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MODO FONTEVECCHIA
Fallo judicial

María Eugenia Estenssoro cuestiona al kirchnerismo: “Kicillof y los K no son salvadores, entre 2008 y 2011 vaciaron YPF”

La empresaria revisa la historia reciente de YPF y cuestiona con dureza las decisiones políticas que, según su mirada, derivaron en el deterioro de la empresa tras el fallo en Nueva York.

Axel Kicillof saludando
Axel Kicillof saludando | cedoc

El fallo de la Corte de Apelaciones de Nueva York que revocó la millonaria condena contra la Argentina por la expropiación de la empresa de energía argentina, YPF, volvió a poner en discusión la historia reciente de la compañía y el rol de sus distintos gestores políticos. A partir de su entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, María Eugenia Estenssoro aportó una mirada crítica sobre el período kirchnerista y resumió su posición en una frase que reaviva la controversia: “Kicillof y los K no son salvadores, entre 2008 y 2011 vaciaron YPF”.

La empresaria argentina, María Eugenia Estenssoro, es conocida principalmente por su vínculo histórico con la petrolera YPF y por su apellido ligado a una de las etapas más importantes de la compañía. Además, es hija de José Estenssoro, quien fue presidente de YPF durante la década de 1990 y uno de los protagonistas del proceso de privatización de la empresa bajo el gobierno de Carlos Menem.

En la empresa YPF, hubo dos privatizaciones, una buena y una mala. Y la buena fue la que llevó adelante tu padre, donde la empresa fue manejada profesionalmente, donde el Estado además mantenía el control. Se la hizo eficiente, se aumentó la productividad, y luego otra privatización que vino a partir del 99 y, fundamentalmente, después de la salida de la convertibilidad, en la que realmente lo que se logró fue empobrecer a la empresa en lugar de enriquecerla. A partir ahora del fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, el tema vuelve a poner en agenda la discusión de fondo, que es si está bien que una empresa como YPF el Estado siga teniendo el control y sea mixta o sea una empresa 100% privada.

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A mí me gusta siempre decir que Menem le dio la misión a mi padre de privatizar YPF y, cuando él vio el peso que tenía, la importancia estratégica para el país, decidió que fuera una empresa, una sociedad anónima, pero controlada por el Estado argentino. No hizo el modelo de otras privatizaciones, que fue que la compraran privadas.

Gracias a la transformación que se hizo y la gestión, la Argentina logra el autoabastecimiento, un sueño que ansiaban desde 1920, desde su creación los argentinos, pero que por los manejos más bien políticos de la YPF anterior, que era una sociedad del Estado solamente, nunca habíamos logrado ese autoabastecimiento. Hablo porque se habla de soberanía energética. La Argentina, en el 2003, cuando Néstor Kirchner llega al gobierno, era sobrante en petróleo, superávit de 6.000 millones de dólares al año, y ese superávit se mantiene hasta el 2006.

Entonces, quiero decir, no es tan importante si una empresa es privada o si es estatal, sino si es manejada profesionalmente o si es un coto de caza de una agrupación política, de un presidente. Y me parece que si los argentinos analizamos todo como “si es del Estado es bueno, aunque pierda plata, roben, sea un antro de corrupción”, o “si es privado es maravilloso, aunque roben, sea un antro de corrupción”, esas categorías binarias no nos iluminan, sino que hacen que estemos anclados en discusiones que a la Argentina le han costado muchísimo.

Entonces, lo que el fallo del viernes pasado de la Corte de Apelaciones de Nueva York permite es terminar con una pesadilla, Jorge, que comenzó no tanto en el 99, que yo fui una de las pocas personas, periodistas, que habló en contra de la venta a Repsol que hizo el peronismo, hay que recordarlo, sino que la pesadilla empieza realmente en el 2008 con la argentinización de YPF, cuando Néstor y Cristina idearon, junto a sus testaferros, Enrique y Sebastián Eskenazi, quedarse con el 25% de la empresa sin poner plata y el control de la empresa.

El CEO es Sebastián Eskenazi, quien ingresó sin aportar dinero, según un acuerdo público refrendado por el gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner, Repsol y los Eskenazi. Según ese acuerdo, los Eskenazi pagarían su participación en YPF y, además, colocarían al CEO que dirigiría la empresa utilizando las ganancias de la propia compañía. Entre 2008 y 2011, retiraron 6.000 millones de dólares en ganancias, aunque la empresa contaba solo con 4.000 millones, lo que provocó el vaciamiento y la crisis de YPF.

Además, por otros factores relacionados con la política energética, Argentina perdió su autoabastecimiento y tuvo que importar gas y petróleo entre 2011 y 2023 mediante barcos, algo sin precedentes en la historia del país.

En una mesa de Mirtha Legrand hace un tiempo dijiste: “Bueno, ¿por qué ese 25% no fue del Estado directamente?”. Es decir, la pregunta es: ¿por qué necesitaba, si finalmente se iba a pagar con las propias utilidades de la empresa, que no fuera una recuperación del Estado pagándola con las ganancias de la empresa? ¿Por qué necesitó hacerlo a través de una persona?

Fue una pantomima, porque lo que quería el matrimonio Kirchner era quedarse con el 25% y el control. El matrimonio Kirchner, él y ella, porque la presidenta era ella. Entonces, no se puede exculpar. Y acá no estoy entrando en la grieta. Yo creo que si no discernimos quiénes hundieron y depredaron YPF y el sector de hidrocarburos de la Argentina y quiénes lo han hecho bien, vamos a cometer los mismos errores.

Si no hay discernimiento y si todo es lo mismo, si todo es bueno, si es del Estado es bueno, si es privado es malo, y seguimos con esa discusión superficial, la Argentina va a seguir cometiendo los mismos errores. Acá hubo una enorme estafa, un gran fraude que pergeñaron, idearon Néstor y Cristina Kirchner con la argentinización, que tuvo un costo enorme para YPF, pero además tuvo un costo enorme para el país, porque importar 100.000 millones de dólares de gas y petróleo que teníamos bajo tierra. Imaginate el impacto económico que fue, que el gobierno tuvo que empezar a emitir dinero porque era la única manera de pagar todos los costos y eso desquició.

También colocamos testimonios de Néstor Kirchner defendiendo la privatización del 99 porque la provincia de Santa Cruz, por el 5% de las acciones, cobraba 600 millones de dólares y marcábamos la contradicción. O sea, vos te opusiste dos veces: te opusiste al del 99 y te opusiste al del 2012, creo que fue lo de Eskenazi.

No importa que el Estado sea chico o grande, no importa que la empresa sea privada o pública, lo que importa siempre es que haya una administración eficiente, que no es eficiente siempre que sea ni del Estado ni de privados cuando, por ejemplo, los privados se comportan como en la privatización del año 2012.

Ahora lo estamos viendo con Aerolíneas Argentinas: en manos de La Cámpora perdía 100 o 200 o 300 millones de dólares al año y ahora da superávit, y no es que se hayan cortado rutas, sino que antes era una caja política desde donde se financiaba la militancia política y esa es la plata nuestra, y eso genera pobreza porque, en vez de haber aprovechado ese dinero para conectar al país con más ciudades, entonces sí me parece muy bien que haya sectores —las líneas de bandera hoy en día casi ya no existen—, pero sí YPF, si la manejan como la está manejando ahora Horacio Marín, que creo que desde la época de mi padre es el CEO que más conoce de petróleo que han puesto y además que tiene la camiseta puesta por el país.

Un discurso de pacotilla mientras nos están robando y perdemos la soberanía energética, se arman grandes discursos, y fue lo mismo con Miguel Galuccio, hay que decirlo. Galuccio después hizo su empresa, pero en ese momento se hicieron un montón de inversiones que no correspondían en Vaca Muerta porque no hicieron el fracking horizontal, sino vertical. Eso me lo han dicho los técnicos de YPF cuando visité Vaca Muerta.

Y después, en la época de Macri, se empezó a recuperar, incluso alcanzamos durante un año el autoabastecimiento y se volvió a perder, y esos son los datos en la Secretaría de Energía.

La argentinización comienza con la entrada de los Eskenazi, que eran los dueños del Banco de Santa Cruz, donde trabajaba Oyarbide, donde trabajó Zannini, desde donde se fugaron esos 600 millones de dólares que recibió la provincia de Santa Cruz cuando Néstor Kirchner le vende el 5% de las acciones de YPF a los españoles, a Repsol. Ese dinero desapareció de las cuentas públicas y fue a través del Banco de Santa Cruz, de los Eskenazi, que fueron los dueños de Petersen, que después le hacen este juicio internacional al Estado argentino. Entonces, estamos saliendo de esta pesadilla, donde se confunde quién es quién y donde unos quieren aparecer como salvadores y son nuestros abusadores. Yo creo que es fundamental que los argentinos entendamos y no nos pongamos la camiseta de si es nacional o privado, sino si genera riqueza, bienestar y desarrollo, que eso desapareció porque hubo un manejo absolutamente discrecional. ¿Te acordás lo que eran los subsidios a la energía? Así como vos marcás hoy a Marín con una administración profesional, con una empresa controlada con mayoría del Estado, que es lo mismo que hizo tu viejo en los 90, ¿creés que tu viejo hoy estaría a favor de una YPF controlada por el Estado como fue en los 90?

El drama fue cuando el Estado renunció a ese derecho con Menem. Después los Kirchner, pensando que si tenían el 25% de YPF iban a poder financiar todos sus proyectos políticos de acá hasta varias generaciones, también quisieron… Pero la cuestión de fondo sería que, más allá de las contradicciones de unos y otros del peronismo, haber recuperado el 51% del control de YPF termina siendo positivo, independientemente de los actores.

Yo me abstuve en esa votación. No creo que Kicillof fuera nuestro salvador en el 2012. Eso fue una puesta en escena de esta gran discusión sobre si es nacional o privado. La estatización fue una manera de echarle la culpa a los españoles, porque, ¿quién tuvo toda la culpa de que habíamos perdido el autoabastecimiento? Los españoles, que aprovecharon ese acuerdo con Néstor y Cristina y los Eskenazi, porque sabés lo que hicieron. Primero, retiraron ganancias anticipadas, por encima de las ganancias del presupuesto, sacando mucha plata.

Después, aunque nadie lo mencione, yo lo he escrito: cuando mi padre muere, él estaba comprando, en un accidente de avión, yacimientos para YPF en Indonesia, en el Golfo de México, en Ecuador, en toda Latinoamérica, para convertirla en una multinacional argentina. Mientras nosotros discutíamos estas pavadas, Repsol se quedó con esos yacimientos que quedaron del lado de España.

Creo que hacemos un error si creemos que la historia buena comenzó ahí, porque como dije, Galuccio no fue una historia buena. Galuccio destinó 4.000 millones de dólares, algo que no sirvió para avanzar en Vaca Muerta. Después había un acuerdo secreto con Chevron. Como legisladores, nunca podemos saber los términos. Realmente, esto empieza a tomar otro color cuando se empiezan a fomentar las inversiones privadas, no con nombre y apellido para YPF y Chevron, sino cuando se abre el sector a la inversión.

Porque también YPF es inversión privada, ¿son los inversores que compran acciones o invierten en YPF? Está bien, pero yo me quiero quedar saliendo de la grieta con lo siguiente: está claro que los Kirchner tuvieron actitudes contradictorias, porque primero aprobaban la privatización, después hicieron una especie de privatización para ellos. Los propios españoles… no es menor.

Está claro que los Kirchner se comportaron de manera no solo contradictoria, sino también negativa. Repsol también se comportó negativamente, quedándose con esas explotaciones de YPF fuera de Argentina, aceptando el contubernio con los Kirchner. Lo que estoy diciendo es que el 51% del 2012 finalmente estuvo bien. Eso corrigió muchos problemas: salieron los Peters, salieron los Kirchner, salió Repsol; ese 51% estuvo bien.

No estuvo bien porque lo que habría que haber hecho en ese momento era avanzar en la causa judicial, para ver cómo habían vaciado YPF. No se puede robar 6.000 millones de dólares y que nadie sea responsable.

O sea, vos proponías estatizar el 100%.

No, yo decía que YPF podía seguir en manos de los españoles. En ese momento, había que abrir una causa judicial donde los españoles, por el vaciamiento de YPF, también fueran investigados, así como Cristina Kirchner y Zannini. Todavía pienso que si no, quedan Cristina y Kicillof, coautor y cómplice, como salvadores, cuando han sido nuestros abusadores. Esto tiene que ir a la justicia.

El fallo de Estados Unidos despeja el camino para que la Argentina investigue, pero es viejo, ¿no? Porque si no hay un juicio ejemplar como el de las juntas, que celebramos hace 40 años, y también el 24 de marzo, los 50 años, si no hay una justicia ejemplar que deje claro quién viola la ley y degrada la República, vamos en dos o tres años…

Vos no separás a Axel Kicillof de Cristina y Néstor Kirchner. Para vos no se pagó ni un peso.

No, ¿cómo voy a separar? Él dijo que no íbamos a pagar ni un peso a los españoles, y terminamos pagando 5.000 millones de dólares más intereses, que fueron 9.000 millones en bonos, parte de nuestra deuda externa.

La Corte de Estados Unidos dijo que la estatización, tal como fue hecha, perjudicó las inversiones en el país. Dijo que debía haber compensación, pero más que indemnizarlos, habría que llevarlos ante la justicia, a los Eskenazi, porque han usado los medios para que esto no se ventilara, y también Cristina y su familia quisieron apropiarse.

Si Kicillof estaba realmente interesado, en vez de pagar a los españoles, tal vez un juicio hubiera dicho que no se debía nada. Esto tuvo un cambio completo con esta administración.

Vos planteaste que habría que haber quedado con las acciones de los españoles y no pagarles nada.

Exactamente, primero debía ir a un juicio para demostrar que ya habían cobrado dinero que no correspondía, y debía volver al Estado sin pagar. Ahora te digo: me parece un oxímoron imposible, porque mientras tanto seguían administrando los españoles con Eskenazi. Se podría desarmar el acuerdo que diseñó Néstor Kirchner, que tenía la obligación de retirarse y repartirse el 90% de las acciones, pero no el derecho. Vos te das cuenta que un gobierno diga que una empresa puede retirar el 90% de sus ganancias.

La solución no podía ser que siguieran administrándola ellos. Esas personas eran corruptas, se quedaban con el 110% de las utilidades: sobre 4.000 millones de utilidades, distribuyeron 6.000. Obviamente debieron endeudarse o vender capital para distribuir más de los dividendos generados.

No hubo sanción. Creo que no debería haber tenido un tercer período, y además lo que perdimos: Vaca Muerta se podría haber explotado a principios de los 2000, la tecnología estaba lista a fines de los 90.

No parecía interesada Repsol, tampoco.

Después se pisaron los precios locales, nadie estaba interesado. Todo junto crea un nudo gordiano, en el cual no pondría ni a Cristina ni a Axel Kicillof entre los salvadores.

Yo no pongo a nadie como salvador. El nudo gordiano había que cortarlo, y cambiar la política energética,.

Obligar a las empresas a invertir y estatizar, pero no con prepotencia. Había que tapar el fraude de 100.000 millones de dólares en importaciones de gas y petróleo, que empobrecieron, y ahora pagar otros 18.000.

Se debía estatizar de otra manera. Por eso me abstuve, porque no podía ser borrón y cuenta nueva.

YPF: Burford analiza no apelar ante la Corte de EE.UU. por el alto riesgo de perder dinero

Hay una causa penal en la justicia argentina. La procuración, que actuó con determinación desde 2023, debería apartar al juez Lijo, que lleva casi 20 años sobre la causa, e investigar las responsabilidades penales de los funcionarios públicos y empresarios privados que lucraron con la pobreza y los bienes de los argentinos.

MV