirchner. El kirchnerismo le demanda, le reprocha al gobernador de la provincia de Buenos Aires una suerte de desagradecimiento. Pero si no hay una búsqueda de la mayoría de edad política, es muy difícil que vuelva a suceder por cuarta vez un candidato que sea un vicario del poder real.
Dicho esto, y para apuntar o tratar o intentar responder a tus otras inquietudes, por supuesto que esta fotografía no es la de octubre del año pasado, donde la euforia del gobierno lo llevaba a pensar que el camino al 2027 iba a ser un desfile. A partir de enero comenzaron a surgir inquietudes, más por la economía; después se sumaron cuestiones de adorno y otros temas vinculados con la ética pública.
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Pero creo que el tema de este modelo económico, que tiene claros ganadores y claros perdedores, y eso no va a cambiar. De hecho, leyendo los portales de noticias del día de hoy, veíamos cómo el Fondo está sugiriendo profundizar la línea, gravando más trabajadores con el impuesto a las ganancias, poniendo más cargas sobre los monotributistas y bajando impuestos a los sectores que tienen mejor poder adquisitivo, léase a aquellos que están comprendidos en el pago del impuesto al cheque o las retenciones agropecuarias.
Lo que señalo es que, en este marco económico donde hay sectores que andan pujando y que crecen muy bien y que comprenden el 15 y el 20% del Producto Bruto, comercio, industria, construcción y otros están pasando necesidades. Por lo tanto, la alternativa de una elección competitiva el año que viene está, las posibilidades del pamperonismo, si se permite, están, pero también tiene tensiones.
No solo las explicadas por la persona de Axel Kicillof y Cristina Kirchner, sino también por el surgimiento de expresiones de izquierda que, quizás como una respuesta a este marco de extrema derechización que tiene el gobierno de Javier Milei, suben en la ponderación y plantean entonces a que el candidato de la oposición del año que viene quizás no pueda hacer los giros al centro o a la moderación que muchos les piden, porque correría el riesgo de perder por el flanco izquierdo una cantidad de audiencia que va a necesitar para ser competitivo.
¿2027 va a ser una competencia de modelo económico? ¿Hay algo parecido a lo que fue el 2003 entre volver al modelo económico de Menem o uno que continuase al de Duhalde en aquel momento, garantizando la mantención del ministro de Economía en aquel momento, Lavagna? O sea, concretamente, ¿un acuerdo entre el PRO sustituyendo a Milei, o Milei mismo en un acuerdo con el PRO, en competencia con un proyecto económico opuesto como podría ser el de Axel Kicillof? Y en ese sentido, si la discusión fuera entre opuestos económicos, Axel Kicillof sería quien mejor representaría un modelo económico opuesto al actual.
Creo que va a ser entre opuestos económicos. Me parece que la intención de algunos, aún dentro del peronismo, de plantear la aceptación de algunos lineamientos centrales del proyecto en curso es difícil que pueda prosperar. El que ha picado en punta hoy es Axel Kicillof. A ver, yo hacía referencia a los últimos tres candidatos del panperonismo. Los tres surgieron de sectores moderados o los tres emitían señales positivas al mercado. Bueno, terminó no prosperando. Me parece que en esta circunstancia, y sobre todo después de Milei, después de este discurso tan concentrado, etc., la idea de tratar de rescatar algunos elementos y poner eso como eje central del discurso probablemente no sea la alternativa más adecuada para alguien que quiera justamente confrontar con el presidente Milei.
Inclusive porque el propio mileísmo y la propia dinámica de los acontecimientos plantea un discurso... A Milei le gusta mucho hacer referencias boxísticas. De hecho, hasta inclusive musicaliza algunos de sus videos con la canción de Rocky de la película. Y en el boxeo hay dos, no hay tres; el tercero es el árbitro, digamos. En el ring del boxeo hay dos. Entonces yo creo que el año que viene, de alguna manera, se va a presentar como un plebiscito a favor o en contra de Milei.
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Quizás el candidato, Kicillof o quien sea, tenga que tener un discurso de alternativa visible, clara, contundente, pero como el primer Lula, como el Lula que sucedió a Cardoso. Tenga que dar un par de señales respecto a respetar cuestiones vinculadas a la búsqueda de la estabilidad, porque todavía no tenemos estabilidad, pero a la búsqueda de la estabilidad y, en todo caso, el ordenamiento de las cuentas públicas, pero con un criterio distinto, diferente al actual. Si el que quiere competir el año que viene dice: "Bueno, yo voy a mantener el RIGI, el recorte y la motosierra por otro lado", es difícil que triunfe.
Me acuerdo a Bordón del 1995. El Bordón del 1995 competía con Carlos Menem y decía: "Mejor Bordón". Era como diciendo: "Bueno, no cuestionamos la esencia del menemismo, simplemente presentamos una visión más asociada con cuestiones éticas, más prolija en términos de administración". Perdió. Y en el 99, cuando la Alianza prácticamente suscribió todos los elementos fundamentales del gobierno menemista, ganó y colapsó menos de dos años después.
O sea, que la dicotomía, a tu juicio, se va a colocar en el tema económico y no en el tema republicano, no en el tema de las formas, que vos lo asociás a lo que planteó Bordón con Menem y a lo que planteó De la Rúa con Duhalde en aquel momento. Que no era simplemente un tema... vos decís, en aquel momento se decía "mantengamos la economía y cambiemos las formas, o la corrupción, o que haya más institucionalidad, o que haya mejores maneras". Vos lo que decís es que no, que la discusión va a ser económica, literalmente económica, independientemente de la forma. Si así fuera, no veo otro candidato que se oponga económicamente al modelo de Milei con una posición económica más distinta que la del propio Kicillof, si la discusión es económica, ¿no?
La discusión va a ser fundamentalmente económica. Va a ser frente a aquellos que ven que el camino es por acá, por el incentivo a las grandes inversiones, por la motosierra, por las limitaciones al consumo, por desgravar impuestos a los ricos y gravar otras alternativas, y los que creen en un camino inverso. Coincido contigo en que la foto de hoy lo presenta a Kicillof porque es el que ha picado en punta. Ahora, en la Argentina en un año pueden pasar muchas cosas, pueden aparecer otras, pero quizás hasta le conviniese al gobernador de la provincia de Buenos Aires robustecer la primaria con algún tipo de competencia.
Pero lo que me parece claro es que no va a estar en discusión una cuestión de formas, porque creo que aquellos que se sienten perjudicados por estas reglas económicas señalan su dificultad para llegar a fin de mes, su nivel de deuda si son hogares, si son empresarios vinculados al mercado interno, no creo que estén tan disgustados por las formas en las que se expresa Javier Milei o destrata a buena parte de sus opositores, a la prensa, por ser el caso, que están decididamente en contra porque sienten que con estas reglas de juego tienen pocas o nulas posibilidades de progresar económicamente.
Cuando planteás lo que pasó en el 95 y en el 99, en el caso de De la Rúa, el planteo económico era mantener y cambiar las formas. El de Bordón, lo mismo. Y vos decís: "Esto ahora podría no suceder". Pero en el 98, en el 99, 98, 99, la gente también no llegaba a fin de mes, también había desocupación, también la economía estaba en crisis, y sin embargo se votó mantener la política económica como fue en el caso de De la Rúa. ¿Tenés distinciones entre aquel 98, 99 y este 2026, 2027? ¿Sentís que el crujido social de "no llego a fin de mes" es mucho mayor hoy que el que era en el 98 y en el 99?
En diferencia, la convertibilidad. En el 98, aún quienes estaban en desacuerdo con Carlos Menem no podían pensar fuera de la caja de herramientas de la convertibilidad. Y de hecho, así sucedió hasta el 2001. En el 2001, recordemos que dos meses antes del colapso del 2001, se sancionó una ley de intangibilidad de los depósitos que decía "de ninguna manera vamos a quebrantar esto", y sin embargo, dos meses después pasó todo lo que ya conocemos.
La diferencia respecto de este esquema es: primero, sabemos cómo terminó aquello. Entonces la historia cuenta. Pero además se dan otro tipo de modificaciones, y creo que el mercado laboral de aquel momento, los programas sociales de aquellas circunstancias han cambiado sustancialmente. Y por sobre todas las cosas, ha cambiado también en el peronismo. Porque en ese momento el peronismo se mimetizaba con el espíritu de época, y ahora de alguna manera queda necesariamente obligado a ocupar el cuadrante de centro-izquierda.
Aquellos peronistas que piensen que pueden ser una versión de Milei más estilizada y dándole garantías, porque en algún momento se denominó el círculo rojo, me parece que, más allá de sus intenciones, que uno puede juzgar mejor, peor, etc., tendrían muchas dificultades para llevar adelante una campaña así. Porque, en última instancia, los ganadores de este modelo no están tan incómodos con la desregulación emocional del presidente y sus adláteres.
Casi hasta te diría que la requieren y la necesitan, porque esa desregulación emocional es la contracara de la desregulación económica y de la profundización de un modelo que difícilmente podría llevar adelante otra fuerza política, fundamentalmente el peronismo, y con un estilo más moderado, si ese fuese el eje de la discusión, que insisto: no creo que sea el tema de las formas y el republicanismo, sino va a ser la esencia de la convicción o no respecto de si por este camino el progreso llega a todos o el progreso se congela en los que hoy son beneficiados para dejar al resto con, diría el tango, "la ñata contra el vidrio".
¿Qué rol le asignás vos en ese cuadrante político a Macri, que viene levantando su perfil en los últimos meses?
Me parece que él está en una paritaria perpetua con Javier Milei. La discusión no creo que sea respecto de la posibilidad de presentarse como candidato a presidente, porque además la pregunta es: ¿qué tendría para ofrecer? En términos del votante y de la audiencia que apoya esta administración, sería casi un retroceso. Y además, si Milei sigue conservando el núcleo duro que tiene y el 40% que, metro más metro menos, le siguen dando las encuestas, Mauricio Macri no tiene mucha alternativa.
Y si por otro lado, este esquema el año que viene ingresara en dificultades o, por ser un año electoral, hubiese una suerte de corrida a cambiar y se comprometiera la posibilidad de seguir, ¿por qué votar o insistir en alguien que está dentro del mismo cuadrante pero sin tanta fortaleza? Es más, la historia del propio Macri nos puede ayudar a responder. Cuando Macri, a principios de 2019, estaba en una situación muy comprometida, empezó a ver el plan B, con "v" corta, que era el plan Vidal. Y un día se acercó Jaime Durán Barba y dijo: "Basta, o es Macri o no es otro". Y Macri, finalmente perdió pero sacó 40 puntos.
Es decir, no se me ocurre que pueda haber un plan B dentro del cuadrante del centro a la derecha, del no peronismo, del antiperonismo, como lo quiera denominar, que no sea Milei. En todo caso, probablemente el expresidente Macri esté preocupado por la ciudad de Buenos Aires, tenga inquietudes respecto a determinadas concesiones de naturaleza económica a empresas en áreas energéticas, hidrovías, etc., pero no lo veo ni con el vigor ni con la posibilidad de una audiencia que esté dispuesta a reemplazar a Milei por algo más sosegado.
Porque no creo que esa sea la principal demanda del electorado mileísta, que en última instancia, cuando llegue el año que viene, me parece que va a querer derrotar una vez más al peronismo, al kirchnerismo, a los fantasmas socialistas que alimentan todo ese tipo de cosas, y no analizar una estrategia más moderada.
¿Es posible un plan B, pero con la B de Bullrich?
Bullrich es una política avezada, décadas del ejercicio de la profesión, es de una astucia con la que uno puede coincidir o no, pero me parece que es innegable. Pero cabe lo mismo. ¿Por qué tendría más posibilidades Bullrich, que en última instancia ha sido su ministra, es senadora ahora? Me parece que es una cuestión de cuestiones más estructurales.
Por supuesto que las personas y las características que estas puedan tener influyen en una elección, pero está todo muy dado para que sea la reelección de Milei, si Milei, por supuesto, puede romper esta suerte de nuevo maleficio de la política argentina de que los presidentes terminan su mandato pero no renuevan, Me refiero a lo que comenzó con Mauricio Macri, a lo que siguió con Alberto Fernández... y ahí tendrá el verdadero desafío. Pero este desafío no va a estar dado por una impugnación a las características de Milei.