"Cuando esas compras se producen en tiempos concomitantes con la irrupción de un escándalo de la magnitud que tuvo el escándalo Libra, aparecen sospechas que se tienen que investigar", afirmó Mariano Federici en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). El ex titular de la UIF consideró que existen "coincidencias sospechosas" entre las declaraciones de Manuel Adorni y la trama detrás de $Libra, y sostuvo que la información reunida hasta el momento permite analizar responsabilidades que, a su juicio, podrían exceder el plano político.
Mariano Federici es un abogado y experto internacional en integridad financiera, prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo. Se desempeñó como presidente de la Unidad de Información Financiera entre 2016 y 2019. Previamente, trabajó como asesor del Fondo Monetario Internacional durante más de una década. Allí se desempeñó como abogado senior del Departamento Jurídico del organismo internacional y asesor regional del Grupo de Integridad Financiera del FMI para Latinoamérica y el Caribe. Además, ejerció como directivo y consultor en firmas internacionales enfocadas en el cumplimiento normativo, la gestión de riesgos y la integridad financiera corporativa.
Usted habló de coincidencias sospechosas entre los movimientos de las billeteras Bitcoin y Adorni, y el desarrollo de la estafa Libra. Me gustaría que profundizara dónde encuentra esas coincidencias sospechosas y qué es lo que se está haciendo.
Lo que vengo diciendo es que esto no es solo un problema ético. Esto es un problema penal que requiere una investigación profunda de todos los elementos de convicción que pueda haber en torno a los hechos que se han conocido sobre eventuales responsabilidades penales que puedan recaer sobre Adorni, no solamente en períodos previos al ejercicio de la función pública, sino también durante la función pública.
Y ahí es donde aparecen coincidencias sospechosas entre, por ejemplo, las fechas en las cuales él adquiere propiedades. Y un funcionario público en modo de comprador de propiedades levanta sospechas. Yo ejercí la función pública durante esos cuatro años. Francamente, me empobrecí. No me quejo, no vengo a llorar al respecto porque uno no entra a la función pública para enriquecerse; uno entra para brindar un servicio al país.
Pero enriquecerse y entrar en modo de comprador ya de por sí es una sospecha. Pero cuando esas compras, además, se producen en tiempos concomitantes con la irrupción de un escándalo de la magnitud que tuvo el escándalo Libra, sabiendo que además Adorni tenía conexiones con algunos de los sospechosos y protagonistas más importantes de ese escándalo Libra.
Algunos de los personajes que se han encontrado en el escándalo Libra, que estuvieron involucrados en el escándalo, fueron personas que él también conocía, que él acercó, que los conocía previo al ejercicio de la función. Ahí es donde aparecen sospechas que yo creo que se tienen que investigar porque acá, más allá de eventuales delitos tributarios que puedan quedar eximidos si es que se le concede el beneficio de la inocencia fiscal, a partir del ingreso al régimen simplificado de ganancias, yo creo que no se le debe conceder ese beneficio, que ARCA debería rechazar la solicitud.
Pero si se le llegara a conceder y llegara a beneficiarse en ese modo, creo que eso no quita que pueda haber responsabilidades penales vinculadas con el enriquecimiento ilícito, con el lavado de activos, que son delitos que no están para nada abarcados por ese beneficio y que tienen que ser investigados a fondo para ser eventualmente sancionados si hubiera una responsabilidad penal.
Manuel Adorni: el contador que no sabía contar
Usted tiene una experiencia en procesos de evaluación del GAFI, y si la Argentina fuera evaluada hoy, teniendo en cuenta que tiene un jefe de Gabinete investigado por enriquecimiento ilícito, que reconoció haber guardado medio millón de dólares en negro, una UIF que no actuó de oficio, ¿qué calificación le daría el GAFI al sistema de prevención de lavado de dinero en la Argentina?
Creo que el GAFI hoy pondría una mirada muy distinta sobre el país a la que puso hace dos años atrás, cuando recién entraba este gobierno, donde había expectativas no solo para el GAFI, sino que creo que para todos los argentinos también. Lo que se ha visto en estos últimos dos años es una degradación institucional muy grande. A veces tengo la sensación de que la Argentina discute la corrupción de manera equivocada.
La tratamos como una sucesión de escándalos, nombres propios o causas judiciales, cuando en realidad es un problema mucho más profundo. Es una enfermedad institucional que, desde hace décadas, de alguna manera condiciona nuestra capacidad de construir un país previsible, un país estable, un país próspero.
Y esto es justamente lo que evalúan organismos como el GAFI. La solidez institucional. Fíjense lo que han hecho con la UIF, el organismo que yo tuve el honor de presidir. Ya van por el tercer o cuarto director de la UIF desde que empezó la gestión.
Este es un organismo que, por ley y por estándar internacional, debe ser autónomo e independiente; operativamente independiente, dice el estándar internacional. Y acá no ha habido más que interferencias indebidas constantes. Desde el ministro de Justicia anterior, Cúneo Libarona; el viceministro, Amerio; Santiago Caputo, dándole órdenes a los titulares de la UIF de hacer o dejar de hacer cosas.
Por eso yo creo que la corrupción no es solamente un funcionario que roba. La corrupción es la degradación progresiva de esos límites que deberían ordenar, de alguna manera, la vida pública. Y empieza cuando los dirigentes creen que las reglas son para los demás. Después continúa cuando las instituciones que son encargadas de controlarlos, como la UIF, las oficinas anticorrupción, ARCA, se empiezan a debilitar, cuando se politizan, cuando son colonizadas.
Y termina, lamentablemente, cuando una sociedad entera comienza a resignarse y aceptar como normal aquello que debería, en realidad, generarnos un gran escándalo. Y yo, lamentablemente, veo esto en parte de la sociedad. "Bueno, está bien, pero robar, robaron todos. Hay que darle una oportunidad".
Esta semana se produjo el aniversario de la condena en la causa Vialidad de Cristina Kirchner, y yo creo que esos momentos deberían ser puntos de reflexión también para nosotros. La verdadera pregunta que yo creo que nos tenemos que hacer es no solamente qué ocurrió en aquellos años, sino si después de tantas experiencias traumáticas como estas que hemos tenido hemos aprendido algo. Y por qué los argentinos seguimos tropezando, de alguna manera, con los mismos problemas.
El relato de Adorni es literatura. No merece una línea más
Yo le agregaría incluso a usted cierto salvajismo en la forma de llevarlo adelante. Como usted dice, uno asume recién la función pública; el cuidado de comprarse en ese momento dos propiedades, obviamente, iba a generar sospechas. Hasta hay una cuestión de orden no solamente ética, sino estética, en la forma y en la brutalidad. Lo que vemos no es simplemente la corrupción, sino incluso, cada vez, la manera más obscena, en la que no se tiene ni siquiera el cuidado de disimularlo, si así fuese, ¿no?
Mariano, yo vuelvo con el tema de la primera pregunta, que es la sospecha que usted tiene de que el caso de la justificación de Bitcoin del jefe de Gabinete tenga relación con el caso Libra, que obviamente afecta todavía aún más la estructura del gobierno porque pasa de jefe de Gabinete al presidente de la República. ¿Cuáles son sus sospechas, independientemente de que no sea todavía posible probarlo?
Mis sospechas están fundadas en la información que ha sido recabada, sobre todo por la comisión de investigación del Congreso, porque lamentablemente el Ministerio Público, que es quien debería haber tenido el liderazgo de la investigación.
Ningún ministro asistió, ningún ministro dio colaboración a la investigación. Se creó esa ficción de la comisión dentro del Ministerio de Justicia, que no hizo absolutamente nada y cerró, archivó el caso a los pocos meses. Pero los elementos que logró reunir la comisión yo creo que son muy convincentes y demuestran una responsabilidad que va más allá de la responsabilidad política.
Yo creo que hay elementos de sospecha para atribuir principios de responsabilidad penal a quienes estuvieron involucrados de manera directa en la maniobra y seguir examinando los vínculos que esos protagonistas presentaron y que pudieron tener con los altos mandos del gobierno de nuestro país. Concretamente con el presidente, que fue quien puso los códigos para poder realizar las compras en la plataforma de Libra. Ahora se sabe, ya confirmado por las pericias policiales, antes de que cualquier argentino supiera dónde se encontraban esos códigos.
Entonces, me parece que ahí hay una relación. Adorni, Karina Milei, eran quienes centralizaban el juego con esos protagonistas. E incluso le puedo decir que varias personas trataron de acercar a empresas importantes del mundo cripto al país y se vieron bloqueadas por este grupito dentro de la Casa Rosada, que administraba ese juego y que tenía interés en que ese juego quedara reservado a quienes después terminaron siendo los protagonistas de este escándalo. En el grupo selecto se encontraba Adorni.
RM