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Congreso

Juan Negri: "Los peronistas del interior son los nuevos dialoguistas"

El politólogo sostuvo que el Gobierno logró mostrar "fortaleza" con la aprobación de la reforma laboral en Diputados pero advirtió que los gobernadores le van a "cobrar" el apoyo legislativo al momento de tratar la reforma tributaria.

Juan Negri
Juan Negri, analista internacional | Cedoc

Juan Negri, doctor en Ciencia Política, señaló que, tras la aprobación de la reforma laboral en Diputados, el oficialismo logró enviar consolidar alianzas clave en el Congreso y consideró que el nuevo "eje de negociación" es el peronismo provincial. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), aseguró: "Hay un peronismo provincial que ya no tolera el liderazgo del AMBA".

Juan Negri es doctor en Ciencia Política, director de las carreras de Ciencia Política y Estudios Internacionales y docente de la Universidad Torcuato Di Tella.

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Néstor Sclauzero: ¿Cuál es tu mirada sobre la reforma laboral?

Creo que hay un primer plano simbólico, político, en el que el Gobierno definitivamente se anota un poroto porque muestra eficacia legislativa, muestra una señal clara hacia los mercados, una señal pro-inversión y también muestra una gimnasia política de lograr aliados y empezar a usar el capital político que obtuvo en las elecciones de medio término, que lo pone en una posición expectante para el año legislativo que se viene. Dicho de otra manera, independientemente del impacto de la ley en si se crea empleo o no se crea empleo, el Gobierno muestra fortaleza. Hubiese sido obviamente muy difícil empezar el año con un cachetazo. Así que, en ese plano, éxito del Gobierno. Sobre si traerá empleo esta ley, creo que va a depender mucho más del ciclo económico que de alguno de los elementos sancionados en la legislación. Pero bueno, obviamente el Gobierno apunta a una recuperación económica que redunde también en creación de empleo.

NS: Durante la primera parte de la administración de Javier Milei lo que se dijo fue que el Gobierno no había cumplido con las promesas que le había hecho a gobernadores y a los referentes de las provincias. ¿El gran desafío es ver si eso se cumple o no? Porque debe haber obra pública y hay dinero del Estado que le tiene que llegar a cada uno. ¿Esos votos o esa negociación tienen que ver con plata?

Definitivamente. Y además creo que se enlaza con la reforma tributaria, que también está en la agenda del Gobierno, porque recordemos que en Argentina una de las dimensiones más importantes del federalismo es la fiscal, es decir, los impuestos coparticipables. Entonces, hay múltiples tableros en los que se juega el vínculo entre el presidente y las provincias: obra pública, transferencias del Tesoro, impuestos, etcétera. Efectivamente eso les va a costar, y este apoyo se lo van a cobrar. Eso lo digo en el mejor sentido lo digo, como una negociación.

Y lo que también me parece que es muy evidente es que algunos sectores del peronismo provincial son ahora el fiel de la balanza. Es decir, se hablaba al principio del gobierno de Milei que los partidos dialoguistas eran el PRO y la UCR. Esos partidos hoy son marginales y además en muchos casos ya están prácticamente subsumidos a La Libertad Avanza. Con lo cual el nuevo eje de negociación, el nuevo fiel de la balanza, me parece que es el peronismo provincial. Los peronistas del interior son los nuevos dialoguistas.

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NS: Y la pregunta ahí también es ver qué pasa con el peronismo como sello, y dentro de eso el kirchnerismo, que hasta ahora monopolizó al peronismo de este tiempo. ¿Cómo ves ese escenario? No hubo una posición también firme desde lo político para oponerse a esto, ¿no?

Sí, me parece que hay un peronismo, por un lado, muy carente de ideas, porque eso que vimos de (Florencia) Carignano es una actitud prácticamente infantil, es patear el tablero de ajedrez cuando estás perdiendo. Esa actitud muestra una carencia de ideas y de discusión.

Por otro lado, oponerse a toda la reforma lo muestra como algo conservador, pero más que nada reaccionario. Hay una informalidad laboral del 40%, donde hace 15 años que la Argentina no crea empleo formal, y estar completamente en contra de la reforma o decir que de los 400 artículos no hay nada que el peronismo pueda pensar que pueda servir es reaccionario.

Y después, lo que estamos viendo, y ya lo habíamos visto con la propia experiencia de gobierno del Frente de Todos, es que hoy el peronismo es una amalgama de intereses muy diversa. Es decir, durante el gobierno de Alberto Fernández esto un poco se vio, pero bajo esa etiqueta tenés dialoguistas del norte. Algunos ya se fueron a partidos provinciales, pero la dificultad hoy de una identidad propositiva peronista me parece evidente.

NS: Desde el punto de vista laboral se habla de que los puestos de trabajo que se lograrían a partir de esta legislación no tienen que ver con los nuevos que se generen, sino con el blanqueo. Ahora, la cuestión de fondo parece que es más impositiva que de reglas de juego para blanquear o para tomar a una persona en un sector laboral. ¿Vos creés que se puede blanquear? ¿Puede haber una ola masiva de empresas blanqueando a quienes tienen en negro o eso tampoco de fondo lo contempla la legislación?

Me parece difícil pensar que realmente ahora todos pasen a blanquear. No me queda claro tampoco que la ley genere tantos incentivos si vos ya tenés una estructura lamentablemente informal de trabajo en tu empresa o tu PyME. Se baja cierto costo, sobre todo cierto costo de despido, pero no me parece que haya generado incentivos tan fuertes en esa línea, así que yo no anticipo una oleada. En todo caso también va a depender mucho del ciclo económico, que es un gran generador de empleo. Y después quedan las dudas. La ley parece facilitar el despido, pero no me queda claro que facilite la contratación.

NS: ¿Facilita más el despido que la contratación?

Da esa impresión por las dudas que a mí me genera. Yo no soy abogado laboralista o economista laboral, entonces posiblemente se me escapen muchos detalles del proyecto aprobado, pero el proyecto parece más una facilidad de despido que facilidad de contratación. Es cierto que hay algunas cuestiones impositivas y procedimentales que lo facilitan.

NS: Y dentro del peronismo, ¿cómo ves ese escenario? ¿Qué escenario imaginás para el futuro, sobre todo cuando comienza el año legislativo?

Yo creo que vamos a seguir viendo esta dinámica en la que hay un peronismo provincial que ya no tolera el liderazgo del AMBA, ese liderazgo un poco más kirchnerista, sobre todo en temas que tienen que ver con las economías provinciales.

Otro tema que al Gobierno le interesa es la Ley de Glaciares. Hay muchas preocupaciones ambientales, y mucho del peronismo del AMBA puede tener, pero que los gobernadores de las provincias dicen: “Si yo flexibilizo esta ley de glaciares tal vez llegan muchas inversiones y esas son para mí”. Entonces, yo creo que vamos a seguir viendo esta fractura interior-Buenos Aires que vimos un poco en el Congreso al interior del peronismo.

NS: ¿Te referís al tema de la minería con la cuestión de los glaciares?

Sí. La Ley de Glaciares en Argentina, según el Gobierno, es demasiado exigente, y eso bloquea la posibilidad de extracciones de minerales en la cordillera. Entonces lo que propone el Gobierno es flexibilizarla. Y por supuesto, desde la oposición uno podrá pensar que hay consideraciones ambientales para hacer y también que uno está modificando la ley para entregársela a las grandes mineras. Yo creo que esa discusión va a aparecer y el peronismo del interior, el peronismo que tiene cordillera, se puede mostrar interesado en esa flexibilización.

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NS: Casi todas las provincias que tienen cordillera están en manos del peronismo o tienen presencia fuerte, sobre todo el centro norte. La cuestión de la minería también genera discusión sobre qué cantidad de puestos de trabajo crea, aunque también hay que esperar bastante tiempo si se lo compara con lo que ocurre, por ejemplo, con el petróleo y el gas de Vaca Muerta, que más allá de esa misma lógica es mucho más rápido que el funcionamiento de la rueda de la minería, ¿no?

Sí, son inversiones más a largo plazo. Me parece que en ese sector hay todavía una actitud de esperar y ver en muchas empresas que están con un ojo en la dinámica política, a ver cuánto de esto se sostiene en el tiempo. En muchos casos esperando una reformulación positiva para ellos de la Ley de Glaciares.

Pero también hay una cosa muy importante que me parece que marca un poco el clima de la Argentina que se viene y que está en la cabeza del Gobierno, que es que el motor de la economía ya no está en el conurbano. Para el Gobierno, la manufactura que históricamente fue muy fuerte en el conurbano bonaerense y el litoral ya no es la locomotora. El Gobierno está pensando en que ese núcleo productivo pasa a ser la minería y la energía, en provincias que hasta ahora eran periféricas. Eso puede ser un cambio geográfico de primera magnitud sobre cómo se organiza territorialmente la Argentina.

NS: El campo genera 30.000 millones de dólares al año, con mucha mano de obra, y derrama. El petróleo mucho menos, y en la minería casi eso no se da, más allá de lo que ocurre localmente. El desafío es que eso sí derrame, que haya un desarrollo industrial por encima de la extracción en sí de la minería o de esa materia prima.

Ni hablar, pero no sé cuánto el Gobierno está preocupado por esto. Esa es la verdad. El Gobierno cuando le ha tocado hablar tiene esta perspectiva de: “Yo arreglo la macro, que vengan las inversiones y en la micro que se arreglen solos”. No me queda claro cuánto el Gobierno está dispuesto a hacer control de daños porque es que no sabemos cuánta gente va a quedar afuera del esquema. Tal vez entra dinero y queda gente afuera. Un ejemplo paradigmático en la cuestión de la minería es la industria manufacturera. Lo que está pasando en Fate es que el 30% de los neumáticos el año pasado fueron importados y son más baratos. Ahora, tenés el cierre de una fábrica. El tema es cómo se va a manejar esa sábana corta. ¿Va a llegar el Gobierno al 2027 con éxitos para compensar lo otro? Es una pregunta.

TV/ff