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MODO FONTEVECCHIA
Escenario político

Julio Bárbaro: "Felicitó a Bullrich por plantarse y Fantino me parece un estúpido"

El dirigente político elogió la "dignidad" de la funcionaria oficialista. Ademñas cuestionó al oficialismo: "Cuando Milei reduce los impuestos a los coches de lujo y a los yates, y los aportes a la discapacidad, demuestra que su concepción política es delictiva y perversa".

Julio Barbaro
Julio Barbaro | CEDOC

En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el histórico referente peronista Julio Bárbaro respaldó públicamente a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, destacando su postura en busca de la "dignidad", al mismo tiempo que arremetió con dureza contra el periodista Alejandro Fantino, a quien calificó de "idiota". "Fantino una vez me paró en la calle y me dijo: 'Con usted yo no puedo hablar porque usted es hegeliano'", ejemplificó.

Julio Bárbaro es un histórico dirigente político, escritor y reconocido analista político. Se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad del Salvador. En la Administración Pública se desempeñó como diputado nacional en 1973 hasta 1976. Fue Secretario de Cultura de la Nación entre 1989 y 1991, durante la presidencia de Carlos Menem. Interventor del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) entre 2003 y 2008, durante las presidencias... gracias a Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Ha publicado diversos ensayos y libros dedicados a la historia política y el análisis de la realidad argentina. Recibimos en Modo Fontevecchia a Julio Bárbaro.

¿Existe el peronismo?

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No, no existe ningún partido en la Argentina. En la Argentina existen codicias, intereses, negociados, negocios, pero el radicalismo está disuelto. El PRO dice esta estupidez: "Estamos por el cambio". ¿Qué es el cambio? Nadie sabe. Pero el cambio sería que yo estoy frustrado y tengo que hacer otra cosa: cambiar. Es para el psiquiatra.

Y el peronismo... Menem lo convirtió en un negociado y ahora los menemitos reivindican eso. Vendió el ferrocarril; no se hizo en ningún país del mundo. Y después vino Kirchner, hizo algunas cosas bien; y después vino Cristina, con la que yo no estoy de acuerdo; y después vino Alberto, que creo que fue el peor gobierno de la historia para mí. Lo hizo en nombre del peronismo.

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Yo, cuando apareció Scioli, fui y dije: "Voto Macri". Hoy yo escucho lo que opina Patricia Bullrich y digo: no es mi partido, pero yo la felicito porque está planteando la dignidad. Y sale Fantino... un tipo que es un idiota. Un tipo que una vez me paró en la calle y me dijo: "Con usted yo no puedo hablar porque usted es hegeliano". Yo me llevé la duda de si era una acusación o una ponderación. ¿Qué sería eso? Bueno, y este pobre chico dice que está mal Patricia. Política no es obediencia. La vida es rebeldía y dignidad. La alcahuetería no es una virtud. Yo no fui alcahuete de Perón, ni de Kirchner, ni de Menem. Si era alcahuete... dejémoslo para Horacio Verbitsky, que nació botón.

No hay patria. Los RIGI son invotables. No vienen igual. No vienen igual. Cuando Caputo dice que el riesgo kuka es un problema, está peleándose con la democracia griega. ¿Qué es el riesgo kuka sino la democracia? Porque me pregunto. Entonces, me parece que lo que estamos viviendo es una etapa en la cual un sector de los ricos dicen: "El Estado, que lo que hicimos todos, nos lo llevamos a casa, porque para construir empresas no servimos". El más grande, que es Roca... A ver, sin burguesía nacional no hay país capitalista. Burguesía nacional son aquellos industriales productivos enamorados de su patria. Eso es la burguesía nacional. Después están los ladris de todo tipo, los que se afanaban un pedazo del Estado y desde ahí hacen plata. Esos son coimeros y comerciantes. Y están los bancos. Sin burguesía no hay patria. Nosotros el último que tenemos debe ser Roca, que este le dice chatarrero. Eurnekian no promovió nunca nada.

Mi pregunta es esta: está bien, el peronismo no existe como partido político, pero existe como cultura. Una sociedad construida mayoritariamente por inmigrantes europeos en el siglo XX que tenía expectativas de desarrollo, que vino a la Argentina con expectativas de desarrollo, y el peronismo interpretó. Cuando Perón decía "peronistas son todos", en realidad creo que lo que podríamos decir es que el ánimo de progreso caracteriza a la población argentina. Probablemente la palabra cambio que utiliza Macri, para decir "quiero cambiar mi no progreso por progreso". Entonces, el progreso podríamos decirse que es la cultura del peronismo la movilidad social. Entonces, esa cultura sí existe. No existirá el partido, pero esa cultura existe. Y qué nos diferencia del resto de la América Latina, que tiene un componente poblacional distinto, que trasciende a la política, que son poblaciones que aceptan la desigualdad con mayor tolerancia?

Eso es la clase media de lo que usted está hablando.

Incluso la clase baja con aspiraciones a ser clase media. Entonces, si decimos "el peronismo no existe como partido, pero existe como cultura" y podemos explicar esa cultura como una cultura que se diferencia al resto de nuestros vecinos de América Latina, en que la demanda de desarrollo es mucho mayor y el espíritu igualitario es parte de la genealogía de la Argentina, lo que está haciendo Milei, más tarde o más temprano, va a ir en contra de esa cultura.

Está degradando a la clase media, la está destruyendo, que es la industria y el comercio. El proteccionismo de Trump no tiene límite, y acá un imbécil dijo que proteger es cazar en el zoológico. Sobre esa imbecilidad, no hay país del mundo que no proteja. No es que somos una sociedad que nunca se llegó a la clase media; esa aspiración, esa referencia está. Cuando Milei reduce los impuestos a los coches de lujo y a los yates, y los aportes a la discapacidad, demuestra que su concepción política es delictiva y perversa. Hay que ser mala persona para hacer eso.

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Cuando se habla de batalla cultural, creo yo que en el fondo está esta discusión de que el peronismo empoderó a la clase baja diciéndole que podía ser clase media, y que ahora la contrarrevolución sería convencer a la clase media que no se puede, que no hay recursos para que sea clase media. ¿Usted cree que es transformable esa cultura argentina, o que esa cultura peronista es resiliente?

No, yo creo que no es transformable. Que la Argentina va a volver a tener integración social y tener industria y comercio; que no va a importar todo. Con Menem fabricábamos vagones y locomotoras, llegamos a fabricar los aviones más importantes y él compraba afuera. Porque fabricar es dar trabajo, y dar trabajo no da coima; importar permite coimear. Tengo una tesis personal que usted no va a estar de acuerdo: creo que la riqueza achica el cerebro. Punto. Más rico, más descerebrado.

Nosotros nos educamos en la imagen de Europa. ¿Cómo es Europa? Con todos los ciudadanos adentro. Hasta que vino Menemito y dijo: «Quiero ser Miami». ¿Cómo es Estados Unidos? Los ricos son muy ricos y los pobres se arrastran. Europa es una imagen, y Estados Unidos y Rusia son poderes de gobierno, pero no de la sociedad; no hay riqueza en la sociedad. Por eso este personaje menor dice: "El país era el gran rico del mundo, una promesa". No, era un país con ricos, lo cual no quiere decir que sea un país rico. Ricos fuimos con Perón, pero también con Lanusse y con Onganía; fueron patriotas. Hasta Levingston fue patriota. El primer no patriota es, para mí, es Videla con Martínez de Hoz. Después, el antipatria en esencia es Carlos Menem con Domingo Cavallo.

Si aceptamos que no es un partido político, pero que el peronismo es una cultura que sigue viva. ¿Quién la va a interpretar? ¿Axel Kicillof?

Axel va a ser el candidato del peronismo, sin duda, y que el candidato de la derecha va a ser Patricia Bullrich. Yo he sido muy amigo de Patricia. Mi sueño es que, si son Patricia y Kicillof, gane quien gane, dejen de ser enemigos y pasen a ser adversarios. Es un salto. No hay democracia entre enemigos, no se inventó; enemigos es guerra.

Entonces, eso lo hizo el tonto de Alberto Fernández, que fue lo peor que tuvimos. Mi sueño sería que los candidatos que vengan larguen la elección diciendo: "Gane quien gane, el otro será mi adversario y, en el proyecto central de patria, vamos a tratar de trabajar juntos". Eso sería recuperar un país. Mientras los Caputos roben empresas como están robando -privatizar es el nombre científico de afanar-, y digan que está el reisgo kuka, no hay paz.

RM