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MODO FONTEVECCHIA
Psicología del poder

Nelson Castro: "Bienvenido sea el streaming, pero no le suma al periodismo"

El conductor de Telenoche y El Corresponsal reflexiona sobre la evolución de los medios, el rol de la prensa frente a la intolerancia gubernamental y la geopolítica global tras sus coberturas en Ucrania.

Nelson Castro
Nelson Castro | Instagram

En una imperdible conversación en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el periodista Nelson Castro despliega su mirada global y local: desde su experiencia en el frente de batalla en Ucrania y el valor cultural de la resistencia de los pueblos, hasta el fenómeno del streaming en los medios de comunicación y el verdadero significado de la causa Malvinas. Con la lucidez que lo caracteriza, examina además la intolerancia del actual Gobierno hacia la prensa libre y desmenuza, desde la subjetividad y la psiquis, la inmodificable personalidad de los líderes populistas.

Es médico neurólogo, escritor y periodista. Actualmente en televisión se desempeña como conductor del histórico noticiero institucional Telenoche en El Trece y está al frente del ciclo internacional El Corresponsal en la señal de cable Todo Noticias. Es autor de libros de gran éxito de ventas que entrelazan la historia, la medicina y la política argentina. A lo largo de su carrera ha sido distinguido con múltiples premios Martín Fierro, incluyendo el de Oro por cable y Konex de Platino.

Nelson, Jorge Fontevecchia te saluda. ¡Qué gusto!

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El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
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Jorge, bello lunes. ¿Cómo estás? Qué alegría estar hablando contigo. Un saludo para vos y para toda tu gente.

Qué gusto estar conversando con vos. Decíamos recién con la producción que debe haber pocas personas que tengan tal variedad de temas para hablar, así que trataré de tocarlos rápidamente en orden a lo largo de estos 20 minutos. Comienzo por el primero que más nos toca, que tiene que ver con la relación del Gobierno con el periodismo. Vos lo marcaste con mucha claridad en distintos gobiernos, especialmente durante el kirchnerismo. Podría decirse que fuiste la persona que instaló el concepto de hibris, un concepto científico y filosófico, en la Argentina de la época del kirchnerismo, y ahora se padece en el sentido opuesto. Me gustaría tener tus reflexiones sobre la situación del periodismo y el Gobierno.

A mí me resulta muy penoso ver esta repetición de actitudes de un gobierno intolerante hacia la prensa porque esto representa dos cosas. Primero, una actitud propia de falta de convicción democrática, y esto es muy importante tenerlo en cuenta. No hay democracia sin prensa libre. Esto no significa que la prensa sea perfecta y no significa que el presidente o la gente del poder no tengan el derecho de criticarnos. Pero lo que estamos viviendo aquí es una actitud de descalificar al periodismo, cuya importancia, y este es el segundo aspecto, para marcar la contundencia se ve día a día reflejada en los hechos de la vida social y política. Marco uno: el tema de la corrupción, es decir, los hechos de corrupción. Vos hacías mención al kirchnerismo, que contigo compartimos luchas muy importantes. Vos fuiste un adalid en aquella lucha por la publicidad oficial y demás en Perfil. Hoy vemos que el único motor de denuncia de la corrupción en forma clara, contundente y ecuánime es el periodismo. Entonces, se da esta repetición de hechos y digo qué pena que haya un gobierno que no haya aprendido nada de la historia, al margen de su intolerancia, que debería modificar.

¿Y cómo ves al periodismo?

El periodismo está con una fuerza enorme, Jorge, con los problemas que tiene hoy y que ha tenido siempre. En el periodismo hay malos periodistas, hay corrupción, hay defectos, pero esto como tal es indiscutible. Lo que tenemos que hacer para eso no es anular al periodismo, sino mejorarlo. Ahora, yo al periodismo lo veo, Jorge, acá y en el mundo, con una fuerza imparable. Hoy tomo esta pregunta que vos me hacés, que valoro mucho. En este momento en el cual, con la inteligencia artificial, la tecnología y demás, hay una idea de que el periodismo va a desaparecer, yo lo veo más fuerte que nunca. Acá y en el mundo se erige como un baluarte frente al poder, concebido el poder como una actitud omnímoda que puede avasallar todo. Mirá lo que está pasando en los Estados Unidos. Así que lo veo con una fuerza, insisto, enorme y con un futuro de enorme fuerza.

Qué lindo escucharte así. Yo sonrío y pienso igual, querido Nelson. Contame del streaming. Como toda tecnología, agrega diversidad y por lo tanto es valioso. Al mismo tiempo, inicialmente, al no haber regulaciones ni experiencia, lo malo aflora en mayor proporción de lo que debería. Me gustaría nuevamente tu reflexión sobre el streaming y el periodismo en esa nueva plataforma.

Sí, yo lo veo como decís. Uno siempre le da la bienvenida a nuevas formas de expresión porque eso democratiza efectivamente la comunicación. Ahora, la democratización de la comunicación no significa que efectivamente haya mejor periodismo. Yo lo que veo en el streaming es que hay un concepto distinto, una comunicación más banal, más superficial, que por supuesto tiene aquiescencia social porque la gente no está todo el día pensando en cosas más profundas. Entonces lo veo como un elemento más de la diversidad. Algunas veces me invitan y voy, participo, y cuando me toca ir, obviamente la centralidad o el tema va por los ejes por los cuales yo o contigo discurrimos en el trabajo. Pero lo veo como algo mucho más vinculado a lo superficial, que tiene un valor y una importancia, pero hoy el streaming está lejos de representar una estructura de significación periodística porque efectivamente no la tiene. Las estructuras siguen siendo las que son siempre: los canales, Perfil, La Nación, Clarín, etcétera. Porque para hacer periodismo, este es un punto que muchas veces lo hemos hablado contigo, necesitás recursos. No es solamente vos que estás haciendo el programa ahora; ahí atrás tuyo no solamente está el micrófono y el estudio, hay todo un trabajo de elaboración, de búsqueda y demás que hoy, en general, en el streaming no está. Por eso yo lo marco: es una forma más de comunicación, bienvenida sea porque agrega diversidad, pero al periodismo no le agrega mucho, por lo menos todavía.

Nelson, paso a otro tema y salgo de la Argentina, a la que luego volveremos. Voy al tema de Ucrania. Creo que debes ser el periodista argentino que más ha cubierto Ucrania en vivo allá. Vemos que se está descubriendo y aprendiendo de Irán que, así como el estrecho de Ormuz se convirtió en un arma más poderosa que una bomba atómica, lo mismo ocurre al frenar los barcos rusos que pasan por Crimea, lo que termina generándole daños económicos monumentales a Rusia. Finalmente, lo que estás viendo es que ¿Rusia no gana la guerra y Ucrania se termina imponiendo?

Es un tema tan apasionante ver esto que estamos viendo porque las dos guerras tienen un nivel de paralelismo enorme. Es decir, Putin lanzó la guerra en Ucrania pensando que se la devoraba en una semana. Trump hizo lo mismo con Irán. Han tenido una subestimación y una falta de apreciación de los hechos tremenda, con un costo también tremendo, Jorge, porque obviamente en esta guerra sin soldados, en la que prima la tecnología, la que sufre es la población. La sufre la población en Ucrania, la sufre la población en Rusia, la sufre la población en Irán y también indirectamente la sufre la población en los Estados Unidos con esta consecuencia que vos marcaste del estrecho de Ormuz. Fíjate que la guerra de Ucrania lleva ya cinco años y, habiendo estado ahí y admirándome por la actitud de resistencia de los ucranianos que claramente no quieren ser dominados por Rusia, vos ves una guerra que no tiene posibilidad de definición. Es decir, Rusia no tiene la posibilidad de ganar la guerra, tampoco Ucrania, y esto genera un desafío hacia el futuro, un interrogante. ¿Cuánto más sigue esto a costa de lo civil? Porque vos ves que no hay un ataque sobre la Brigada Octava del Ejército Aerotransportado ucraniano, ni tampoco sobre los rusos. Entonces es un problema dramático porque yo la veo prolongada, indefinida y lamentablemente fatal, producto de lo que son los males del poder. Putin cometió un grosero error y Trump también.

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Ahora ¿uno podría decir que, así como existe ese paralelismo de los dos líderes que creyeron que se llevaban puesto al más débil, error que cometieron tanto Putin como Trump, también hay un paralelismo en los pueblos ucraniano e iraní, que están dispuestos a soportar pérdidas de vidas que los grandes poderes no? Por ejemplo, en la opinión pública norteamericana sería inaceptable el fallecimiento de soldados estadounidenses, mientras que los iraníes están dispuestos a soportarlo y, en mucha mayor proporción, los ucranianos. O sea, también hay una cuestión en el orden de los pueblos dispuestos a soportar determinadas circunstancias.

Sí, señor. Hay un componente cultural. Habiendo estado en Ucrania, a mí lo que me impactó, por eso alguna vez lo comenté contigo aquella vez después de la primera cobertura, fue el hecho de ver ucranianos diciendo: "No queremos ser rusos. No queremos ser rusos y estamos dispuestos a hacerlo (atacar)". Me acuerdo siempre, en el tren que nos llevaba a Kiev, de hablar con cuatro banqueros importantes que estaban en Basilea y que volvían para ser voluntarios del ejército ucraniano. Esa es una voluntad muy importante y es algo que también ocurre en Irán. Fíjate vos que en Irán, y eso me tocó discutirlo con algún ciudadano iraní, la mayoría no está a favor del régimen, pero está claro que los que no están a favor no tienen la fuerza de derrocarlo. Y está claro que los que defienden al régimen pueden ser tal vez minoritarios, pero no son minoría absoluta. Esto es un punto muy importante a tener en cuenta porque te cambia absolutamente la ecuación. Es decir, Putin apostó a una rebelión de los ucranianos que estaban en contra de Zelenski para terminar con la guerra y no ocurrió. Lo mismo pasó con Trump en Irán. Es un buen paralelismo el que vos marcás.

Incluso me parece que, en el caso de esa disidencia iraní, aun en contra de su propio régimen, tampoco quieren ser colonia norteamericana, para decirlo de alguna manera. Hay un orgullo nacional.

Totalmente, eso es importantísimo tenerlo en cuenta y se minimiza. Se minimiza porque los aspectos culturales, Jorge, y esto también lo aprendiste en Medio Oriente, tienen un peso que la política lamentablemente minimiza equivocadamente.

Exacto. Entonces, cruzo el Atlántico y llego a la Argentina. Hablaba recién con un exvicecanciller si no se trata, finalmente, de que hoy las potencias medianas y pequeñas le hacen frente a las grandes de manera muy distinta a lo que ocurría en el siglo XX. ¿Cómo hubiera sido la guerra de Malvinas en este contexto? Si, por ejemplo, así como cerrar el estrecho de Ormuz representa un poder militar por el daño económico que produce mayor que una bomba atómica, si cerrar el estrecho de Magallanes para la Argentina podría llegar a representarlo. Hago toda esta especie de vueltereta para llegar a pasado mañana. Vos, periodista también deportivo y que viviste en Estados Unidos, ¿cómo ves el simbólico enfrentamiento que va a tener Argentina con Inglaterra? ¿Cómo va a afectar la malvinización cultural en esto que se va a vivir pasado mañana?

Es muy interesante esto porque efectivamente estamos frente a lo que es un duelo. Claramente, desde el punto de vista del partido y todo ese elemento de contexto que es importante diferenciarlo, existe y es un elemento motivacional para los jugadores y para el público como tal. Maradona decía en aquel partido, me lo contaba algún jugador: "No podemos perder el partido". Claro que aquello había ocurrido cuatro años después de la guerra, con una característica también diferente, Jorge. Acá hay jugadores de la selección muy importantes que juegan en Inglaterra: Emiliano Martínez, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández. Es decir, ese es un aspecto para tenerlo en cuenta. No porque sea un elemento no motivacional del partido, pero quiero poner la particularidad en esto. Ahora, yo también quiero tomar esta reflexión para hacer esto: el partido tiene este valor y tanto es así que el tema de las Malvinas está incorporado en la canción de los jugadores que muestran esta cercanía, y uno la valora y realmente es buena, como esa iniciativa que ha hecho Nahuel Molina para obviamente llevarle el recuerdo a los veteranos. Ahora, debo decir esto, habiendo estado en Malvinas: el verdadero homenaje no depende de los jugadores de fútbol, depende de la sociedad argentina y sobre todo de las dirigencias políticas argentinas, que nunca le han dado a los veteranos argentinos el lugar que merecen. Uno sigue escuchando historias de gente que pena por su situación, por un reconocimiento que nunca llega. Así que me tomo de esto que vos traés para ponerlo en la dimensión del duelo. Lo de Malvinas estará presente, pero el verdadero reconocimiento a los veteranos y a lo de Malvinas no depende de la Selección Argentina, que defenderá con todo orgullo los colores del país.

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¿Cómo crees que va a afectar desde el punto de vista político un triunfo o una derrota?

Bueno, en nada. Es también interesante esto que vos marcás. La política... ¿te acordás cuando estaba el Mundial del 22 y el gobierno argentino se ilusionaba con que si ganábamos esto o aquello? Mira después cómo terminaron. Mirá lo que pasó en el 86 con el gobierno de Alfonsín, que inclusive estaba en un buen momento todavía. Hasta la junta militar pensó que el mundial del 78 le serviría, y es muy bueno tenerlo en cuenta: el mundial no cambia absolutamente nada de los hechos de una manera fenomenal. Así que para los que se ilusionan con esto, están equivocados. Desde ese punto de vista, debo decir que ha sido buena la actitud de Milei de decir: "Miren, les ofrezco el balcón de la Casa Rosada y yo no voy a estar", más allá de que los jugadores decidan ir o no. Esto está claro, nunca un mundial en la Argentina terminó cambiando la suerte política de los gobiernos de turno.

En eso copió a Alfonsín, ¿te acordás? Que le dejó a Maradona el balcón.

Sí, totalmente. A diferencia de Menem, que salió al balcón cuando llegó la selección. A diferencia de Menem, que salió al balcón cuando llegó la Selección en el 90 ¿Te acordás que Menem salió al balcón?

Sí. Y pregunta final, vos que siempre has tenido la capacidad de analizar la política desde la subjetividad de quien conduce un país, de la persona, del ser humano, ¿cómo ves a Milei?

Lo veo como una persona con una psicología patológica. Milei tiene una hibris muy importante, muy fuerte, lamentablemente, Jorge. Milei cree que es realmente el dueño de la verdad, y eso es un punto siempre malo. Producto de eso ha cometido errores.

¿Podrá sostener esto que dice, que va a parar de insultar con un objetivo electoral? Cuando perdió las elecciones de septiembre pudo hacerlo durante un mes y medio, pero bueno, ahora tendría un año y medio por delante. ¿Crees que la naturaleza de la persona finalmente domina cualquier impulso de control que tenga?

Sí, sí. Mirá a Cristina, es decir, mirá a Milei. Podrá durar, podrá hacerlo desde un punto de vista de la utilización de una táctica electoral y eso a veces puede dar resultado porque depende de cómo lo crea la gente. Las personalidades son inmodificables, y sobre todo cuando además vos no estás dispuesto a modificarlas. La personalidad de Milei, como la de Cristina y como la de tantos otros, son absolutamente inmodificables. No porque lo diga yo, lo muestran los hechos.

Como la tuya, querido Nelson, que no la cambies nunca. Muchísimas, muchísimas gracias. Te mandamos un abrazo fraterno y espero verte pronto.

Ojalá que así sea. Gracias por tu afecto y por tu consideración. Es un honor para mí. Un saludo para todos.

De la misma forma, muchísimas gracias.

MEG/MSS