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MODO FONTEVECCHIA
Ley de Modernización Laboral

Rodolfo Aguiar: “Se tienen que terminar los Barrionuevos en el sindicalismo”

El secretario general de ATE advirtió que la reforma laboral constituye “la mayor ofensiva en democracia contra los trabajadores” y cuestionó la actitud de otros sectores del sindicalismo y de los gobernadores.

04-02-2026 Rodolfo Aguiar ATE
RODOLFO AGUIAR. Secretario general de ATE. | ATE.

Rodolfo Aguiar, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), sostuvo que el Gobierno “está gastando millones para llevarse puesto a los trabajadores” y afirmó que la reforma laboral pone en riesgo “todos y cada uno de los derechos laborales”. En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), cuestionó la falta de un paro general, y apuntó contra "los Barrionuevos" del sindicalismo.

Rodolfo Aguiar es el actual secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), elegido para el período 2023-2027, cuenta con una larga trayectoria de 24 años en el sindicalismo, destacándose por su fuerte perfil. Anteriormente fue secretario general de ATE Autónoma en la provincia de Río Negro.

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¿Esta marcha, más que por lo general, es más del orden testimonial que efectiva, como para dejar, si se quiere, marcado un testimonio frente a que todo parece indicar que la reforma laboral se encamina a ser aprobada?

El Gobierno recorrió con un maletín las provincias durante el mes de enero y está gastando millones para llevarse puesto a los trabajadores. Esta jornada va a quedar grabada en la historia como aquella en la que en el Congreso se gestó la mayor ofensiva en democracia contra los trabajadores. Estamos frente a una ley que pone en riesgo de desaparecer todos y cada uno de los derechos laborales que nosotros conocemos.

Hoy entran en debate esas modificaciones, 28 de las que se empezaron a difundir públicamente durante la jornada de ayer, porque parecería ser que se quitaron los artículos que perjudicaban a los sindicatos, pero quedan los artículos que perjudican a los trabajadores. Está muy bien, es muy importante el financiamiento de las organizaciones sindicales, pero no podemos canjear por plata a cambio de la esclavitud de las afiliadas y de los afiliados. Estamos hablando de que vamos a tener que pedir permiso para hacer una asamblea o que van a pagar el salario con un paquete de yerba, y no es una exageración. La ley dice que vuelven los ticket canasta, es decir, se pueden abonar los salarios en moneda nacional o moneda extranjera y/o en especies. Yo creo que es un absurdo.

Estamos frente a una CGT que a lo largo de las semanas fue modificando la agresividad respecto de la respuesta a la reforma laboral en la medida en que empieza a reconocer como una derrota inmodificable, para tratar de conseguir y conciliar dentro de la reforma. Lo que queda es que la CGT no puede llevar adelante siquiera un paro nacional y lo que hace es una movilización del orden de lo testimonial, pero sin más consecuencias que reconocer una derrota en el terreno legislativo. La pregunta de fondo es si esto mismo que se intentó en otras oportunidades, y no se pudo lograr, ahora se logra. ¿Qué cambió de la subjetividad social para que los gobernadores, los legisladores, hoy voten de una manera distinta de lo que no hubieran podido hacerlo hace 10, 15 o 20 años?

Yo que digo varios aspectos. El primero es que existe la sensación de que una buena parte de la oposición política, incluso del sindicalismo, están impregnados de una pasividad y un derrotismo que alarman. Mi intuición es que esto tiene que ver con que muchos ya consideran que Javier Milei va a ser reelegido en el 2027, entonces juegan para defender su kiosquito, para sobrevivir. No están pensando en el conflicto de manera integrada. Hay mucha especulación. Lo mismo en los gobernadores. Los gobernadores son los seres más pragmáticos que habitan en la tierra. Están todos los días con las encuestas en la mano y entonces, por ahora, no se animan a enfrentar a Milei. Su cobardía nos está perjudicando a todos. Nos van a tener que explicar a cambio de qué avalan esta reforma laboral que va a terminar de fundir cada una de sus provincias. Los gobernadores están firmando su propia sentencia de muerte porque esta ley termina de destruir el empleo en las provincias. Lo que estamos viviendo en Santa Fe es solo el principio. Yo creo que si esta norma se aprueba, la tensión social aumenta rápidamente.

¿Por qué cree usted que las condiciones de posibilidad hacen que los sindicalistas acepten la derrota y acepten que Milei va a ser reelecto? ¿Por qué los gobernadores votan algo que sería impopular? ¿No será que también hay un cambio de humor en la sociedad respecto de que hoy se acepta algo que no se aceptaba en el pasado y que esas encuestas lo que muestran es que no hay tanto rechazo a una reforma laboral como sí lo había hace 10, 15 o 20 años?

Por supuesto que no hay que desconocer el éxito comunicacional del Gobierno y la colaboración de aquellos medios que lo ayudan a la hora de hacer que una buena parte de la oposición política y de los sindicatos se autocensuren. Parece que se bajaron algunas banderas. La sociedad tiene claro y conoce cuáles son las ideas de Milei. Uno puede estar de acuerdo o no, pero son conocidas por todos. Lo que no conoce la sociedad todavía es cuál es el programa alternativo a este. Me parece que nosotros, aun que exista este nuevo consenso que usted define, cada institución debe ejercer el rol que le asigna la República y la democracia. Por eso yo decía que no se haya convocado un paro general de parte de una de las centrales más importantes de la Argentina es una oportunidad perdida para el movimiento obrero argentino, la oportunidad de recuperar parte de esa confianza que perdimos de parte de la sociedad.

Hay muchos gremialistas que después de tantos años ya no viven, no piensan ni hablan como trabajadores. Viven, piensan y hablan como empresarios. A mí me tocó estar participando hace unos días en un estudio de televisión. Enlazan con una entrevista a Luis Barrionuevo y dice: “Nosotros venimos hace dos años firmando el 1%. Milei no puede decir que el sindicalismo argentino no lo apoya”. Es una vergüenza. Se tienen que terminar los Barrionuevos en el sindicalismo o no recuperamos más la credibilidad que hemos perdido.

¿Por qué cree que sindicalistas como Barrionuevo y algunos otros que son más empresarios que representantes de los obreros se sostienen a lo largo de los años? ¿No encuentra ahí también causas que crean las condiciones de posibilidad de que se pueda hacer hoy lo que no se pudo hacer hace unos años?

Sin lugar a dudas. Si uno se pone a pensar, reformas laborales existieron, por supuesto, bajo distintos títulos y denominaciones. Existió con la dictadura militar, luego con el menemismo, con (Fernando) De la Rúa, con (Mauricio) Macri. Mire quiénes firmaron esas reformas, quiénes las avalaron. Desde parte del sindicalismo va a encontrar los mismos nombres. Yo creo que está en debate el modelo sindical en la Argentina. Yo, desde que me tocó ser delegado en mi lugar de trabajo en el PAMI, tuve que elegir si me aplaudían mis compañeros o me aplaudían mis jefes, pero los dos a la vez no te pueden aplaudir. Tengo la sensación de que hay muchos gremialistas que transitan ese gris de pensar que pueden cosechar ambos aplausos. No es posible. Si me saco una foto con el jefe o el patrón o el empleador, que sería en nuestro caso un presidente, un ministro o un gobernador, esa foto tiene que traducirse en un beneficio, en una mejora concreta para los trabajadores. Si te sacan la foto por simple cholulismo, el sindicato no te la banca, te piden la renuncia. Estamos cansados de fotos cholulas entre gremialistas y políticos.

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¿Además de Barrionuevo, a quién más coloca en esa lista?

Yo creo que a partir de él nos podemos imaginar el resto. La crítica no puede ser nunca hacia la CGT como central obrera y no puede ser a ningún sindicato, porque todas son organizaciones que nacieron, que surgieron con un fin noble, que es la defensa de los intereses de los trabajadores. Por eso es que yo pongo tanto optimismo en este frente de sindicatos unidos que estamos conformando, que se consolida, que no para de crecer. Además del paro, el día que se trate la reforma en el Congreso tenemos que definir un plan de acción previo. Y ese plan de lucha empezó en Córdoba, ayer siguió en Rosario con una manifestación multitudinaria. Se está federalizando la lucha porque los que padecen el ajuste del plan de negocios que tiene el gobierno nacional viven en toda la Argentina y no solo en Buenos Aires.

¿Cuál es su pronóstico? ¿Qué pasa a lo largo de este año? ¿Se judicializa? ¿No se aplica parcialmente? ¿Se aplica totalmente? No estoy diciendo lo que usted le gustaría que fuese, sino lo que usted cree que va a suceder.

Esto es una batalla. La reforma laboral es una batalla de las tantas que hemos librado y seguramente vamos a seguir librando en esta guerra que nos declararon a los trabajadores y a los sindicatos el 10 de diciembre de 2023. Yo creo que aquellos que hablan de judicialización, si la norma resulta aprobada, en realidad es culparse de no hacer todo lo que pueden hacer porque es tomarnos por ingenuos. Hay que revisar la historia. La última vez que en la Argentina la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de una reforma laboral tardó 13 años en hacerlo. Fue el caso “Vizzoti” y fue por un tope indemnizatorio. Pero además yo creo que se confunden los que creen y comparan con el capítulo laboral que se cayó del decreto 70/23. Ahí lo que cuestionó la Justicia fundamentalmente es la falta de necesidad y urgencia.

Acá estamos frente a un escenario distinto. Va a ser una ley aprobada y, además, las inconstitucionalidades son declaradas en casos concretos. Muy rara vez procede un amparo colectivo. Por lo tanto, yo creo que eso no es más que una ilusión que les permite salir del paso a algunos dirigentes. El diálogo para una modificación parcial y la judicialización no son caminos que sean conducentes para los trabajadores. Es una excusa más para no pelear. Yo creo que hoy va a quedar claro que los trabajadores quieren parar, que lo que necesitan son dirigentes que los convoquen precisamente a la medida de fuerza. El frente sindical y su lucha tiene que trascender la reforma sindical porque imaginemos que la reforma sindical se cae ahora y no pasa por el Congreso. En pocos meses, con este programa económico, igual desaparecemos los trabajadores y los sindicatos. Se trata de derrotar el modelo económico de saqueo y empobrecimiento del presidente Milei y, por lo tanto, después del tratamiento de esta ley en el Congreso hay que profundizar el plan de lucha.

TV/fl