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MODO FONTEVECCHIA
Combustible bajo presión

Juan José Carbajales: "Trump quiere bajar los combustibles para sumar votos en Estados Unidos"

La presión sobre el sector petrolero venezolano se intensifica después del anuncio de que se entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, que serán vendidos a precio de mercado bajo supervisión de Washington.

Juan José Carbajales
Fue nombrado director del Instituto del Gas y del Petróleo de la Universidad de Buenos Aires (IGPUBA) | Gobierno de la provincia de Buenos Aires

El presidente Donald Trump intensificó la presión sobre el sector petrolero venezolano, buscando controlar la producción y los ingresos estratégicos del país. Según el politólogo Juan José Carbajales en el programa Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), "Donald Trump quiere bajar los combustibles para sumar votos en los Estados Unidos", señalando que esta intervención prioriza objetivos domésticos, condiciona la geopolítica regional y puede impactar directamente en la rentabilidad de proyectos energéticos como Vaca Muerta.

El abogado y politólogo Juan José Carbajales es especialista en energía y políticas públicas. Fue nombrado director del Instituto del Gas y del Petróleo de la Universidad de Buenos Aires (IGPUBA) y es titular de la consultora Paspartú, dedicada a temas energéticos y regulatorios. Se desempeñó como subsecretario de Hidrocarburos de la Nación (2019‑2020) y ocupó cargos directivos en empresas del sector como YPF, ENARSA, EBISA, Transener y CAMMESA. Además, es docente en diversas universidades y dirige programas de los derecho de los hidrocarburos y la energía.

Podríamos decir que estamos con, probablemente, uno de los mayores especialistas argentinos en el tema de hidrocarburos de petróleo, que es el tema crucial en la discusión respecto de Venezuela. Para entenderlo de manera didáctica, hablamos de magnitudes comparables de reservas y su potencial monetización. Estos billones, 1.750 billones de dólares, representan cifras que requieren contextualización. ¿Qué significa?

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Hacíamos la comparación con Argentina, con Vaca Muerta en particular, que siempre decimos tiene la segunda reserva más grande de shale gas y la cuarta de petróleo. Siempre hablamos de shale porque es lo no convencional. Y en nuestro caso hablamos de recursos que se pueden llevar a reservas haciendo inversión, por ejemplo, en infraestructura, que son cuestiones que faltan en nuestro país. Siendo didáctico, la diferencia entre recurso y reserva: recurso es algo que todavía no se ha convertido en explotación; reserva, algo más importante que recursos.

Sí, técnicamente hay toda una nomenclatura, es como una gradualidad. Está la montaña o el territorio en el que hay una oportunidad. ¿Cuándo se convierte en recurso, cuándo en reserva? Simple. En un caso yo tengo que hacer exploración para saber dónde está ese recurso hidrocarburífero. En otro, ya sé que está ahí alojado y tengo que ir a buscarlo. Para eso necesito tecnología, capital, know-how. Bueno, en Venezuela es como que está todo servido. Por eso decimos reservas que pueden ser monetizadas el día de mañana, pero necesito —que es lo que estamos viendo hoy— el recurso: tenés que ir a explorar a ver dónde está, y la reserva ya sabes dónde está. Sería esta la diferencia.

Sí, hay recursos técnicamente explotables, otros que son más complejos; hay que ver permeabilidad y porosidad de esa roca. Se sabe que hay algo, y reserva es concreto, que lo puede explotar al precio de mercado actual y que hay.

Al precio actual en que el commodity se comercializa internamente, yo podría decir: bueno, si monetizo estas reservas, me va a dar ese número. Y entonces comparo lo de Venezuela. Vos decías que es la primera reserva mundial petrolera, seguida por Arabia Saudita, después Canadá, Estados Unidos e Irán, luego Irak y Rusia.

Estados Unidos viene más lejos, pero hoy está siendo el principal productor porque tener las reservas abajo no implica necesariamente que yo lo vaya a desarrollar. Entonces, está siendo el primer productor, por ejemplo, de gas natural, y eso es el boom del shale de los últimos 15 años. Se puede hacer una comparación entre el no convencional y el convencional. Es decir, Argentina tiene la cuarta reserva mundial de petróleo no convencional, y en el petróleo tradicional viene primero Venezuela, después Arabia Saudita, creo que mencionaste Irak, Irán, Canadá; Argentina no entra en esa lista.

¿Se puede comparar el petróleo, o el no convencional resulta mucho más caro que el convencional?

Son cuentas separadas; hablamos de convencional y no convencional por la técnica, simplemente por la técnica. ¿Cómo voy a extraerlo? Venezuela está a mil metros de profundidad: yo hago un pozo vertical, y por diferencia de presiones ese petróleo accede a la superficie. En Argentina, el no convencional —nosotros tenemos convencional hace 100 años— pero la nueva técnica no convencional empezó 2012 en Neuquén. Perdón, en el convencional estamos número 20.

En el convencional no, estamos lejísimos.

Ahora voy a llegar ahí, pero en el no convencional yo tengo que ir más abajo, tres mil metros, llegar a una roca generadora, y para que eso además sea eficiente la técnica, tengo que hacer un pozo horizontal, como toda la 9 de Julio. Yo hago primero vertical y después horizontal, y ahí voy haciendo minifracturas. Eso requiere una tecnología específica que empezó en Estados Unidos y Canadá y después llegó a la Argentina.

Hablemos de producción. Hoy se producen alrededor de 100 millones de barriles por día a nivel global, y Argentina apunta a alcanzar un millón. Actualmente está en 870.000, pero busca llegar a un millón y luego dar un salto a 1,5 millones. Al alcanzar su máxima capacidad, Vaca Muerta podría producir 1,5 millones.

1,5 millones, sí, como el próximo salto de escala, para exportar un millón. Ese es el objetivo: exportar un millón. Y pensemos esto: son 100 millones que se comercializan todos los días a nivel global. Ya seríamos 1,5 del total.

Todo esto que estamos viendo para un país que aporta casi un millón de barriles a los mercados globales, llegó a producir 3,5 millones. Fíjate la diferencia entre las reservas y lo que efectivamente producía. Si Estados Unidos se pusiera a producir a pleno con el planteo de Trump, ¿cuánto podría generar?

No mueve el amperímetro global. De esos 100 millones de barriles por día, ¿cuánto produce Arabia Saudita? Es el primer productor; después viene Rusia; entre 15 y 20 millones. Son esos los que más aportan. Estados Unidos tiene gas, pero no petróleo no convencional. Sí, primero tiene petróleo. El gas viene asociado al petróleo, pero el gran salto de calidad fue con el GNL: cuando Estados Unidos empezó a exportar gas licuado —comprimirlo y ponerlo en un buque— y luego de la invasión a Ucrania se convirtió en el principal aprovisionador de Europa.

A ver, si en Venezuela está el petróleo a pocos metros, ¿es fácil de extraer? Tiene más reservas que Arabia Saudita, porque Arabia Saudita produce 15 a 20 millones de barriles por día y Venezuela como máximo llegó a tres; hoy produce uno y la expectativa es aumentar. ¿Por qué no puede producir 15 o 20 como Arabia Saudita?

Una respuesta tiene que ver con el tipo de crudos, porque hasta ahora hablamos de técnica y cantidades, pero hay otra cuestión: ellos tienen un petróleo pesado, claro, extra pesado, extra pesado, y con mucha cantidad de azufre, con lo cual necesariamente hay que hacer un proceso intermedio antes de que llegue a una refinería y se convierta en combustible, que es lo que consumimos. Eso agrega complejidad: parte se realizaba en Venezuela y parte, por ejemplo, en Estados Unidos, en las refinerías que tenía PDVESA, que después pasaron a otros jugadores.

También hay que señalar que parte de ese crudo va a Asia, a la propia China, y eso explica parte de la situación que estamos viendo: por un lado, los destinos de ese crudo, y por otro, con qué moneda se comercializa, porque detrás de toda esta movida está la cuestión de si el dólar seguirá siendo el patrón de intercambio del petróleo.

Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Brasil, incluso Argentina, que acaba de salir hace dos años, o rechazó la invitación a entrar, forman parte del sur global. Es importante esto en la geopolítica porque así como Trump dice: "El hemisferio occidental es mío y voy a hacer lo que quiera", China podría decir, y Rusia en alguna medida, "El sur global es mío". Y ahí Argentina está como pivoteando, América del Sur.

Sí, el sur global es un concepto, no es geografía, porque claramente la mayoría de los países están en el hemisferio norte; el único que está en el hemisferio sur sería Sudáfrica y Brasil. Todos los demás están en el hemisferio norte.

Ahora, ¿cómo juega Arabia Saudita en el BRICS y al mismo tiempo el príncipe saudí, amigo de Trump?

Hay que ver los BRICS, sobre todo en lo OPEP, cómo juega Arabia Saudita. Acaban de decir antes del sábado que iban a mantener la cuota de restricción, se autorestringen en la producción. Son estas relaciones ambivalentes; no está claro cómo responde China, Rusia, que están apoyando por ahora al régimen chavista, y Arabia Saudita en producción.

Ahora, desde el punto de vista del petróleo: si se producen 100 millones de barriles, hoy Venezuela produce un millón y todas las expectativas apuntan a llevarlo a tres. Sobre 100 millones de barriles de petróleo que se producen por día, no parece ser una revolución petrolera que Venezuela triplique la cantidad de producción; ahí estarían las claves de la decisión de Estados Unidos de atacar a Venezuela. Se dice que es el petróleo. ¿Es el petróleo o cambia algo geopolíticamente el control del petróleo venezolano sobre la producción mundial?

Podríamos decir que es el petróleo, pero a la vez no es una revolución: simplemente es un cambio de jugadores. Alguien que producía y le vendía a un tercero, ahora va a producir la propia empresa americana para vender al mercado americano. Obviamente, no va a mover el amperímetro de la ecuación global, pero sí de esos intereses materiales. Acaba de anunciar Trump ese primer cargamento entre 30 y 50 millones de barriles, que uno dice: bueno, para la demanda de Estados Unidos tampoco es relevante, pero como señal: "Ahora esto es mío, lo manejo yo, y voy a ver qué hago con esa plata, a quién se la doy para beneficio del pueblo americano y venezolano".

Entonces es muy importante ver cómo se da un cambio de lógica histórica: ya no es poner como argumento la democracia, los derechos humanos, y apoyar la oposición en un país. Acá se ha hecho una extracción de un presidente, dejando toda la estructura intacta, con la idea de negociar en la transición. Es la primera vez que directamente Estados Unidos interviene, no en su patio trasero, sino en el traspatio, más allá de que es América del Sur. Eso es una novedad.

Las reservas de Venezuela podrían darle a Estados Unidos acceso a apenas 1% más del total de barriles producidos en el mundo. Puedo suponer que el problema de Trump siempre ha sido mostrar, dentro de Estados Unidos, que sus acciones benefician a los norteamericanos —el America First—, y que cada medida, como cuando prestó dinero a Argentina y hubo conflictos con los productores agropecuarios, termina siendo percibida como un beneficio para Estados Unidos. Tiene una necesidad enorme de demostrar que su geopolítica y su actividad militar internacional generan beneficios concretos para el estadounidense promedio. Por eso habla de dinero y petróleo: es más atractivo para su electorado que debatir sobre geopolítica o socialismo.

Yo creo que sí: está sobreestimando el petróleo con el objetivo de mostrarse electoralmente, produciendo un efecto económico concreto para el votante. Siempre decimos, cuando estudiamos relaciones internacionales, que muchas acciones de política exterior se explican por la política doméstica en cualquier país. Vimos en la primera conferencia de prensa de Trump hablar: ya metiéndose con los demócratas y dando esa pelea interna. Por otro lado, uno de los objetivos de Trump desde el inicio fue bajar el precio de los combustibles internos para su política doméstica, económica e industrialización. Y para los mercados, que haya más producción disponible, eso hace que baje el precio.

Pero con 1 % bajás el precio. Además, al lado de Venezuela está Guyana, que tenía un conflicto limítrofe y ahora quiere sumar alrededor de dos millones de barriles diarios más a la producción. Es casi un efecto dominó para la región: Trinidad y Tobago con el gas y Guyana con su petróleo, que ya puede volcar al mercado crudo significativo gracias a sus reservas frente al Esequibo. Esa producción está impulsada por campos cercanos a la frontera con la cuenca del Orinoco, donde resulta más sencillo perforar y obtener petróleo.

Sí, pero no teníamos conocimiento de eso en Guyana. Chevron, empresa americana, está ahí y venía insistiendo hace tiempo, y se destrabaron todas las condiciones para que eso sea efectivo. Hace poco tiempo Venezuela dice: "Va, ojo con esto", y dice: "Esto es mío". Ahí empezaron los conflictos limítrofes. Que Maduro no esté más sería una salida al conflicto.

Agregaría otros dos millones. Cuando hablamos de política doméstica, en diciembre salió la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos. La primera región que pone es el hemisferio occidental, que es América para ellos. Lo que dice es: "Voy a mantener alejado a todos los líderes extraemisféricos". Ahí también tenemos una punta para entender esta operación: "Voy a hacer esto y que se cuide Colombia, y ojo México. Estados Unidos está diciendo: ya no solo es mi patio trasero, es todo este hemisferio. Voy a hacer lo que tenga que hacer, y lo voy a hacer a mi manera".

Y eso es llamativo: la novedad es cómo intervino Estados Unidos en Venezuela, una acción militar de inteligencia coordinada, llevándose por delante el sistema defensivo de origen ruso y chino, y más allá de los guardias cubanos. Pero diciendo: "No voy a intervenir directamente en ese país, no voy a hacer la panameña y llevar a mis marines ahí". A la vez, es un líder no solo transaccional que quiere ganar y llevarse petróleo, sino que hoy dice una cosa y mañana otra. Tanto los aliados como los enemigos deben adaptarse: hoy hay otras reglas de juego, no es un derecho unilateral sin normas; la costumbre era eso, voy escribiendo las reglas y una vez que las hago efectivas, quedan vigentes.

La posibilidad de que Venezuela pueda duplicar la cantidad de barriles que produce y que en paralelo Guyana pueda hacer algo parecido, ¿reduce las posibilidades de inversión en Vaca Muerta? ¿Genera algún efecto negativo? ¿Es una mala noticia para Argentina económicamente la intervención norteamericana en Venezuela?

Si todas esas hipótesis llevan a que haya más producción internacional y baje el precio del Brent, que es el que usamos como referencia, eso es una mala noticia para Vaca Muerta, porque la rentabilidad de las compañías, con YPF a la cabeza, se vería mermada y, por ende, el ritmo de inversión podría desacelerarse. Por otro lado, vimos que las empresas argentinas que cotizan también perdieron valor, y uno dice: "¿Pero qué pasó si acá en Argentina no cambió nada?" Bueno, los capitales internacionales son así. Subieron las energéticas de Estados Unidos y perdieron las nuestras, porque van a refugiarse. PDVESA también aumentó enormemente su valor.

Tenemos infraestructura ya lanzada y competitividad que lo ha dicho Marina, el CODPF, hasta 45 aguanta el precio internacional (hoy está en torno a 60, supo estar en 80). No, pero a la vez la región perdería ese mote de zona de paz que Argentina usaba como activo cuando iba a negociar sobre todo el gran proyecto país: vender gas licuado.

El precio del petróleo cede tras las declaraciones de Trump sobre los envíos de barriles a EE.UU

Cuando Argentina iba a buscar compradores y financistas, decía: "Vamos a diversificar la oferta". Era un beneficio que Argentina ofrecía; además, la región estaba sin conflictos geopolíticos de alta intensidad.

MV cp