La contundente ventaja de la derecha en la primera vuelta electoral sacudió los cimientos del panorama político brasileño y tomó por sorpresa a analistas y militantes por igual. Para comprender la magnitud de este fenómeno, Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), dialogó con Adriano Diogo, histórico dirigente del Partido de los Trabajadores, referente de derechos humanos y expresidente de la Comisión de la Verdad del Estado de San Pablo. En una conversación cruda y autocrítica, el dirigente analiza la injerencia del "trumpismo" e intereses internacionales, examina el agotamiento del modelo histórico del PT y explica por qué la generación que combatió a la dictadura se niega a exiliarse frente al desafío de la segunda vuelta.
Adriano Diogo es geólogo sanitario egresado de la Universidad de San Pablo. Inició su activismo político en el año 1963, participó en la resistencia contra la dictadura militar y en la lucha por la amnistía y los derechos humanos. Es un histórico dirigente del Partido de los Trabajadores de Brasil.
Adriano, Jorge Fontevecchia lo saluda. De la última vez que hablamos a hoy, nos encontramos con una sorpresa —por lo menos para muchos, inimaginable— de que en una primera vuelta Bolsonaro esté por arriba de Lula. Cuénteme cómo lo tomó, tanto en términos intelectuales como emocionales.
Yo todavía, con toda humildad, sigo impactado por lo que pasó. Porque la campaña electoral partió de una premisa, de un supuesto que ya estaba instalado: que no hacía falta discutir ideas. La gestión del gobierno estaba muy bien, pero la campaña no logró transmitirle al pueblo brasileño toda esa complejidad. Y la derecha, muy bien organizada, con mucho dinero y mucho financiamiento internacional, armó una campaña. El presidente estaba dentro de la bancada estadounidense, estaba metido en la campaña de Bolsonaro. Nosotros no nos enfrentamos a los Bolsonaro; nos enfrentamos a Trump. Puede parecer una definición anticuada, una definición así, una justificativa prosaica, pero en realidad el comando de la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva no percibió esta mudanza en la coyuntura. Yo atribuyo a esto, porque no es que Lula no fue elegido en el primer turno, o Lula fue para el segundo turno, como dicen ustedes, en la segunda vuelta, en una situación difícil, no. Hubo un tsunami electoral de la extrema derecha brasileña. Segundo, hubo un nivel de ausencia de las urnas, de abstención, sin precedentes en la historia del país, sin precedentes. Entonces, estos dos factores: el ascenso de la extrema derecha con financiamiento internacional, con la presencia del trumpismo, de la embajada americana, de un financiamiento sin precedentes viniendo del exterior, asociado al absentismo en las urnas. Entonces, cuando la lucha de clases llega a este nivel... porque aquí en Brasil tuvimos varias experiencias anteriores de intervención americana. La primera fue en la Segunda Guerra Mundial, en 1943, cuando Roosevelt vino a Brasil y obligó a Getúlio Vargas a entrar en la guerra y enviar tropas para Europa. La segunda fue en 1964, cuando la embajada americana, después de la muerte de Kennedy, los americanos vinieron para acá y derrumbaron a João Goulart y quedaron guiando a Brasil por 21 años e impusieron el gobierno militar. Ahora es una tercera fase, una tercera fase del imperialismo. La tercera fase de la guerra es la de los americanos pegando al sector militar que los Bolsonaro representan, articulado con el gran capital, principalmente el capital del agronegócio. Simplemente así. En el modelo Lula, ¿Cuántos años el modelo Lula, el modelo PT está en vigencia? Desde 1979-80. Desde 1980, cuando estamos en 2022, este modelo se exaurió, se exaurió. Pero el único que restó que representaba este modelo y que pudiera enfrentar esta dirección era Lula. Pero el modelo acabó, seguramente. Tal vez si Lula fuera elegido en la segunda vuelta, este modelo tendrá una sobrevida. Pero este modelo, en fin... ¿desde qué punto de vista? Desde el punto de vista generacional, acabó.
Y Adriano, ¿Qué es lo que están haciendo en Brasil ahora? O sea, ¿esta es una continuidad de Flávio, de su padre, de Jair Bolsonaro? Y así como hubo décadas de modelo intervencionista y luego décadas del PT, ¿usted es pesimista y cree que puede haber décadas de este gobierno o de esta representación política más alineada a los Estados Unidos en Brasil?
Yo... Nadie puede prever el futuro, ¿no? El grupo militar que el bolsonarismo representa es un grupo muy malo, muy malo. No es la élite militar brasileña, es lo peor, lo peor. Y los militares brasileños, el grupo bolsonarista, tenía un banco, un banco llamado Banco Master, que financió toda esta locura. Un banco de bêbados (borrachos), de aventureros, que tiraba dinero de los gobiernos, un banco nuevo. Este grupo es el que está tomando el poder. Un grupo que está en la vanguardia del poder. Es un grupo frágil políticamente, teóricamente, pero que está haciendo un putsch, está haciendo un asalto al poder. Cuando ellos estuvieron en el gobierno en otra oportunidad, ellos mataron seguramente en la pandemia a 700.000 brasileños. Existen mil estadísticos que dicen que ellos mataron a 2.500.000 de brasileños. Pero es un grupo decadente, basado en prostitución, en corrupción, en cosas terribles. No es un grupo de derecha tradicional, de extrema derecha, no. Es un grupo de devastación, es un grupo de muerte, es un grupo sin límites. Un grupo que exalta la tortura, que exalta a los torturadores, y es un grupo que reconoce que los Estados Unidos deben asumir las tierras brasileñas. Es un grupo muy malo, muy malo. Y por ser malo, muy peligroso, muy peligroso.
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Adriano, ¿usted va a vivir en un país así? ¿Cómo sigue? Porque ahora por lo pronto tienen cuatro años de gobierno, la mayoría en el Senado. ¿Qué va a hacer usted? ¿Qué van a hacer las personas como usted? ¿Cuál es el futuro de Brasil con gente que usted la describe así gobernando?
Bueno, nadie sabe cuál va a ser el futuro, ¿no? Porque cuando fue el gobierno del país de él, Brasil se rompió en todas las fronteras, el país se desvaneció. Se destruyeron los derechos de las personas, de los jubilados, todo, todo. Y rompió la máquina, rompió la máquina administrativa, quebró la educación, quebró la salud. Este grupo que... así como toda la enfermedad, toda la reincidencia de una enfermedad es peor que cuando viene. Entonces este cáncer metastásico que está atendiendo a nuestro país es de un peligro sin precedentes, porque el grupo anterior de militares que asumieron en la época de João Goulart, en la época de Kennedy, en la época de la Guerra Fría, era otra élite. Y no por eso... durante 21 años provocaron un atraso, una miseria sin precedentes. Este grupo de lúmpenes, de marginais, es mucho más peligroso, mucho más peligroso. Ahora, como dije, ellos son reincidentes y, peor, no vinieron por las armas, no vinieron con la fuerza de las armas, vinieron por las urnas. ¿Por qué? Por la elección popular, por el voto, por la legalidad. Esta es la diferencia fundamental. Los otros vinieron con los tanques, con las ametralladoras; estos vinieron por las urnas y las clases dominantes los apoyaron frenéticamente.
Adriano, vuelvo a preguntarle: ¿usted se va a quedar en Brasil? ¿Sus amigos se van a quedar en Brasil? ¿Tiene amigos del PT que piensan que si termina ganando Bolsonaro —Flávio Bolsonaro— en la segunda vuelta, Brasil va a ser invivible para personas como usted?
Bueno, yo tengo 77 años. Yo presidí la Comisión de la Verdad en el estado de São Paulo. Siempre he combatido la tortura, la dictadura y los torturadores. El exilio, el exilio es un recurso máximo, un recurso máximo. Yo no tengo ningún marco, no tengo la condición de vivir en otro país ni tengo voluntad. Creo que si voy al exilio, aunque sea un exilio disfrazado, un exilio sutil, es un fracaso en este momento. Es un pésimo ejemplo para las nuevas generaciones, que aquí van a tener que resistir. En cuanto tenga vida y capacidad de análisis y resistencia, vamos a orientar a nuestros jóvenes para no cometer los errores que cometimos en el pasado. Porque nosotros teníamos un análisis de coyuntura del pasado de que era posible enfrentarlos y de que era posible, incluso con armas en la mano y con tesis mágicas, que nosotros teníamos que vencer al imperialismo y esta brutalidad. Si todos los viejos como yo y con experiencia que ya sufrieron se fueran de Brasil, no hay nadie para animar a los jóvenes a resistir. Entonces, el momento es de calma, análisis e intentar... Primero, nosotros vamos a intentar hacer que en la segunda vuelta Lula pueda vencer las elecciones. Este es el primer capítulo de la resistencia. Ahora, aquellos que fueron empeorando el gobierno de Lula, principalmente este, ellos se quedaron en la fama, en nuestra lucha de los viejos. Esos jóvenes más jóvenes que asumieron el poder de la nación por la izquierda dejaron mucho que desear. Mucho.
Se consumieron en los beneficios del poder, del lujo; olvidaron a los más pobres. Brasil tiene millones de población de la calle, de personas que viven en la calle. Esto es una cosa muy grave. Hay millones de jóvenes trabajando en aplicativos, entregando comida como esclavos. Entonces, nuestro segmento de la izquierda también se consumió en el poder. El mayor crimen que cometimos fue no mostrar al pueblo brasileño por qué los 700.000 brasileños fueron muertos. Digamos así, no hicimos el Museo de las Malvinas para mostrar lo que los militares argentinos fueron capaces de hacer contra el pueblo argentino. Debíamos haber hecho el Museo del COVID para mostrar lo que son capaces estos asesinos, estos aventureros, contra su propio pueblo. No educamos a nuestro pueblo. Entonces, si salimos del país... tenemos tres semanas para la segunda vuelta. Ni siquiera sabemos si Lula tiene salud, voluntad y energía para enfrentarlos en una segunda vuelta, pero necesitamos que Lula se encoraje y disputa esta segunda vuelta. Y en estos días, por la televisión, explique al pueblo brasileño quién es este grupo que está haciendo este asalto al poder. Esto es una función pedagógica. Lula no puede hacer... primero, ya no tiene más edad, como Perón, para ir a vivir a Europa para volver en algún tiempo como un libertador. No tiene más edad para eso; está viejo, tiene 80 años. Pero la resistencia... porque como somos un grupo originario de una generación, no podemos dejar a las otras generaciones sin ninguna orientación. Como se dice en atletismo: tenemos que pasar el bastón. Y pasar el bastón tiene que ser con dignidad, coraje y firmeza. Y no corromperse, no corromperse nunca, nunca. No corromperse con el poder, el dinero, con la fama. Y nunca traicionar a su pueblo, nunca traicionar a su pueblo. Estar junto a su pueblo en las mayores dificultades, no abandonar al pueblo. Estos son los principios básicos de la democracia, de la lucha y de la resistencia.
Adriano, muito obrigado. Un abrazo grande. Muchas gracias nuevamente. Un abrazo.
Un abrazo.
MEG