"El acuerdo nunca fue un acuerdo pensado a largo plazo" y "podemos esperar una baja del conflicto, pero luego esta volatilidad va a volver a tomar fuerza", señaló el especialista en Medio Oriente Said Chaya, en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Además, sostuvo que la negociación entre Irán y Estados Unidos seguirá atravesada por nuevos episodios de tensión y analizó el escenario tras la muerte del líder supremo iraní.
Said Chaya es licenciado en Ciencia Política y doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Austral, especializado en Política, Historia y Conflictos de Medio Oriente y el Norte de África. Trabaja como docente investigador en la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral, donde se desempeña como coordinador académico de las carreras de Ciencia Política y Relaciones Internacionales. También dirige el Núcleo de Estudios de Medio Oriente. Ha tenido una participación histórica en la Sociedad Libanesa de Rosario, donde fue coordinador de la Juventud y actualmente preside el Instituto Oliva.
—Parece interminable, lo tenemos que consultar tan a menudo. Nos preguntamos lo que está pasando nuevamente con el cierre del Estrecho de Ormuz, pero, más allá de eso, si usted considera que los funerales de Ali Jamenei, tan masivos, significaron de alguna manera un punto de inflexión en el recrudecimiento de las hostilidades y la idea de revancha de Irán, y la inaceptabilidad por parte de Trump.
—Sí, mi impresión es que esos funerales fueron la manifestación de un error probablemente grave, que fue la ejecución del líder supremo, que terminó consolidando mucho más la preponderancia de la estructura militar sobre el gobierno iraní y también, de alguna manera, implicó que ciertos sectores que estaban descontentos con el gobierno en Irán se acercaran un poco más al gobierno, en función de lo que había pasado, que era la muerte del líder supremo, que no es únicamente una autoridad a nivel político, sino que también era una autoridad a nivel espiritual. Sí, creo que fue un error de cálculo grave y terminó fortaleciendo al gobierno al cual buscaban debilitar.
—¿Cómo está estancada la situación en este momento y cómo podría prosperar en alguna dirección?
—Es muy importante entender que el acuerdo nunca fue un acuerdo pensado a largo plazo. Era un acuerdo marco, una carta de intenciones, más bien, a pesar de que no sea llamado acuerdo de paz o como sea. Este acuerdo genera este tipo de fricciones y genera estos picos de violencia hasta que se llegue a un acuerdo definitivo, que para eso pueden pasar muchos meses o quizá algunos años también.
¿Qué es lo que podemos esperar de esto? Podemos esperar una baja en los próximos días de lo que es el conflicto, llegar a una nueva instancia de negociación, pero luego esta volatilidad va a volver a tomar fuerza y el conflicto va a recrudecer por algún otro motivo que va a surgir, seguramente. Y eso va a llevar nuevamente a las partes a la mesa de negociación y, de esa manera, se van a lograr los avances.
Los avances no se van a lograr simplemente en la mesa de negociación, en este caso, sino, dada la virulencia con la que sucedieron los ataques este año y también con todo el cambio sistémico que ha implicado de Gaza para acá, todos los cambios que ha habido en la región, sin duda van a generar estos roces a medida que se desarrollan las negociaciones, que tienen para largo.
El petróleo supera los u$s85 por la escalada entre Estados Unidos e Irán
— Gran oportunidad para todas las empresas petroleras porque va para largo el aumento del precio del petróleo. ¿Usted le asigna alguna posibilidad a estos comentarios respecto de que habría drones iraníes en Cuba, teniendo en cuenta que Estados Unidos, a diferencia del resto de la humanidad, nunca tuvo una invasión extranjera, salvo aquel 11 de septiembre, que fue tan marcante? La posibilidad de que hubiera drones iraníes, que tanta destrucción han producido en los vecinos con muy poco costo, que ataquen la Florida, por ejemplo.
—La posibilidad es en función del vínculo que Irán mantiene con Cuba. Más o menos desde tiempos de Chávez, que sirvió como articulador de los intereses de Irán en la región. Como una posibilidad, es factible. Creo que sería cruzar una línea muy fuerte para los estadounidenses y eso implicaría no un recrudecimiento dentro del marco de negociaciones, sino implicaría un nuevo escenario de tensiones que podría derivar en una escalada mucho más grave de la que hemos visto en las últimas horas.
—Me imagino, casi con ánimo de ficción, la fatua y el pedido de revancha en el funeral de Jamenei. Drones que salen desde Cuba, destruyendo Mar-a-Lago.
—Sin duda, generaría una nueva crisis regional muy fuerte. Hay que también entender la fatua y todo este tipo de decretos en su contexto. El líder supremo, en este momento, está actuando conforme a lo esperado. Fíjate que en Arabia Saudita, a pesar de ser otro tipo de régimen, la estructura es similar. El monarca o el líder supremo, en ese caso, tienen un discurso mucho más religioso, mientras que las segundas líneas, el príncipe heredero de un lado y el presidente, del otro, tienen un discurso más pragmático que les permite negociar. Uno guarda la unidad ideológica del país y dice: "Bueno, va por acá", pero los segundos mandos son los que se ocupan de sentarse a negociar. Entonces, una condena de este tipo y de revancha, es lo esperado de un líder supremo que, además, ha perdido a su padre.
RM/LT