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MODO FONTEVECCHIA
Expectativa por la visita papal

Moseñor Jorge Lugones: "El Papa León XIV encontrará no solo un país en crisis, sino también una sociedad crispada"

El obispo de Lomas de Zamora, ante la inminente visita papal a la Argentina, criticó la falta de políticas de Estado y advirtió sobre la degradación del empleo y de los vínculos sociales en el Conurbano.

Monseñor Jorge Lugones
Moseñor Jorge Lugones | InfoGEI

En una conversación con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el obispo de la diócesis de Lomas de Zamora y referente de la Compañía de Jesús, Monseñor Jorge Lugones, ofreció una mirada crítica sobre la realidad social del país y los desafíos que atraviesa el Conurbano bonaerense. Durante la entrevista, el prelado repasó los detalles del itinerario de la próxima visita del Papa León XIV a la Argentina, reflexionó sobre el rol de la política local y nacional, y advirtió sobre el impacto del trabajo informal y la falta de proyectos de Estado a largo plazo.

Monseñor Jorge Lugones es un prelado católico, miembro de la Compañía de Jesús, que se desempeña como obispo de la diócesis de Lomas de Zamora. Fue presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social dentro de la Conferencia Episcopal Argentina. Antes de volcarse por completo a la vida religiosa, se recibió de médico veterinario en la Universidad Nacional de La Plata y también obtuvo los títulos de profesor de Filosofía y licenciado en Teología.

Monseñor, un gusto hablar con usted, tenía mucho interés. Sola la presentación del locutor con su vastedad de intereses en filosofía, en medicina, obviamente en teología, lo hace muy interesante. Cuéntenos primero su propia mirada de la sociedad argentina hoy cómo está.

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Primero, gracias por la invitación. Buenos días a todos. La situación que vemos del país es una situación difícil, una situación en la cual la falta de trabajo genera esta precariedad que vemos de los vínculos, porque los vínculos se degradan ante este flagelo que es la falta de trabajo. El Papa Francisco tantas veces nos habló de la dignidad del trabajo y cómo el trabajo dignifica a la persona. Y en este momento, bueno, se ha multiplicado la precariedad, podemos decir, este trabajo informal. Nosotros vemos acá en el Conurbano —yo vivo acá en Fiorito— mucha gente vendiendo en la calle, haciendo tortillas, empanadas, choripán, lo que se le ocurra, sopa paraguaya, para vender para el día. Y esta situación evidentemente que degrada los vínculos familiares.

Escuchaba recién al arzobispo de Buenos Aires, García Cuerva, decir que el Papa León XIV se iba a encontrar una Argentina en crisis. ¿Cómo se imagina la visita de León XIV en esta Argentina actual?

Bueno, no solo en crisis, sino con una sociedad crispada también, que va a asumir y asimilar la visita del Papa como un gesto de misericordia, de bondad, de cercanía, y también de confirmarnos en la fe, en lo que creemos. Pero evidentemente que por algo el Papa ha elegido dos lugares o momentos de su visita de la fragilidad humana. Uno es el dolor, el tema de la discapacidad en el Cottolengo Don Orione de Claypole, y la otra es la cárcel. Creo que estos son signos que nos hacen descubrir que el Papa está enterado de la realidad argentina y que perfectamente conoce lo que estamos viviendo en este país.

Si usted lo compara con la reciente visita de León XIV a Francia, en Francia no visitó ni una cárcel ni un Cottolengo.

Yo creo que, claro, yo creo que son situaciones distintas. Acá se va a encontrar con el pueblo latinoamericano que acá desborda. Allá vio que era todo ordenadito, todo prolijo. Acá, si bien la seguridad propone todo esto, que va a ser muy estricta, acá se va a encontrar con el pueblo latinoamericano que tiene otra forma de manifestarse, evidentemente.

Monseñor, ¿usted recuerda, y qué hacía usted cuando la última visita de un Papa en la Argentina, Juan Pablo II, se produjo? ¿Usted era seminarista en ese momento?

Sí, era seminarista y es una historia interesante porque el rector de nuestro seminario, es decir, en San Miguel, del Colegio Máximo, y yo estaba en Teología, y Bergoglio nos dijo: "Ustedes vayan, visiten, hagan lo que puedan", y nos dio libertad. Y bueno, con otro compañero nos hicimos unas credenciales, no autenticadas, evidentemente —éramos muchachos—, y pudimos presenciar muy de cerca toda esta visita. Sobre todo la de la Catedral, porque nosotros estábamos atrás de la Catedral y cuando salió la custodia del Papa, nosotros salimos, estábamos detrás de Clermont, y salimos corriendo al lado del Papamóvil también. Entonces entramos en la Casa Rosada, y pudimos estar en el Salón Blanco, y después del Salón Blanco mi compañero dijo: "Yo me rajo de acá". "No, yo me voy a quedar". Entonces pasamos y nos hicieron pasar a los que estaban ahí en prensa, a sacar la foto de oficio que estaban Alfonsín y el Papa, y después se quedaron hablando 45 minutos. Y cuando estábamos esperando con los agentes de la Guardia Vaticana, me empezaron a investigar, me miraban y me hablaban en italiano diciendo: "Usted no tiene una credencial oficial". Yo les decía que no entendía el idioma. Conclusión: que después salieron entonces, que salió el Papa y Alfonsín a los balcones, bueno, nosotros atrás, y dijeron, cerraron una puerta: "No pasa más nadie". Y alguien empezó a decir: "Dejen pasar a los obispos", y abrieron la puerta. Bueno, yo también, me mandé a un balcón. Pero, con la mala suerte que yo había estado de maestrillo, de magisterio en el Colegio del Salvador, se ve que había unos muchachos, el año anterior, y había unos muchachos ahí y me empezaron a gritar: "¡Lugones! ¡Lugones!". Y yo me mandé para atrás, porque era una vergüenza, yo estaba ahí, de colado. Pero bueno, salí ahí en la foto, ¿se acuerda? La revista esta, ¿cómo se llamaba? La revista Siete Días, una de estas. Y bueno, sale la foto de los tres balcones ahí, salimos en la foto, con el Papa, los tres balcones, la Casa Rosada, así que fue un acontecimiento, la verdad que muy cercano.

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Y ahora, con esa historia, ¿cómo se imagina, cuán cerca va a llegar al Papa? ¿Cómo se imagina ahora cuarenta años después, podríamos decir?

Sí, la verdad que después de tanto tiempo, ahora voy con la credencial oficial. Pero no, la idea también es que, en estos momentitos que estaré ahí, yo estoy representando a mi gente, a mi diócesis. Hay mucha gente que quisiera estar cerca del Papa. Y bueno, lo va a ver pasar, la verdad que es así, porque el Papa va a venir, evidentemente, por nuestra diócesis. Nosotros tenemos una diócesis muy amplia, son seis municipios: Lomas de Zamora, Almirante Brown, Esteban Echeverría, Presidente Perón, Ezeiza y San Vicente; y va a pasar por tres municipios: va a pasar por Lomas, por Esteban Echeverría y por Almirante Brown, donde está el Cottolengo. Es decir, va a venir por Puente La Noria, Camino Negro, después Camino de Cintura, Rotonda del Vapor, y 700 metros antes de llegar al Cottolengo va a subir al Papamóvil, cosa que la gente ahí sí va a poder estar y verlo más despacito, más cerca, porque evidentemente es lo que se llama la cápsula donde viene con los demás integrantes de la comitiva y va más rápido.

¿Cómo se imagina a León en el Cottolengo? ¿Qué habla con las personas, con los curas del Cottolengo?

Yo no sé si va a tener la oportunidad de hablar con los curas, porque toda la seguridad está todo cronometrado, pero sí va a poder estar con los chicos. A lo mejor nosotros propusimos a ver si podía entrar a la capilla, que no sé si nos lo permitirán, que el Papa pudiera entrar con dos de los chicos del Cottolengo, a ver el corazón de Don Orione. Eso sería muy lindo, pero evidentemente que solamente va a estar cerca del director. Me da la impresión a mí por las normativas que tenemos nosotros ahí de seguridad que nos han dicho.

Monseñor, espero no incomodarlo, pero me interesaría su visión sobre la política. Usted está en una zona que podríamos decir es una de las zonas más populosas y al mismo tiempo con una historia de mayor voto por el peronismo. Le ha tocado cruzar intendentes controversiales. Usted llegó allí con Insaurralde de intendente. Teníamos recién, hace unos días acá de entrevistada a Chiche Duhalde, quien decía que han cambiado mucho. Los intendentes hoy son empresarios, en una crítica indirecta. ¿Cómo ve la política local? ¿Cómo ve a los intendentes? ¿Cómo ve la política en general?

Bueno, primero yo llegué con Rossi, no con Insuarralde, que fue anterior. Yo llegué con Jorge Rossi, que era el intendente actual cuando yo llegué en el 2008 a esta diócesis. Los intendentes actuales, que yo sepa, empresarios no son. El intendente de Lomas era periodista, sigue viviendo en el mismo lugar, la esposa es de acá de Lomas y viven en el mismo lugar que antes, cuando se casaron. Después tenemos el intendente de Almirante Brown, que ahora está haciendo la diputación, pero que vive acá en Almirante Brown, pero que vive en el mismo lugar que antes, cuando se casaron. Perdón, atrás del Carrefour y al lado de Betarrám, para que se den una idea de los que conocen esta zona. No sé dónde vive exactamente el intendente de Esteban Echeverría, pero tenemos contacto con Fernando, y bueno, la actividad privada de él no la conozco. No tengo tanta información del intendente de San Vicente. No tengo tanta información del intendente de San Vicente, pero sí del intendente de Ezeiza, que ahora me han pedido una charla justamente en el municipio. Esta es la realidad, me parece.

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O sea, ¿Insaurralde fue una excepción en ese sentido, Monseñor?

Bueno, claro, evidentemente que incluso nosotros sabíamos algunas cosas, pero no sabíamos nada. No sabíamos de esta dimensión que se publicó después.

¿Cómo ve la política a nivel nacional? Ahora lo saco de su distrito y le pido una mirada más amplia, llegando incluso hasta el presidente de la Nación, si no lo incomodo.

Bueno, la verdad que la entrevista era para hablar de la visita del Papa, pero no me voy a negar a dar mi visión. Es que necesitamos urgentemente me parece en Argentina dejar las divisiones y las fracturas de por medio y ver cómo podemos ayudar a nuestra gente. Ese es el gran problema. ¿Qué hacemos con nuestra gente? Con el pueblo argentino. A veces se piensa solamente en las miradas facciosas o de sector. Y no pensamos, por ejemplo, en políticas de largo alcance para Argentina. Ojalá. Podríamos tener dos o tres políticas de Estado que el que venga, aunque dure cuatro años su gobierno, no las cambie. Y podamos tener una estabilidad de este tipo. Porque si no, no podemos desarrollarnos como nación. Cuando tenemos toda la potencialidad para desarrollarnos como nación, sea en la industria, sea en el comercio, sea en la producción, parece que estamos mirando solo la minería y el petróleo. Y que lo otro no existe. Entonces, ante esto, nos parece a nosotros que el foco no está puesto en lo que debería estar. Y ante esto, genera lo que estamos viendo: es crispación en la sociedad, desánimo, falta de esperanza. Y cuando tenemos la posibilidad en Argentina de tener otro nivel de vida en toda la sociedad y en todos los sectores, me parece a mí.

Monseñor, muchas gracias. Espero no haberlo incomodado. Déjeme hacer una confesión: un muy amigo de Francisco, con quien tengo el orgullo de compartir, me habla muy bien de usted. Y ese era el objetivo de poderlo entrevistar. Y por eso la pregunta respecto de la política nacional.

No me debe conocer bien su amigo, por eso.

Seguramente que sí. Y entiendo la afinidad con el Papa Francisco en todo sentido: pastoral, ideológica y política. Quedamos a su disposición, Monseñor, para lo que podamos ser útiles en comunicar en el futuro.

Gracias, Jorge, y un gusto de conocerlo, así por este medio, y poder conversar con usted. Muchas gracias a todos.

Gracias, ya va a haber oportunidad de hacerlo personalmente. Muchísimas gracias.

MEG