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MODO FONTEVECCHIA
Deseo y realidad

La autora del libro "Un presidente como un rey" compara a Milei con Alberdi

Patricia Kolesnicov analizó los puntos de contacto entre Javier Milei y Juan Bautista Alberdi, aunque advirtió que "Milei gobierna y Alberdi no gobernó" y sostuvo que una lectura literal del pensador del siglo XIX sería "anacrónica".

Patricia Kolesnicov
Patricia Kolesnicov | Wikipedia

En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), la periodista y escritora Patricia Kolesnicov analizó el vínculo entre las ideas de Juan Bautista Alberdi y el proyecto político de Javier Milei. Aseguró que el Presidente "podría suscribir" gran parte del liberalismo alberdiano, pero remarcó que "una cosa es lo que él quisiera y otra es lo que es posible", porque "Milei gobierna y Alberdi no gobernó".

Patricia Kolesnicov es una destacada periodista cultural, editora y escritora, posee una extensa trayectoria en la gestión de contenidos culturales en medios gráficos y digitales, además de haber publicado reconocidas obras literarias de ficción y no ficción. Trabajó durante casi 30 años en la sección de Cultura del diario Clarín. Actualmente se desempeña como editora de la sección Libros en Infobae y coordina su editorial digital Leamos. Además, dirige colecciones de e-books exclusivos para la plataforma BajaLibros. Su última publicación es "Un presidente que sea como un rey", ensayo de investigación histórica y política que cruza el pensamiento de Juan Bautista Alberdi con el contexto contemporáneo argentino.

—Tenemos el libro que nos motiva la conversación con Patricia. Hay un uso que todos los políticos hacen de la historia, y en este caso hace Milei de la figura de Alberdi. En tu análisis contrapones la doctrina ideológica con su gestión. Me gustaría que compartieras con nuestra audiencia una especie de síntesis de dónde Milei hace un uso correcto y dónde abusa.

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—En lo ideológico, yo encuentro muchas similitudes. Te voy a decir: yo en el libro entrevisto a distintos historiadores, historiadores económicos, porque yo, aunque digan periodista y escritora, soy periodista. Entonces tuve una idea y salí a buscar quién sabía más, como hacemos siempre. Y ellos me dicen de todo. Algunos historiadores te dicen que sí y otros te dicen que no tanto. En lo que yo leo de Alberdi, leo mucho lo que hace, más lo que dice Milei: un liberalismo total. Alberdi habla de levantar hasta las aduanas, si fuera por él, pero dice: "No es posible". Y yo creo que esa es la cuerda por la que camina Milei. Una cosa es lo que él quisiera, o dice que quisiera, y otra es lo que es posible.

En una charla con él, hace un tiempo, yo le planteé alguna de estas contradicciones a Milei, no a Alberdi, por cierto, y me dijo algo de eso: "Como hay restricciones externas, como existe la realidad". En lo ideológico, pensá: a mitad del siglo XIX, las cosas que dice Alberdi las podría gritar hoy Milei en un escenario. Lo de la aduana, la inviolabilidad de la propiedad privada, ni qué hablar. Alberdi dice que los impuestos son expropiación, prácticamente; que si vos no podés disponer del fruto de lo que ganaste con tu capital, es como que te sacaran el capital. Milei podría suscribir a eso. Pero Milei gobierna y Alberdi no gobernó.

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—Tanto en filosofía como en ciencias sociales, como en psicología, no se puede desear un imposible. Nadie puede soñar ser el rey de España. El deseo requiere cierta cuota, aunque sea mínima, de posibilidad. El imposible no se desea. Entonces siento, detrás de ese deseo, más allá de las restricciones, realmente un convencimiento de que puede ser posible en algún momento.

—Es un marco ideológico. Viste aquello de que la utopía es un lugar hacia donde caminar, que vos sabés que no vas a llegar. Y a mí me parece que, en cierto punto, es un marco. Alberdi dice: "Mejor sería sin Estado", en un momento. Llega a rozar la anarquía, pero dice: "¿Se imaginan el lío que sería eso?". No lo dice con estas palabras. Yo todo el tiempo lo traduzco, pero sería algo así.

—¿Sería un minarquista?

—Yo creo que sería un minarquista, básicamente. Lo es, o sea, lo dice con todas las letras: cuanto menos Estado. Y aparte, cuanto menos Estado y cuanto menos pueblo. Ojo que Alberdi es un un inspirador de la Constitución, pero también plantea muchas restricciones y plantea un gobierno más o menos de una élite que gobierne para un pueblo que trabaje, y ya está.

—Sobre el tema Alberdi, a lo largo de estos 30 meses de Milei hemos entrevistado aquí, en este programa, a todos los historiadores importantes, y todos te marcan que hay distintos Alberdis, y que, si uno saca lo de la aduana, solamente se puede imaginar un Alberdi. Y si lee simplemente la Constitución, se imagina otro, que está en las antípodas, que lo que cree es un Estado importante y un poder del Estado importante.

De hecho, Un presidente que sea como un rey: no habría rey sin Estado. En tu propio título está planteado eso. Entonces quería preguntarte aquello que los historiadores lo saben mucho, que decía Walter Benjamin sobre la historia: que nunca podemos volver a ver los hechos del pasado como fueron, que son como la luz de un relámpago, un instante, y no se pueden volver a ver. Digamos, si yo dijera que Aristóteles era esclavista o Lincoln esclavista y dijera: "Entonces se parece a Lincoln porque está a favor de los esclavos". ¿Te generó en algún momento esa controversia epistémica?

—Sí. Así como te digo, yo sentía que algunas de estas frases Milei las podría gritar. Y, por supuesto, pensaba: no tengo que incurrir en anacronismos. Pensaba mucho, mirá, en Pierre Menard. Viste que Pierre Menard escribe el Quijote exactamente igual que el Quijote, pero Borges dice: "Es otro", porque es otro tiempo y es otro espacio. Entonces escribió otro libro. Yo creo que hay algo de eso. Yo creo que, si Milei es igual a Alberdi, el que está fuera de tiempo es Milei, porque Alberdi estaba en su tiempo, estaba en el siglo XIX, trabajaba con Adam Smith, lo cita, pero con muy poca diferencia temporal. O sea, estaba en el momento en que esas ideas no eran tan raras. De hecho, es medio lo que pensaban todos, lo que dice Alberdi. No es un pensador original en ese sentido. Él toma un pensamiento de la época.

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No es muy distinto de lo que piensa Sarmiento. Tienen enfrentamientos en algunos puntos, pero no es que el otro era un socialista o un desarrollista. Me parece eso. Una cosa es cuando alguien plantea algo en el siglo XIX y cuando lo retoma tal cual. Ya ha pasado el comunismo, el peronismo, el fascismo. Pensá en lo que pasó en el mundo entre una cosa y la otra. Entonces no puedo pensar que estoy viviendo en Adam Smith.

—O sea, Milei es anacrónico.

—A mí me parece que, si él tomara literalmente a Alberdi, sería anacrónico. Después está la realidad. Y aparte, yo no soy mileísta, pero Milei su guía económica no es Alberdi. Sí, hay un padre en Adam Smith ahí atrás, pero hay mucho recorrido después.

—Y Adam Smith y Alberdi, en términos económicos, no tienen nada que ver con el libertarismo ni con la escuela austríaca.

—No, por eso. Por eso hay un desarrollo después que también Milei toma. Pero hay como un punto de partida, me parece, pero viene por ahí. Viene por esas ideas del dejar hacer, sacar la mano, cuanto menos Estado, mejor. El Estado tiene que regular. El Estado de Alberdi regula, pero poquito. Como regula seguridad, un poquito de educación..

Alberdi son muchos Alberdis. Cuando él hace Bases, por ejemplo, la educación le importa mucho. Él elogia la Constitución de California porque tiene educación pública y pagada por el Estado. Sin embargo, sí, después él va analizando constituciones y vos te das cuenta para dónde va por lo que elogia y lo que critica de cada una. Elogia la de Chile porque tiene un presidente que sea como un rey. La frase es de ahí. O sea, un presidente fuerte, que puede intervenir, que en dado caso puede hacer cesar a los otros poderes, todo eso.

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Años después va a decir: "¿Para qué le ha servido al pueblo saber leer?". Y dice: "No es que estoy en contra de la educación primaria, que lean". Pero dice: "Le ha servido para leer pasquines políticos", que son los que escribe Alberdi, por otro lado. Entonces me parece que hay un camino que a mí me hace dudar de nuestra admiración por Alberdi fuera de contexto. A veces, cuando lo estudiamos en la escuela, hay una avenida, uno tiende a pensar...

—Que los próceres son inmaculados.

—Y no. Son políticos de su época, están haciendo política, no están haciendo historia. Hay un libro que salió recientemente que muestra cómo San Martín reprimía a los opositores ferozmente, o sea, hasta la pena de muerte. Y estaba a favor de la monarquía, y esa era la discusión. Un libro sobre conspiraciones, de una historiadora llamada Beatriz Bragoni, salió recién. Bueno, muchachos, eso no quita todo lo otro, pero son gente de su época, no son estampitas.

—¿Cómo creés que va a contar la historia, dentro de 100 o 200 años, a Milei?

—¿Cómo creés o cómo esperás? Espero que lo cuente como un episodio fugaz. Creo que lo va a contar como una evolución de qué pasó cuando un proyecto, o un enunciado supuestamente progresista, se demostró fallido hasta sus raíces. No solo en sus resultados sino tal vez en sus intenciones.

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