La visita del Papa León XIV a la Argentina comienza a tomar forma a partir de una agenda que combina encuentros pastorales, reuniones con distintos sectores de la sociedad y espacios destinados al diálogo político, interreligioso y ecuménico. En ese marco, el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, analizó en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190) las expectativas de la Iglesia frente a la llegada del Pontífice y los temas que considera centrales para la realidad del país.
Colombo destacó la importancia de que la visita tenga un impacto concreto en la vida de la sociedad argentina y señaló entre sus principales preocupaciones a los jóvenes, las personas con discapacidad, los sectores vulnerables y quienes se encuentran privados de la libertad. Además, puso el foco en la necesidad de construir una sociedad justa y fraterna y reivindicó el diálogo entre las distintas confesiones religiosas como una herramienta para abordar las contradicciones de una sociedad plural.
Marcelo Colombo es un prelado católico que se ha desempeñado como obispo de la Nueva Orán, en Salta; también fue obispo de La Rioja y vicepresidente de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina. Actualmente preside la Conferencia Episcopal Argentina y, simultáneamente, se desempeña como arzobispo de Mendoza, nombrado por el Papa Francisco en mayo de 2018.
Muy buenos días, Monseñor. Jorge Fontevecchia los saluda. Nos gustaría, después de hecha la conferencia de prensa con el análisis de la agenda del Papa, tener su palabra y su propio comentario sobre ella. Lo escuchamos con atención.
Bueno, estábamos esperando esta confirmación porque, de esta manera, ya podemos trabajar sobre datos seguros en cuanto a los contenidos y los modos de abordar algunos de los espacios previstos para la visita del Papa y, sobre todo, para profundizar en los detalles organizativos que son tan importantes. La Ministra de Seguridad nos dio un pantallazo bastante esperanzador en cuanto a todo el trabajo, yo digo, de sinergia positiva con las jurisdicciones, las tres jurisdicciones locales alcanzadas por la visita, más las cinco fuerzas que hacen parte de la Organización de la Seguridad Nacional. Creemos que esto va a posibilitar un desenvolvimiento ordenado en la visita. La importancia también de destacar este encuentro del Papa, que es el septimo, que hace de visita apostólica y que nos toca como un verdadero privilegio en sus primeros tiempos como Papa. De eso nos habló el nuncio de una manera más que elocuente. Y creo que pudimos todos también manifestar, además de nuestra gratitud al Papa, nuestro deseo de que esta visita tenga fruto, que sea un fruto tangible en la marcha, en la vida de esta comunidad nacional.
Y, Monseñor, ¿qué temas usted piensa de la realidad argentina que necesariamente deberían estar presentes en las conversaciones del Papa aquí en la Argentina, tanto públicas como privadas?
En las privadas me resulta difícil imaginar lo que el Papa tiene en mente. Imagino que él puede llegar a ser más exhaustivo de lo que podría ser una enumeración de mi parte. Pero, en cuanto a las públicas, yo creo que el tema del mundo de los jóvenes es en sí mismo un desafío para esta sociedad y para este tiempo de la Argentina. El tema de la discapacidad en la visita al Cotolengo. También lo que significa la construcción de una sociedad justa y fraterna en el encuentro con la sociedad política. Y el diálogo interreligioso y ecuménico como un camino imprescindible para que todos los que tenemos una fe, sea cual fuera ella, podamos también ser capaces de articular y de interactuar en una sociedad como la nuestra, que es tan plural y, a la vez, está atravesada por tantas contradicciones de la realidad.
La visita incluso también a encuentros con sectores vulnerables, con personas privadas de la libertad. ¿Cómo se imagina que, en la piel de esta Argentina actual, con las circunstancias que enfrentamos, pueden resonar esos encuentros?
Yo creo que el mensaje del Papa es el mensaje que hemos visto tanto en Juan Pablo II, como en Benedicto, como en Francisco, al abordar el tema de la cárcel: un mensaje de esperanza para los que están privados de la libertad. También una invitación a asumir, a poner manos a la obra en la propia vida, en lo que se puede, en este momento dramático de la falta de libertad. Pero, sobre todo, creo que para la sociedad es una invitación a no desconocer que esa realidad la integra, la constituye de alguna manera, y no se trata de negarla o de pensar que allí se archivan personas. Son historias, familias, situaciones que naturalmente nos afligen a todos.
Usted mencionó claramente el Cotolengo y discapacitados, ¿no? En un contexto en donde el presupuesto envía recortes a discapacitados. Digo, más allá de un viaje pastoral, evidentemente va a tener una connotación. Por eso decía, en ecos que resuenen en otros temas coyunturales de la Argentina, ¿no?
Sí, yo creo que eso está claro, que es un punto que para nosotros reviste una importancia sustancial, ¿no? El Papa Francisco hablaba de la cultura del descarte. Y para nosotros es importante afrontar todo lo que tenga que ver con esa dinámica. Y creo que, en este tiempo que se debaten cosas importantes para la Argentina, no solo para la macroeconomía, sino para el día a día de las familias de personas con discapacidad, una mirada humanitaria es sustantiva, es necesaria, imprescindible.
Monseñor Marcelo Colombo, muchas gracias. Gracias por su predisposición siempre para con nosotros. Allí estaremos cerca, en cada momento del avance de la visita del Papa. Le mandamos un abrazo fraterno.
También para ustedes, la bendición para la audiencia.
Muchísimas gracias.
LMM