El Gobierno nacional del presidente Javier Milei oficializó la salida de Nahuel Sotelo de la Secretaría de Culto y Civilización, quien ya se había apartado del cargo el 2 de diciembre, cuando dejó la función ejecutiva para asumir como diputado provincial por La Libertad Avanza (LLA) en la Legislatura bonaerense. Así quedó plasmado en el Decreto 937/2025, publicado este 2 de enero en el Boletín Oficial de la Nación y firmado por el Presidente y el canciller Pablo Quirno.
Su designación en la órbita del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto había sido dispuesta en agosto de 2024, en un contexto marcado por la necesidad de ordenar la agenda religiosa y diplomática del Gobierno. A pesar de ello, en el comienzo de la campaña electoral en la provincia de Buenos Aires (PBA), desde el inicio formal del proceso, el dirigente libertario había anticipado que dejaría la Secretaría si resultaba electo.
Así, su salida no solo implica un recambio administrativo, sino también una pérdida política dentro del esquema de poder del oficialismo, ya que Sotelo respondía al asesor presidencial Santiago Caputo. Por el momento, el Ejecutivo no informó quién será su reemplazante en el cargo vacante.

En su paso por la Secretaría de Culto y Civilización, Sotelo buscó fortalecer el vínculo institucional y político entre el Gobierno nacional y los distintos cultos religiosos que conviven en el país. Así también, tuvo participación en la elaboración y difusión de documentos internacionales alineados con la visión presidencial, con un fuerte énfasis en la política exterior y en la defensa de los principios del oficialismo en foros multilaterales.
Su llegada al cargo estuvo atravesada por la intención política del Gobierno nacional de recomponer la relación con la Santa Sede, luego de las tensiones iniciales entre Javier Milei y el papa Francisco. Ante ese escenario, el entonces funcionario fue designado además como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario, con la misión de encauzar el diálogo con el Vaticano y proyectar una agenda de acercamiento institucional.
Al asumir como diputado provincial, Sotelo celebró su regreso a la Legislatura bonaerense y trazó un contraste con el escenario político previo a la llegada de Milei al poder. En declaraciones públicas, sostuvo que “hoy somos muchos más los que podemos frenar el delirio del gobernador Axel Kicillof” y afirmó que “a la provincia de Buenos Aires le hace falta libertad”. Es por ello que dejó en claro su alineamiento con la política exterior del Gobierno nacional.
Quiénes fueron las principales bajas del Gabinete en 2025
El primer año de gestión de Javier Milei estuvo marcado por una fuerte reconfiguración del Gabinete: registró salidas de peso en áreas clave, en un proceso atravesado por el impacto de las elecciones legislativas de octubre, la necesidad de reordenar la gestión y la decisión oficial de ajustar el rumbo político. Sus renuncias se concentraron principalmente en los últimos meses del año y se sumaron a un dato significativo: más de 140 funcionarios de alto rango.
Sin dudas, el cambio más relevante se produjo en la Jefatura de Gabinete, con la salida de Guillermo Francos en noviembre. Aun considerado el principal articulador político del oficialismo y el nexo con los gobernadores, Francos dejó su cargo tras los comicios, lo que abrió paso a una reestructuración interna. En su lugar asumió Manuel Adorni, en una decisión estratégica del Ejecutivo nacional que concentró poder y redefinió el esquema de conducción política.
A la par, esa salida también arrastró a funcionarios de su entorno, como Lisandro Catalán, que se desempeñaba como vicejefe de Gabinete del Interior. En paralelo, el Gobierno avanzó en una alianza política más explícita con sectores de Propuesta Republicana (PRO), al designar a Diego Santilli en un cargo estratégico.

En esta misma línea, la política exterior fue otro de los frentes con movimientos importantes. Acto seguido a la salida de Gerardo Werthein, quien había reemplazado previamente a Diana Mondino, la Cancillería quedó en manos de Pablo Quirno hacia el cierre del año. El recambio respondió a la intención de alinear la diplomacia con los objetivos económicos del Gobierno, en especial la búsqueda de inversiones y la apertura de nuevos mercados de cara a 2026.
Además, el área de Seguridad y Defensa sufrió cambios relevantes: tanto Patricia Bullrich como Luis Petri dejaron sus cargos para asumir sus bancas legislativas. Es sabido que la salida de Bullrich fue una de las más sensibles, por su rol central en el control del espacio público y la política de seguridad. Su reemplazo por Alejandra Monteoliva apuntó a sostener la línea técnica de gestión y, en Defensa, la llegada del teniente general Carlos Presti marcó un giro hacia otro perfil.
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