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MODO FONTEVECCHIA
Opinión pública

Lara Goyburu: "El apoyo a Milei se parece al de Menem en 1995"

La experta explicó que muchos argentinos creen que su situación mejorará el próximo año, impulsados por el rechazo a los líderes tradicionales. Además, compara la situación con años pasados, donde la gente prefería seguir con un gobierno incierto antes que volver a modelos asociados a crisis pasadas.

Lara Goyburu
Tiene formación universitaria en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires y una Maestría en Ciencia Política por la Universidad Torcuato Di Tella | Fundación RedFLOR

La relación entre la reelección de Carlos Menem en 1995 y el apoyo a Javier Milei en 2025-2026 muestra claras similitudes históricas y sociales: ambos cuentan con una base de respaldo sólida pese a escándalos, críticas públicas y desgaste inicial. Así lo confirma la especialista Lara Goyburu, quien señala en el programa de Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) que, pese a la compleja situación económica, gran parte de la población mantiene un optimismo sobre su futuro y prefiere sostener la gestión actual antes que regresar a modelos políticos asociados a crisis pasadas.

La politóloga argentina Lara Goyburu cuenta con una amplia trayectoria académica y profesional en políticas públicas, gobernanza y análisis político. Actualmente se desempeña como Directora Ejecutiva de la consultora Management & Fit, donde trabaja en estrategia institucional, análisis de contexto y diseño de agendas para gobiernos, empresas y organizaciones. De manera paralela, es docente e investigadora en diversas universidades argentinas, participa en proyectos de investigación en áreas como federalismo y relaciones intergubernamentales, y ha colaborado con organismos internacionales como PNUD, CEPAL, OIT y BID.

La sociedad comienza el año con optimismo: más de un 40% considera que la economía va a mejorar.

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La última, en realidad, termina en diciembre, porque las mediciones las realizamos entre el primero y el 15 de ese mes, y lo que podíamos ver era que el optimismo, que se mantuvo durante todo este año por la sociedad argentina, respecto del futuro seguía siendo la clave del cierre del año a nivel nacional. Aunque la evaluación de la situación presente era negativa, por encima del 40% durante todo el año se sostuvo la idea: “Creo que dentro de un año voy a estar mejor”.

Cuando miramos la medición nacional, se observan varias claves para analizar. La más importante es que, si bien más del 40% cree que dentro de un año va a estar mejor, seis de cada diez consideran que estarán igual o peor, y esos seis de cada diez no encuentran un liderazgo o un proyecto capaz de encarnar ese descontento. Muy probablemente, la clave esté no tanto en los aciertos de la actual administración, sino en la falta de una alternativa.

Respecto del 40% que cree que mejorará, que coincide más o menos con la evaluación del gobierno en octubre, ¿usted recuerda otros momentos donde la situación económica no fuera favorable y aun así surgiera optimismo? ¿Existe algún patrón social particular durante cierto período de tiempo? Abrimos la columna del programa de hoy con el síndrome del tercer año, ¿qué patrón encuentra respecto de experiencias anteriores?

Históricamente, desde la recuperación de la democracia, podemos ir más allá y ver el año 1995. Veníamos de una crisis muy grande en 1989, de un cansancio importante de la ciudadanía por la hiperinflación y la fatiga con la Unión Cívica Radical, que comenzaba a mostrar su primer deterioro. La esperanza sostenida por el fin de la inflación y la convertibilidad generaba que, aun cuando no toda la población estuviera bien en el presente, la expectativa respecto del futuro se mantuviera.

Actualmente, los indicadores económicos, especialmente los vinculados a la producción, muestran algunas señales de alerta, pero la ciudadanía conserva esperanza y sentimiento positivo respecto del futuro. En cuanto al síndrome del tercer año, los últimos gobiernos no lo alcanzaron completamente, llegando solo a las elecciones legislativas. Mauricio Macri obtuvo una buena elección legislativa, pero rápidamente ese respaldo se diluyó. Habrá que observar qué ocurre ahora en este tercer año: si el gobierno nacional mantiene esta expectativa o si la situación empieza a decaer.

Vale aclarar que en 1995 el mandato presidencial era de seis años. El año 1994 correspondía al quinto, equivalente al tercer año en un mandato de cuatro. Ese era el último año antes de que un presidente decidiera si podía ser reelecto o no. En aquel momento, el gobierno tambaleaba por la crisis del Tequila, y la sociedad decidió fortalecerlo frente a la debilidad. De manera similar, en septiembre de este año, el gobierno argentino también enfrentaba inestabilidad, y la sociedad prefirió darle más fuerza para continuar. Aunque las circunstancias no son idénticas, existen paralelos con la alta inflación de 2023.

Durante 2025, hubo tres situaciones que pusieron en jaque al gobierno: Libra, ANDIS y José Luis Espert, a pocos días de las elecciones. Frente a la certeza del pasado y la dificultad de planificar con una alta inflación, la ciudadanía eligió un futuro incierto, pero con un camino que empezaba a mostrar recuperación económica, permitiendo organizarse según la capacidad de compra de los salarios y remuneraciones. En cuanto a paralelos con otros gobiernos, se observó que el presente se comporta como el kirchnerismo, confrontando con un oponente. Una frase que se asocia a esta situación es “cuanto peor, mejor”, que se aplica al propio gobierno: cuanto peor estaba, más necesidad tenía la gente de intervenir y sostenerlo. Esto refleja que la ciudadanía no está salvando al gobierno, sino a sí misma.

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Las imágenes públicas de los dirigentes muestran que, a pesar de los altos niveles de imagen negativa de la mayoría de los líderes de los últimos 20 años, el presidente mantiene la mejor imagen dentro del esquema político, superando nuevamente el 40% de evaluación positiva, mientras los demás presentan cifras negativas muy altas. Cuando la ciudadanía observa resultados concretos, aunque no sean perfectos, prefiere continuar por ese camino en lugar de regresar a líderes anteriores, como lo demuestran los efectos de Libra, ANDIS y José Luis Espert sobre la percepción pública.

MV cp