"La imagen del peronismo hoy es más la imagen del kirchnerismo", afirmó Ignacio Labaqui al analizar la evolución de las identidades políticas en Argentina. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el politólogo sostuvo que "pensar que hay gente que vota listas peronistas porque tiene un cuadro de Perón y Evita ya no existe más" y consideró que el desafío del peronismo pasa por definir un nuevo liderazgo mediante una competencia interna.
Ignacio Labaqui es un licenciado en Ciencias Políticas, graduado en la Universidad Católica Argentina, con especialización en Relaciones Internacionales. Cuenta con una maestría en Ciencias y Sociología obtenida en London School of Economics, de Inglaterra. Es analista senior en Middle Global Advisor y profesor de los cursos de Política Latinoamericana y Teoría de las Relaciones Internacionales en la UCA. Fue investigador asistente del programa de Instituciones Financieras Internacionales de Flacso Argentina.
El balance que usted hace de la primera semana del nuevo Jefe de Gabinete, las expectativas de cambio de clima y de humor político, y las verdaderas posibilidades que tiene de conseguir lo que buscan, que es cambiar el sistema electoral argentino.
Un punto importante es cerrar el capítulo Adorni y dejar de tener una sangría constante en los medios. Darle más ejecutividad al cargo de jefe de gabinete que haberlo dejado en manos de un amateur le significó muchos costos al gobierno. El éxito a la hora de reformar, de eliminar las PASO, ya eso es algo más difícil y depende de lo que el Gobierno le ofrezca a sus aliados, que son, yo creo, los principales perdedores de la eliminación de las PASO. Porque tal vez el Gobierno consigue el apoyo de gobernadores afines con esta idea que está dando vueltas de colectoras, pero me parece que el mayor problema lo tiene con la UCR y las PASO. La UCR y las PASO son los que más tienen para perder dentro del espacio de bloques cercanos al gobierno.
Yo creo que el peronismo también tiene mucho para perder, aunque no todos en el peronismo. Los peronismos pierden igual con la eliminación de las PASO. A nivel de lo que es el partido, yo creo que las PASO es lo mejor que le puede pasar al peronismo. A ver si de una buena vez termina de saldar la cuestión del liderazgo, que está vacante o en disputa, desde el final del segundo mandato de Cristina Kirchner y que creo que ha sido muy dañino para el peronismo todo esto. Después hay otros proyectos que son prioritarios, como la reforma a la ley de zonas frías. El más difícil, todo indica que es la reforma electoral.
Lo que usted dice es que finalmente va a chocar con los mismos problemas que chocó en el Senado Patricia Bullrich, de que no va a lograr una modificación al sistema electoral, ¿o que sí la va a lograr?
Las PASO en este momento necesita pasarlas por las dos cámaras y necesita una mayoría agravada: 129 votos en Diputados, 37 en Senadores, pero la Constitución dice que este tipo de leyes se tiene que aprobar con la mayoría absoluta la totalidad de los miembros. Yo digo que va a enfrentar dificultades.
Ahora, ¿cómo se superan esas dificultades? Los aliados no se suman mediante el convencimiento del mérito de los proyectos. Se suman mediante efectividades conducentes -y no estoy hablando de corrupción-, estoy hablando simplemente de toma y daca. Pasa en el Congreso de Estados Unidos, el Congreso de Brasil, de Chile: fondos que se giran para la obra pública a provincias y demás; digo, concesiones. Habrá que ver si eso compensa lo que pierden, yo creo que pierden mucho, el poder negociador la UCR y el PRO con la salida de las PASO.
Pensémoslo de esta manera: sin las PASO, el PRO y la UCR tienen, y los demás partidos opositores tienen un problema, que es que las PASO les da una oportunidad para saldar el liderazgo, definir candidaturas, y de una manera que no sea a matar o morir. PASO para presidente y senador es a matar o morir, pero en diputados es un juego de suma variable. Es más, la otra facilidad que es la logística de la elección no queda a cargo de los partidos, lo organiza el Estado.
La experiencia argentina de primarias hechas desde los partidos es variable. Hay casos que salieron razonablemente bien, yo creo que la interna peronista del 88 o la interna de la Alianza en el 97. Hay otros casos que no salieron tan bien: la interna del FREPASO en el 94, tuvo un ganador, pero no sabemos muy bien quién realmente ganó en ese caso, o sea, con los votos. O el caso de la nominación de la candidatura radical para la elección del 2003, cuando se enfrentaron Terragno y Moreau, con muchas sospechas. O el fracaso de la preinterna entre Duhalde y Rodríguez Saá en el 2011.
Entonces, las PASO le da a toda la fuerza de oposición una instancia para nominar su candidato y donde no tiene que hacerse cargo de la logística, cosa muy importante. Le baja los costos de negociación. Supongamos que la UCR y el PRO van a una negociación con la Libertad Avanza para conformar un frente electoral. Bueno, y la Libertad Avanza no es muy generosa en los cargos en la lista legislativa. Muy bien.
Tienen la UCR y el PRO la oportunidad de decir: "Bueno, nos juntamos, hacemos nuestra propia PASO, vamos por afuera del Gobierno", y eso le da poder de chantaje. Es decir: "Miren, sabemos que no somos competitivos, que no vamos a disputar tal vez el balotaje, pero sí que podemos sacar 10 puntos, que 10 puntos pueden hacer la diferencia entre una elección con balotaje o sin balotaje para Milei". Eso me parece que es el obstáculo más grande que tiene. El mayor activo a la hora de negociar es lo que puede usar Santilli para tentar a los gobernadores.
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Ahora, ¿puede haber ahí, en el PRO, en la UCR, la preocupación no en el cargo de presidente de la Nación, sino en el de legisladores y los propios gobiernos provinciales? Es decir, la Unión Cívica Radical y el PRO, si perdiesen, se quedarían prácticamente sin representación en las cámaras.
Sí, totalmente. Les queda muy poquito por renovar. Si la elección del año que viene se polariza o si no tienen un candidato que genere algo atractivo a nivel presidencial, se quedan prácticamente sin representación parlamentaria. O quienes están dentro del PRO tal vez tengan la alternativa de pintarse de violeta, cambiar de camiseta y conseguir un lugar expectante en las distintas listas legislativas de La Libertad Avanza. Y lo mismo el sector de la UCR que es afín. Pero, en términos de poder es negativo. Y en términos de poder para los gobernadores, hay un riesgo, incluso con las colectoras.
Yo creo que es un retroceso en materia institucional volver a habilitar las colectoras. Se pueden tener muchas críticas a las PASO, pero creo que si el precio a pagar por sacar las PASO es reintroducir las colectoras, eso es perder calidad institucional. Pero sí, tienen mucho para pagar. Ahora, el problema ahí es que los partidos están bastante deteriorados internamente. Es como que tenemos distintos espacios dentro de los partidos y falta esa visión de conjunto. Entonces, puede operar una lógica de sálvese quien pueda que termine, tal vez, beneficiando al gobierno.
¿Cómo se imagina cuál sería el escenario más probable de 2027?
Hoy tiene mayor probabilidad que votemos con las PASO, o si el Gobierno está abierto a negociar con las PASO. Creo que dicho esto, cuatro meses atrás me parece que la probabilidad de que las PASO siguieran vigentes era mucho más alta que hoy. Creo que Santilli tiene mayores chances de ir por eso... el largo affaire Adorni complicaba mucho al gobierno. A la vez, creo que la ventana de oportunidad para lograr esto es bastante limitada: es de acá a los próximos dos meses.
De haber PASO, ¿cómo imagina el escenario de octubre del año próximo o, si quiere, el de agosto del año próximo?
Yo creo que el principal interrogante acá es si el peronismo decide ir a una PASO, y a una PASO competitiva. Yo creo que sería lo más sano para el peronismo, para terminar esta etapa que arrastra desde hace diez años y que es una etapa en la que, a pesar de haber ganado en 2019, cuando uno ve la evolución de PASO, la evolución del voto y compara peras con peras y manzanas con manzanas —o sea, elecciones presidenciales con elecciones presidenciales y elecciones legislativas con elecciones presidenciales—, lo que ve es una eliminacion del voto peronista y no del voto del sello oficial del peronismo.
Cuando uno suma los peronismos, lo que ve en 2015, 2019 y 2023 —que ya el peronismo fue unificado— es que hay una merma importante. Y cuando uno compara en elecciones legislativas 17, 21 y 23, y suma los peronismos —que ahí es un poco más complicado por la naturaleza de la legislativa—, ve una declinación. Entonces, lo más sano es que resuelvan el liderazgo de una buena manera.
Hay dos formas en las que el peronismo puede resolver el liderazgo: la del 88, Menem y Cafiero enfrentándose en una interna; o la que apeló en tantas otras instancias de su historia, que fue: se abre alguien, compite por afuera, gana por afuera del partido, vuelve al partido y "ejecuta" a los mariscales de la derrota.
Recuerdo una de las frases, creo que era de Corach, de que el mayor genial invento de Perón fue el antiperonismo. ¿La merma del peronismo merma también el antiperonismo y crea un espacio para una tercera vía que no había en el pasado?
A ver, yo creo que acá hay que distinguir una cosa, que es: existe el peronismo en tanto hay dirigentes peronistas, existe el peronismo en tanto que hay gente que tiende más a votar peronistas y que tiene ciertas características, pongámosle, sociodemográficas. Pero yo creo que la identidad peronista como tal... pensar que hay gente que vota a listas peronistas porque tiene en su casa un cuadro de Perón y Evita, no, eso ya no existe más. Creo que, en todo caso, si de identidades políticas hablamos, sí hay kirchnerismo en sus distintas vertientes.
Entonces, sí hay gente que no vota al peronismo, y gente mayor probablemente que tiene un sentimiento antiperonista más fuerte. Ahora, el peronismo ¿a manos de quién pierde votos? Los pierde en gente que tal vez no va a votar. Hay un tanque de reserva que no sabemos qué va a pasar el año que viene, si tal vez le vuelven las ganas de ir a votar para expresar su desencanto con este modelo, los pierde a la izquierda, tal vez, lo cual yo creo que le puede poner un freno a cualquier intento del peronismo de correrse al centro, al menos en campaña.
A ver si lo interpreto y, nuevamente, lo vuelvo a provocar. Usted dice que la identidad peronista fue progresivamente perdiendo fuerza por el paso del tiempo, pero sí hay una identidad kirchnerista, y que sí hay una identidad clara de quien se siente kirchnerista por la cercanía en el tiempo al que el kirchnerismo gobernó. Entonces, ¿puedo inferir que el antiperonismo hoy es antikirchnerismo?
Tomo a alguien de mi generación que no esté muy formado en temas políticos, no le interese mucho la historia. Digo, antiperonista para mí, que a mí sí me gusta la historia, es el almirante Rojas, Francisco Manrique, o sea, me tengo que ir a esa época. Antiperonista hoy, ¿quién que no conozca un poco de historia se acuerda de esos personajes? Son fotos en sepia en libros de historia. Entonces, sí, la imagen del peronismo hoy es más la imagen del kirchnerismo, la imagen de Cristina Fernández de Kirchner, de Néstor Kirchner, de Amado Boudou, de otras figuras. A ver, en el antikirchnerista, Kicillof está dentro de esa lista también. Por más que hoy se trate de diferenciar, que parece más una pelea más de poder que de ideas, en términos de ideas no son muy diferentes.
Entonces, hoy hay una identidad kirchnerista más importante que la identidad peronista y hay un antikirchnerismo más importante que el antiperonismo. ¿Esto implica una oportunidad para el peronismo de reconstruirse o una amenaza de inexistencia?
Creo que el peronismo tiene que hacer en algún momento una renovación. Las crisis de liderazgo que tuvo el peronismo se resolvieron con algún tipo de disputa interna sucedida por una renovación. La primera crisis de liderazgo fue con Perón en el exilio y se definió de manera electoral, cuando en una elección en el año 66 en Mendoza hubo un candidato apoyado por Vandor y otro candidato apoyado por Perón, y vino la mujer de Perón, María Estela Martínez a apoyar al candidato. No ganó ninguno de los dos la elección, pero salió más votado el candidato de Perón que el de Vandor.
En los 70 Perón murió; bueno, al principio la resolución de esa crisis de liderazgo se intentó saldar de una manera no muy feliz, por las armas. Pero en los 80 esa cuestión seguía todavía vigente, hacía muy poquito tiempo que Perón se había muerto, y saldó básicamente con una elección en el 85 en la cual la Renovación sacó más votos que la ortodoxia. Y después, así como una secuela de eso, tuvimos la elección del 88, la interna entre Cafiero y Menem, donde Menem, un exrenovador, pasó la ambulancia, se llevó a toda la ortodoxia y le ganó a Cafiero. Vino la hegemonía menemista.
La cuestión se definió en la elección de 2003, Congreso de Lanús mediante, por cierto. Después el capítulo duhaldiste del peronismo fue muy efímero para darle mucha entidad, pero fue relevante. Pero eso, la cuestión del liderazgo se resolvió también con una elección abierta: fueron por fuera del partido Chiche Duhalde en la elección de la provincia de Buenos Aires de senadora, y ganó Cristina Kirchner, y ahí quedó saldada la cuestión del liderazgo.
Desde el 2015 no está saldada. El intento de Massa de crear un liderazgo alternativo venciendo a la lista de Insaurralde del 2013 fracasó, y desde entonces lo que hay es que la figura de Cristina es central en el conurbano bonaerense, y esto es muy importante, el conurbano es el 70% de la provincia de Buenos Aires, que es el 37% del padrón. Le da a Cristina como una especie de derecho al peaje, si uno quiere: sin Cristina no se puede, tal vez con Cristina tampoco se alcance. Y eso condiciona. Es como que, de alguna manera, si uno quiere ser candidato y ganar, tener alguna chance de ganar, tiene que ir y sentarse con Cristina. Bueno, Kicillof parece que no está dispuesto a eso. La forma ideal es ir a una elección. Existe la posibilidad que incluso disponiendo de las PASO haya una fractura. Yo creo que es baja, sería poco inteligente de parte del peronismo ir a una fractura.
RM/MSS